Sinatra siempre será Sinatra

Universo musical (Crónicas para el recuerdo) Héctor J. García

 

En días pasados, releyendo –por tercera vez- la estupenda crónica del periodista y escritor estadounidense Gay Talese titulada “Frank Sinatra está resfriado”, su lectura me dio pie para recordar y armar una breve semblanza y presentárselas a nuestros consecuentes lectores de quien fuera conocido en el mundo de la canción y del espectáculo con el apelativo de “La Voz” dado su buen registro vocal, tipo barítono.

Con sinceridad  no tenía previsto escribir esta semana sobre él, pero escuchando sus canciones y en víspera de su fecha natalicia del 12 de diciembre, me dije: “Vamos  a ver cómo escribo esto, porque Sinatra siempre será Sinatra”.

No es tarea fácil resumir en unos cuatro o cinco mil caracteres la vida musical y artística de una de las voces más populares en idioma no español del siglo XX. De ninguna manera. De él se han escrito numerosas biografías resaltando una vida llena de éxitos y de algunos fracasos, pues como todo ser mortal, éstos –los fracasos- también cuentan.

Sobre Sinatra no ahondaremos en detalles de su relación con las más bellas mujeres de la época, de sus amigos presidentes, de su carrera actoral, y de sus nexos con la mafia. Aquí lo importante es el aporte, su contribución al mundo de la música y del espectáculo, al igual que lo hacen otros colegas de su generación – aún vivos, por cierto- Bob Dylan y Paul Anka, entre otros- verdaderos íconos de la cancionística popular y romántica.

 

De cómo vino al mundo

Hijo de un bombero y boxeador inmigrante italiano de nombre Antonino Martino Sinatra,  vecino de Hoboken, en las afueras de Nueva Jersey, Frank vino al mundo el 12 de diciembre de 1915. Su madre, Natalie Delia Garaventa (Dolly), había nacido en Lumarzo, provincia de Génova, trabajó como comadrona y en varias ocasiones estuvo en la cárcel por practicar abortos ilegales.

Luego de abandonar la escuela donde se destacó por su poco apego a los estudios, Frank debutó en un hotel de su ciudad natal en 1938, cobrando sus primeras propinas. Posteriormente alcanzó una estadía de 6 meses en la orquesta del trompetista Harry James, hasta que en 1940 obtiene el puesto de vocalista en la banda de Tommy Dorsey. La dupla se hizo notar enseguida y poco después Sinatra se lanzó como solista.

Tres etapas

Coinciden sus biógrafos en que la carrera musical de Sinatra consta de tres etapas: La primera sería la de los años 40, en la que se produce su evolución de cantante jazzístico de orquesta (Harry James y Tommy Dorsey) a vocalista solista para Columbia, habitualmente con una agrupación dirigida por Axel Stordahl. Una segunda etapa, la más elogiada, es su época como intérprete para Capitol que abarca la década de los 50; fue un período fundamental en su vida en todos los aspectos y supuso su consagración absoluta como número uno de la canción popular. La importancia de la colaboración de arreglistas como Nelson Riddle y otros fue esencial para transformar el sonido de Sinatra en uno más moderno alejado del de su época anterior. La tercera etapa y última es la de su salida de Capitol para gestionar una compañía discográfica propia, Reprise. Esta etapa está marcada por su supervivencia como artista en medio del surgimiento y consolidación del rock and roll.

Sus registros para el sello Capitol de los años 1953 a 1962 marcan para muchos lo más consistente de su larga carrera. Paralelo a su voz, Sinatra poseía buen tino para seleccionar música y músicos, enriqueciendo su repertorio con temas y orquestaciones impecables. Por ello vendió millones de discos. Entre sus numerosos álbumes destacamos “La voz de Frank Sinatra (1946), “Así es la vida” (1966), “Extraños en la noche” (1966) y “My Way” (1969).

Creó versiones de antología de grandes composiciones de Porter, Rogers, Kander, Coleman, Kahn, Van Heusen o Stevie Wonder. Uno escucha y visualiza a través de la pantalla chica o de un video, por ejemplo, cantando a My way (A mi manera) o Stranger in the night (Extraños en la noche) y percibe el extraño encanto de una voz de color, aunado a esa proverbial cancha escénica y un sentido rítmico que le permitía dar vuelo a su fraseo.

Acerca de su vida privada apuntaremos que estuvo ligado a una respetable cantidad de féminas, pero las afortunadas en unión matrimonial fueron Nancy Barbato (1939-1951), Ava Gardner (1951-1957), Mia Farrow (1966-1968.) y Barbara Marx (1976-1998). Dejó tres descendientes: Nancy, Frank Jr., y Tina Sinatra.

 

Temas clásicos

Las canciones de Sinatra – My way, Strangers in the night, New York, New York e I”ve got you under my skin- son consideradas las más emblemáticas de su carrera. Hizo unas 2.000 grabaciones, participó en 50 películas, ganó unos cuantos premios (11) Grammy y un Oscar por su participación en el filme “De aquí a la eternidad”. Otras de sus cintas son  “Pal Joey”, “Guys and Dolls”, “On the Town”, “Ocean Eleven”,  “El mensajero del miedo” y “La semilla del diablo”  y fue durante medio siglo el número uno del entretenimiento.

 

En las postrimerías de su vida –murió en mayo de 1998- grabó dos álbumes exitosos de duetos con vocalistas de la talla de Liza Minelli, Julio Iglesias y Luis Miguel.  Otras canciones que quedaron para la posteridad fueron Come fly with me, Bewit ched, The good life, The girl from Ipanema,(La chica de Ipanema), Summer wind, Good year, Moonlight serenade y Drinking again.

 

My way en español

Son varias las versiones en español que se han hecho de esta famosísima melodía, una de ellas, quizás la mejor, -es cuestión de gustos-  es la interpretada por el boricua Bobby Cruz con la orquesta de Ricardo Ray. Le sigue la del cantante español Raphael y la del mexicano Vicente Fernández. De antología la interpretación que hizo el recordado Elvis Presley al igual que Robbie Williams, pero ambas en inglés. Sinatra vivió a su manera.

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