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Ucrania – Rusia: la variable energética

11 de agosto, 2022

Por: Julio César Pineda

El presidente Vladimir Putin en su guerra total contra Ucrania ha utilizado la energía como instrumento de guerra, especialmente el gas y el petróleo. Las armas rusas y los soldados están en Ucrania enfrentando la poderosa resistencia del país invadido, pero en el frente occidental y ante los países Europeos que apoyan a Ucrania les han impuesto sanciones al recortarles el suministro gasífero y petrolero. Europa depende un 45% de la energía procedente de Rusia en especial el gas. El cierre del Nord Stream y el subsiguiente corte de energía presenta un difícil invierno para los 27 Estados de la UE y para el futuro económico del continente.

Con la llegada del invierno los europeos han tenido que tomar medidas severas para disminuir el consumo de energía ante la ausencia del gas ruso y los altos precios que se han generado. Por eso la búsqueda de nuevos centros de suministros incluyendo los hidrocarburos del Medio Oriente y América Latina. Estados Unidos cuenta con sus propios recursos energéticos y tratará de ayudar a Europa, pero no disponen de la suficiente capacidad para sustituir los combustibles rusos.

Esta crisis energética ha incidido en la economía mundial con el descenso de la producción y el consumo, pudiendo producir en los próximos meses tanto inflación como recesión. Europa ha tenido que replantearse y recurrir a la energía nuclear y al uso del carbón, con las consecuencias ecológicas; su objetivo es garantizar una reducción acordada del consumo de gas. Que se inició con un 15%, con las excepciones y exenciones de sus miembros. El temor europeo de los próximos meses es la dificultad de encontrar suministros seguros y energías alternas. El efecto inmediato ha sido el impacto creciente en la cadena de la factura de energía con precios altos de la gasolina y en los múltiples usos de los hidrocarburos. La usencia del gas ruso en los próximos meses generará grandes dificultades para la Unión Europea, lo cual exige una mayor cooperación entre los Estados y una voluntad de disminuir el consumo de energía. Los europeos, y así pudimos observar a los alemanes recurrir al Medio Oriente para comprar energía como el gas natural y reemplazar el suministro ruso a pesar de su política ecológica contra los hidrocarburos, reabriendo las centrales nucleares y permitiendo el uso del carbón.

En el caso de Alemania desde el año 2000 había decidido una segura relación energética con Rusia y construir los gasoductor Nord Stream 1-2, que serán dejados de lado en su futuro energético. El embargo europeo sobre petróleo ruso y sugerido por Washington y la respuesta de Moscú al eliminar progresivamente el envió de gas lo que hizo fue aumentar los precios del petróleo con el consecuente beneficio para Moscú.

En el campo de la energía desde la perforación, hasta el transporte y el consumo se había ido estableciendo un equilibrio mundial entre la oferta y la demanda dentro de una interdependencia energética. Pero esta guerra diseñará un nuevo orden de la energía, donde los países petroleros adquieren una importancia extraordinaria. Estados Unidos y China seguirán jugando un papel esencial y la OPEP con una mayor racionalidad que será determinante para los desarrollos económicos e industriales en todo el planeta.

En la actualidad el interés de occidente está en el petróleo del Medio Oriente, de África y América Latina; Rusia se concentrará en China y los mercados asiáticos. Por ahora Moscú constituye el centro esencial de atención y el enfoque de la energía, porque Rusia necesita de sus ingresos de los hidrocarburos para su acción militar en Ucrania. Europa necesita nuevos clientes para sus importaciones y una infraestructura adecuada especialmente para el gas licuado proveniente de países lejanos.

En la actual crisis energética mundial Venezuela puede jugar un papel de primera importancia con sus hidrocarburos tanto con los Estados Unidos como con Europa. Lo mismo que Irán donde es posible restablecer las negociaciones para que su petróleo ingrese a los mercados occidentales con el compromiso en materia nuclear. Para Irán y Venezuela se les dificulta la competencia con Rusia, por las ventajas que Moscú está ofreciendo a los mercados asiáticos. Europa está buscando nuevos clientes para importaciones y una infraestructura adecuada especialmente para el gas licuado proveniente de países petroleros.

Con el cierre del mercado energético europeo Rusia esta obliga a dirigir sus hidrocarburos hacia el Asia, especialmente China y Japón, con la construcción de un oleoducto de 4.000 kilómetros con capacidad de un millón y medio por; esto también está vinculado a la inauguración del gasducto de Siberia para llevar a China un equivalente parecido a lo que trasportaba el Stream 1 hacia Alemania. Pekín y Moscú planifican un segundo gasducto que atravesará Mongolia para llegar China. En el primer semestre del 2022 la energía rusa que llego a China se había elevado un 30% más. China trata de evitar depender de petróleo importado y el gas por las vías marítimas lo que habían denominado el Dilema de Malaca, por las inseguridades que puedan generarse en el pacifico sur, especialmente con el problema de Taiwán.

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