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Sobre el qué hacer y la ruta a seguir

22 de enero, 2022

Por: José Ríos Lugo

¿Qué a hacer? ¿Cuál es el camino a seguir para lograr un cambio de los que detentan el poder en Venezuela? Son las preguntas que los venezolanos nos hemos hecho por los últimos 20 años. Las respuestas a esas dos interrogantes siempre han estado frente a nuestras narices, pero hemos hecho todo lo posible por no verlas, la mirada de muchos compatriotas ha permanecido perdida en el horizonte, desenfocadas.

Los mismos grupos: económicos, mediáticos, políticos e intelectuales (las élites). Los llamados “Amos del valle” que llevaron a Chávez al poder, luego no supieron cómo hacer para salir de este, al percatarse de que no se dejaría manipular por ellos y se convertía en una gran piedra en el zapato para sus intereses diversos. Desde entonces se colocaron como objetivo único, sacar a Chávez del poder, pero no por la vía democrática electoral, sino por la fuerza. A como diera lugar. Un combatir fuego con fuego, pero sin tener poder de fuego.

La aventura antidemocrática comenzó con el golpe de Estado de 2002 y siguió con “El paro petrolero”, en los 3 primeros años de gobierno de Chávez. Todo devenido en rotundos fracasos opositores, entre otros factores, por la arrogante subestimación del adversario político, la gran y solida popularidad de Chávez, sus estrategias y tácticas y la lealtad del estamento militar para mantenerle en el poder.

Las pautas posteriores estuvieron marcadas, guiadas por organizaciones políticas nóveles pero, de incipiente crecimiento en militancia y simpatizantes, como Primero Justicia y luego Voluntad popular. Estas organizaciones, aunque despues de la abstención del 2005 participaron en los procesos electorales y lograron importantes triunfos, en el 2014 y a partir de 2016, continuaron por la vía errática, ya fracasada de pretender enfrentar al chavismo desde la fuerza, sin tener esa fuerza.

Nos embarcaron en: “Calle sin retorno” “La salida” “Abandono del cargo” “Maduro es colombiano” “Atentado con dron”, Referendo Revocatorio 2016, abstención, Golpe de Estado 30A, Operación Gedeón, el Tiar, Sanciones, “Explosión social”, el mantra del “Cese”, la autoproclamación y gobierno interino, la CPI, y ahora el RR-2022. Lo peor de todos esos atajos antidemocráticos e incluso violentos, sin duda alguna son las sanciones y la abstención. Improvisación, desorganización, falta de articulación, venta de falsas expectativa con metas irreales como la invasión USA. Todas convertidas en rotundos fracasos que solo atornillaron en el poder a Maduro.

El desviarse de la vía pacífica, democrática y constitucional del voto para buscar los cambios que se requieren ha costado sangre, sudor y lagrimas al país. Son demasiado errores. Tantos que incluso levantan sospechas sobre si fueron errores de verdad o acciones premeditadas que responden a intereses ájenos al bien colectivo y la democratización de Venezuela.

El RR, como lo advertimos muchos, era una empresa inviable, que no pasaba ni un básico análisis de factibilidad. Les alertamos de que sin un acuerdo previo con los que tienen el poder, el gobierno, el RR no era factible. Ese acuerdo pudo lograrse en México, si hubiera voluntad verdadera para ello. Quienes impulsaron el RR, no tenían la preparación, la organización y disciplina requeridas para tamaña tarea, eso quedó completamente evidenciado. Además no escucharon a quienes les alertamos de lo inviable que era. Por el contrario, nos insultaron y descalificaron. No permitieron un debate amplio del tema a pesar de que tenían más de 1 año «organizándolo». Una acción que murió antes de nace.

La ruta a seguir es una sola, la electoral. A estas alturas del partido, ya no puede haber dudas al respecto. Lo sucedido en Barinas, junto al 2015 y 2007, así lo ratifican.

Ahora, qué hacer de aquí al próximo evento electoral, las presidenciales 2024. Tenemos 2 años sin procesos electorales, los cual es muy bueno, pues nos permitirá el poder concentrarnos en:

  1. Reestructurar a los partidos políticos practicando la democracia interna al renovar todas sus autoridades.
  2. Impulsar los liderazgos regionales visibilizados a propósito de las elecciones regionales 21N/2021.
  3. Gobernar bien en los espacios de poder ganados, ofreciendo soluciones concretas a los problemas cotidianos de los ciudadanos. Incluyéndolos, organizándolos, empoderándolos y construyendo junto con ellos las soluciones requeridas.
  4. Rescatar la confianza en la vía electoral para lograr un cambio en el país.
  5. Neutralizar y aislar a los radicales de lado y lado. Acabar de una vez por todas con la polarización que tanto daño ha hecho al país.
  6. Llegar a acuerdos con el gobierno para precisamente poder dar solución a los problemas.
  7. Avanzar en un dialogo amplio y sincero entre las oposiciones, que permita encontrar puntos coincidentes, en función del objetivo superior como lo es el cambio o transición a la democracia en Venezuela.
  8. Retomar y mantener constante dialogo con el gobierno.
  9. Realizar primarias en 2023 para elegir a un candidato único y unitario de toda la oposición o mayoría de ella, para enfrentar en las presidenciales 2024, a cualquiera que sea el candidato del gobierno.
  10. Estar alertas y preparados para actuar ente cualquier escenario posible, como el de que adelanten las elecciones o incluso las pospongan.

La ruta es clara y hay mucho por hacer, pero es vital que comencemos ya.

 

@JoseRiosLugo

 

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