Todo igual, aquí no pasa nada siempre igual

10 de marzo, 2021

Vivimos con una sensación de haber quedado detenidos en una realidad muy desagradable y a veces francamente invivible. Nos abruma una monotonía donde los eventos se repiten sin reflejar una lógica pragmática tendiente a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Se implementan políticas monetarias, sanitarias, educativas sin obedecer a ningún sentido de seguridad, funcionalidad o solución para tanta problemática acumulada. Vivimos detenidos sin emprender las acciones pertinentes que urgen para volver a medio poner a funcionar al país. Al contrario, cada paso que da esta administración refleja sin disimulo la incompetencia e improvisación que ha sido su signo desde que sustituyeron la política por la aventura. Quisimos dar un salto en nuestra historia y desde entonces estamos saltando hacia un abismo que pareciera no tener piso.

Aburre tanta mediocridad repetida sin haber podido concretar una idea medianamente convincente donde podamos descansar al decirnos “por allí es” y dedicarnos a trabajar. No nos estamos entendiendo, los enunciados que públicamente se emiten no corresponden con la realidad que vivimos o mejor dicho que padecemos. Uno ya no sabe si es pura maldad o estupidez humana la que nos está acabando. Aburre vivir en un cementerio sin estar todavía muertos del todo. El pensamiento sigue activo, las emociones nos siguen hiriendo y las necesidades continúan demandando. Escuchamos falsedades, vemos perplejos la implementación de un nuevo cono monetario absurdo. Una moneda sin ningún valor con la extravagancia de filas de ceros sin sentido. Sabemos que no es la moneda que está circulando y sin embargo se gasta dinero y tiempo en emitir unos billetes que servirán para hacer las listas del mercado y pronto los veremos en las papeleras como a los otros. El país debería haber quedado asombrado. Pero ya nada asombra en este absurdo que ya no es un país, como lo decía Cabrujas.

Sin embargo, vivimos atendiendo declaraciones superfluas, banales de personajes públicos sin formación ni profundidad, y, sobre todo, sin poder para modificar realidades. Palabras necias que quedan allí, en necedades. A eso si le sacamos punta y nos divertimos por largos períodos de tiempo; este tipo de diversión ligera que nos damos el lujo de tener por las redes sociales, me parece que son fruto del aburrimiento que nos abruma. Nos damos por vencidos ante las acciones que llevan a cabo los usurpadores que nos aplastan, pero nos burlamos con ingenio de las acciones tontas. Tiempo del absurdo repetido, tiempo de la repetición mórbida, tiempo de la saturación de insanias, tiempo de aburrimiento en la impotencia. Sin embargo, Savater opina que el aburrimiento es uno de los motores de la historia. Aquí poseemos un buen caudal ojalá nos motorice.

No estamos siendo ni capitalistas en la economía, ni socialistas en el reparto, todo es un gran embuste, teatro y falsedades para adormecernos y saquearnos. Aquí estamos saqueados y abrumados, descreídos e inoperantes. Agarraremos nuestros billetes, los contemplaremos perplejos y el nuevo cono lo guardaremos por un tiempo hasta que nos fastidie y lo botemos. Todo igual, aquí no pasa nada, siempre igual. Ahora toques de locura tenemos, pero no los que despiertan sino los que cada vez adormecen más. Hechos que van contra realidades probadas y requeté probadas. Acciones perniciosas. El aburrimiento, la frustración y la desilusión ha minado nuestra sociedad, los intereses de los saqueadores están siendo más activos y los intereses de la población no están contemplados en sus agendas, ningún político está trabajando para salvar una nación que agoniza. Espanta la inactividad ante una realidad en emergencia.

 

@MarinaAyala10

 

Fuente: http://marinandoid.blogspot.com/

 

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