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Volver a empezar

14 de noviembre, 2021

Por: Román Ibarra

Por lo visto hasta el presente, en medio de una campaña electoral sin calidad en la mayoría de los casos, con candidatos fuera de la realidad; ofreciendo cosas que no son de la competencia del cargo que aspiran, y en otros casos –peor aún- abrazados a un ¨campeonato¨ de insultos y descalificaciones feroces, es poco lo que se puede esperar.

Igualmente, se siente en la actitud de la gente y de alguna manera lo revelan las encuestas, el daño inmenso que ha hecho la abstención protagonizada por amplios sectores de la oposición, en términos de la destrucción del voto como instrumento de protesta legítima en contra de un gobierno desalmado, corrompido, violador de derechos fundamentales, y absolutamente mediocre.

Todo ello hace presagiar un resultado lamentable, para no decir catastrófico para la oposición, y paradójicamente triunfal para el gobierno, que ganará la mayoría de gobernaciones, y alcaldías, en medio de la destrucción del país que ellos mismos han generado. Es decir, un gobierno exageradamente malo, pero sin oposición capaz de organizar una alternativa real.

Tal como advertimos en artículos anteriores, se vencieron los lapsos para modificaciones y no se produjo la anhelada unidad; no importó a los engreídos que sus respectivas candidaturas no hubieran logrado el acompañamiento popular, y mantuvieron sus aspiraciones sin sentido. Y los pocos que declinaron, lo hicieron con calculada maldad para impedir el supuesto ¨beneficio¨ que su actuación pretendía, como es el caso de Miranda.

A última hora, pero sin cumplir las obligaciones legales, ofrecieron una rueda de prensa histriónica, y llena de mentiras, para retirarse de la contienda a sabiendas de que le estaban metiendo una puñalada: ¨Miranda no se perderá por mi culpa¨, pero no acudieron al CNE a procesar debidamente el retiro, por lo cual, los votos emitidos en esa tarjeta, se perderán. Otra estafa!

Todo ello, en medio de la aparición de denuncias acerca de la corrupción protagonizada por los partidos del G4, especialmente Voluntad Popular, en el manejo de la empresa de La República, Monómeros.

Esta vez la denuncia recae, nada más y nada menos, que en la madre del autodenominado carpintero de la ¨unidad¨, el señor Leopoldo López. Denuncia realizada por una periodista de buena y amplia reputación, como Sebastiana Barráez, frente a la cual no ha habido sino balbuceos, y solicitudes expresas de esconder para otro momento dichas denuncias. Es decir, que la corrupción si ha ocurrido, pero no es el momento de decirlo. Vaya cobardía y miseria; la corrupción del gobierno si, la de la oposición del G4, no.

Por su parte, el autodenominado presidente interino (imaginario, y eterno), ha dicho que se ¨mantendrá en su cargo¨ hasta que haya terminado la ¨dictadura¨. Eso quiere decir, que si –como parece- Maduro sigue gobernando desde Miraflores por muchos años, el payasito estafador, seguirá malbaratando los recursos de La República a su antojo. Válgame Dios!

Luego del 21 N, habrá que comenzar la reconstrucción, bien sea porque haya acuerdos, o porque haya un deslinde que a veces luce inevitable, entre quienes de manera abusiva pretenden colonizar la jefatura de la oposición, y quienes siempre se han mantenido en la ruta electoral, y no en los atajos de los golpes de estado irresponsables.

Gran papel habrán de jugar los líderes regionales, y municipales que resulten triunfadores en esta contienda. Me luce que –si ganan- Laidy Gómez (Táchira); Henri Falcón (Lara); Manuel Rosales (Zulia); Morel Rodríguez (Nva. Esparta); Américo De Grazia (Bolívar); Ramón Martínez (Sucre); J.C. Fernández (Maracaibo), y se reeligen los alcaldes de Chacao, Baruta, El Hatillo, y Los Salias, otro liderazgo será posible. Ojalá que ello ocurra como producto de una competencia leal, y no como otra noche de cuchillos largos.

@romanibarra

 

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