Actualidad

Realidad desencantada

17 de noviembre, 2021

Por: Marina Ayala

No tengo recuerdo de haber llegado a unas elecciones con un panorama tan confuso y atropellado. Apenas faltan tres días para elegir a los nuevos gobernantes regionales y hay polémicas entre varios aspirantes y las decisiones ilegales del CNE. No se explican planes de gobierno o solo se hace a través de consignas vacías y emociones exacerbadas. Hasta renunciar a las aspiraciones como candidato se hace con lloriqueos no propios de un político fraguado en la dura tarea que implica la política. Ni la renuncia por el bien de la comunidad lo saben hacer con la altura requerida. Lo siento, pero no convencen ni conmueven. No convencen ni unos ni otros porque todos guardaron un silencio muy elocuente. Esa vieja estrategia de seguir votando en contra de alguien y depositar la confianza en seres pocos fiables nos ha acarreado mucho desengaño y despertado mayor rechazo.

Total, que en un ambiente oscuro y de aire espeso hay que recurrir a las urnas con un estudio cuidadoso a través de un simulador, esta vez no de vuelo que era emocionante, sino de votación. Tenemos que recibir órdenes precisas, ensayarlas de antemano y tardar el tiempo que sea necesario frente a una máquina con botones. La pregunta obligada es por el porcentaje de la población que está capacitada para llevar a cabo semejante malabarismo sin estrellarse. Muy pocas personas según mi cálculo en un país con tan escasa educación y sin acceso a las redes sociales. Todo confuso, extraño, mal planificado y la pregunta que se me impone es ¿Tanto desacierto e inoperancia es a propósito o es el resultado de ignorancia y mediocridad? Es demasiado para ser producto de descuidos y mala implementación de políticas erradas. Mas bien pareciera que no hay política, ni seres probos capaces de implementarlas.

¿Cuál es nuestra verdad? No sabría contestar esta pregunta. ¿Qué queremos como país? Porque una cosa es la que se dice y otra muy distinta es la que persiguen los hechos y nuestras acciones. Queremos salir de estos usurpadores, pero hacemos lo adecuado para mantenerlos. La verdad no está allí afuera esperando ser descubierta con una lupa, la verdad es la prueba de una idea mantenida por la mayoría de los sujetos integrantes de una comunidad. Nos acercamos a unas elecciones sin una verdad realmente asumida, deseada y buscada. Con una realidad sin interpretación, sin ser conocida, analizada y apropiada. Marchamos a encontrarnos en una cola de votación a conversar sobre lo mal que estamos. Nuestra realidad y su percepción es un proceso activo de construcción, debíamos haber construido una realidad electoral seria y trasparente, fácil de entender y ejecutar para despertar nuevamente una confianza extraviada.

Por el contrario, cada vez más descubrimos las conductas irregulares de tantos personajes públicos camuflajeados. Esos candidatos a los que les dimos nuestra confianza porque engañaron, ¿y todavía se pretende que sigamos procediendo de esta forma ciega e insensata? Muy difícil porque andamos perdidos sin verdades en una realidad viscosa, pero con las antenas de las sospechas bien engrasadas. Es perfectamente evidente que vivimos en un tiempo en el que el sector político de la oposición se encuentra estancado. Habitamos una realidad que no se deja captar por el desorden que la habita y a oscuras sin orientación solo podemos caminar en círculo. Para avanzar hay que entender bien el problema que queremos resolver, si es que en realidad queremos porque ya hasta esto elemental está en duda.

Solo nos aseguran las inseguridades, ya ni siquiera de nosotros mismos nos podemos ocupar y mucho menos de nuestro asunto colectivo por antonomasia. Se nos acabó nuestra verdad con pretensión grupal, nadie posee autoridad moral para estar dictando pautas. Estamos solos ante una realidad desencantada.

 

@MarinaAyala

 

Blog de Marina Ayala: http://marinandoid.blogspot.com/

 

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