Rafael Arráiz Lucca: «En Venezuela hay un juego trancado y el camino es la negociación»

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  • 15 diciembre, 2020
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Por: Danny Leguízamo/ElCooperante

Caracas.- Rafael Arráiz Lucca asegura que el juego político en Venezuela se trancó. Y la vía idónea para conducir al país a la salida de la crisis es la negociación. «La palabra negociación puede estar todo lo desacreditada que la gente quiera, pero la historia nos indica que las negociaciones conducen a salidas mejores que los enfrentamientos armados«.

Arráiz Lucca es historiador, abogado, profesor universitario, Individuo de Número de la Academia de la Lengua y escritor. En una entrevista concedida a El Cooperante, advirtió sobre una de las consecuencias «no deseadas» por el chavismo: el fin del rentismo petrolero, pues por condiciones de adaptación o por mero convencimiento, el poder ha desmontado anacrónicos controles de precios, dando por terminada la escasez que se disparó a niveles críticos luego de 2012, cuando el gobierno hizo ingentes esfuerzos macroeconómicos para alcanzar la reelección de Hugo Chávez.

Y pese a las circunstancias avizora un país con optimismo, pues alega, la gente empieza a producir al margen del Estado, lo que califica como la ruptura de una ecuación histórica.

Venezuela atraviesa una profunda crisis desde hace 20 años, ¿cómo definiría usted al chavismo?

Como un anacronismo. Es decir, en el mundo entero ha quedado comprobado que los intentos del socialismo han conducido a un fracaso porque el talón de Aquiles del socialismo es que reduce la generación de riqueza, la anula. Y lo que ha quedado comprobado en el mundo es que la economía de mercado, las libertades económicas, las libertades de la gente, necesitan ser resguardadas para que una sociedad pueda salir de la pobreza.

El mejor ejemplo de esto es China. China hace 30 años asumió la economía de mercado y en este período, alrededor de 800 millones de chinos han salido de la pobreza. El chavismo está intentando algo que no funciona y tarde o temprano ellos mismos se convencerán de eso o seguiremos en la situación en la que estamos.

¿Cómo emplear la historia para entender el presente del país?

Ahí están los 70 años de la Unión Soviética. ¿Por qué desaparece la Unión Soviética? Porque esas sociedades sin libertades político-económicas no podían progresar ni producir los bienes que los nacionales de esos países necesitaban para avanzar, de modo que ahí hay un ejemplo que sirve al presente. Países que en sus inicios fueron socialdemócratas, como los escandinavos, han ido asumiendo cada vez más políticas liberales, privatizando servicios, porque esos países se han valido de la experiencia histórica y eso es lo fundamental.

¿El chavismo podría estar migrando de política económica?

Yo creo que sí. No sé si lo hacen con convencimiento o no, pero por ejemplo, en los últimos dos o tres años, desde que se liberaron los precios, el chavismo comprobó que al liberar los precios se terminaba la escasez. Siempre que digo esto, me responden: “Sí, pero los precios son muy altos”. ¡Claro! Ese es otro problema. Pero la ecuación control de precios-escasez, se acabó. Otro aspecto: la dolarización de la economía. Esto ha traído como consecuencia que los niveles de hiperinflación hayan bajado. Sigue siendo alta, pero ha bajado muchísimo.

La hiperinflación de 2020 es menor a la de 2018 y 2019. Y lo otro que ha hecho el gobierno, es liberar los impuestos a los productos importados. Esto también ha traído una dinamización del mercado. El chavismo ha implementado estas políticas porque algún sector de ellos está convencido de que eso es lo que hay que hacer, o porque no tienen alternativa.

¿Cuál es el balance que usted hace sobre los eventos de la Consulta Popular y las parlamentarias?

El evento de las parlamentarias comprueba que en el chavismo hay un deslave electoral. El número de votantes del chavismo se ha reducido ostensiblemente desde el 2006 a la fecha. Allí comienza el declive. El chavismo apenas tiene un 20% de los electores. La caída es dramática. No hay manera de ocultarlo. Y la Consulta Popular revela que los niveles de rechazo al chavismo son muy altos. Yo creo que eso es lo que uno puede sacar de esos dos eventos.


¿Usted considera que hay una crisis de liderazgo en la oposición?

Sí. Yo considero que en la oposición hay, más que una crisis de liderazgo, dificultades para enfrentar al chavismo. El chavismo pone reglas de juego muy difíciles que hacen que la oposición no encuentre un camino y que se ensayen distintos caminos que lamentablemente no han conducido esos caminos a un final feliz. Esto va desgastando a la oposición y va creando una situación de tensión. En algún momento debe haber un proceso verdadero de negociación para que se retome el hilo constitucional.

¿Cuál es el error que percibe en la oposición?

Debo insistir en que la situación de la oposición es muy difícil. Los partidos del G4 fueron ilegalizados. ¿Cómo capitalizar ese descontento contra el gobierno si no hay reglas electorales claras? Ese es el drama que se vive. El camino ideal es el electoral. De acuerdo. Pero, ¿el CNE garantiza una participación racional en unas elecciones? La respuesta es no. De modo que en Venezuela hay una especie de juego trancado. El mejor camino es la negociación.

La negociación es una palabra muy vituperada, ¿cómo vender la palabra negociación cuando en el camino ha habido decepciones?

Es difícil venderla, pero no hay otro camino. Ese es uno de los problemas que tenemos, porque todos los conflictos políticos terminan con una negociación, incluso las guerras. Un conflicto tan largo como el de la violencia colombiana con las FARC, terminó en una mesa de negociación. La palabra negociación puede estar todo lo desacreditada que la gente quiera, pero la historia nos indica que las negociaciones conducen a salidas mejores que los enfrentamientos armados.

La Consulta Popular refiere en su pregunta número tres a la presión internacional. ¿Es posible desplazar a Maduro del poder con presión externa?

Si eso fuera así, Bashar Al-Assad hubiera sido desplazado del poder en Siria. O a los hermanos Castro en Cuba durante 60 años. Es decir, la efectividad de la presión internacional ha sido exitosa en muy pocos casos. Yo lamento decir esto, pero esa es la verdad según los hechos históricos.

¿La oposición está huérfana de estrategia?


Yo creo que hay varias proposiciones sobre la mesa. Pareciera comenzar a avanzar la idea de una negociación con factores internacionales que condujera a unas elecciones supervisadas. Pero no sé si eso es lo que se va a imponer. No sé si tiene suficiente fuerza dentro de la oposición.

¿Qué opina sobre la eficacia de las sanciones?

En algunos casos han funcionado. Por ejemplo el Apartheid en Sudáfrica funcionaron, pero el momento histórico era otro. En otros casos no han funcionado de la manera que se esperaba como en Irán o Cuba. Hay hechos históricos que revelan que en un porcentaje muy alto las sanciones no han tenido la eficiencia deseada. Los hechos son esos.

¿Cuál es la lectura que usted hace con respecto a la posición del venezolano frente a la clase política?

Durante los años de la democracia liberal representativa se cometieron muchos errores. Uno de ellos fue que los gobiernos no fueron suficientemente eficaces en la divulgación de sus logros. De sus realizaciones. Por ejemplo lo que se hizo en Venezuela entre 1959 y 1998 en materia de infraestructura: nunca antes se había construido tanto. Y sin embargo esos gobiernos no lo promovían. No había campañas políticas de las realizaciones de la democracia. Más bien se dejaron acorralar por aludes de críticas, muchas veces con fundamento y otras infundadas. Se falló en la pedagogía democrática.

¿Y el acierto de aquella Venezuela del siglo XX?

Muchos. En el área de infraestructura es mucho lo que se construyó. En materia de centrales hidroeléctricas. De autopistas. De carreteras. En materia educativa fue asombroso: cuando cae Pérez Jiménez había cinco universidades. Ya en 1998 había 130. ¡En apenas 40 años! Entonces hubo un proyecto educativo importante. El sistema democrático funcionó. Con errores, pero funcionó. Lamentablemente el sistema se fue erosionando.

¿Cómo avizora al país en el corto y mediano plazo?

Hay una ecuación en Venezuela que se rompió. Venezuela vivía desde 1914 del ingreso petrolero. Ese ingreso petrolero hoy día es ínfimo. Casi inexistente: pasó de 3,5 millones de barriles diarios a 380 mil barriles diarios. Yo avizoro una participación cada vez más importante de la gente organizada en empresas pequeñas, medianas y grandes. La participación de la sociedad resolviendo sus problemas generando riqueza es algo que vamos a empezar a ver los venezolanos. Ya lo empezamos a ver.

Aunque parezca increíble, en 2020 las exportaciones de productos no petroleros crecieron significativamente en términos proporcionales. Eso va a seguir pasando. Vendrá un renacer de la productividad. La gente va a empezar a resolver por su cuenta y eso es una buena noticia. Hay que imaginar un país que está empezando a producir al margen del Estado.

¿Esa es una de las consecuencias del chavismo?

Es una de las consecuencias no deseadas por el chavismo.

¿El fin del rentismo?

El fin del rentismo petrolero. Eso está pasando. Y yo avizoro un país con optimismo, más allá de las enormes dificultades que eso significa.

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