Quo Vadis Venezuela

17 de junio, 2021

Las variables políticas con mayor impacto en la evolución de Venezuela son el manejo de los Derechos Humanos y la Articulación del Oficialismo, muy por encima de la Articulación de la Oposición y las negociaciones locales facilitadas por los representantes de Noruega y del Grupo de Contacto. En lo político internacional, se destacan eventos que reflejan la alianza del gobierno de NM con países del bloque de Oriente; lo cual sugiere que su enfoque hacia las sanciones es más evadirlas, con el apoyo de Rusia, Irán, Turquía, etc., que negociar la flexibilización de dichas sanciones con los países de Occidente a cambio reformas democratizadoras y económicas. Este proceso refleja la continuación de la tendencia de Venezuela hacia un cambio de esfera de influencia geopolítica hacia los países de Oriente (todos de corte autoritario, con la excepción de la India); mientras que, por su parte, Estados Unidos no ha definido otra política hacia Venezuela que la de ponerse de acuerdo con los países de la Unión Europea y estos, a su vez, se encuentran ocupados de la pandemia, Brexit, Ukrania, etc.

A medida que cede la pandemia, está la emigración de venezolanos y, con ella, se reactivarán las presiones de los países receptores de nuestros migrantes para que el gobierno de NM cambie sus políticas o para que cambie el gobierno.

En lo económico se destacan, en positivo, el avance de la dolarización, con la legalización de contratos con precios y pagos en divisas, la vacunación y la promoción de exportaciones privadas. En lo negativo, se destacan la lentitud y privilegios (Sistema Patria) en la vacunación; la persistencia de las semanas de no circulación, que entorpecen la economía; los amagos de la Sundee en controles de precios y la extraña ausencia de privatizaciones (ofrecidas por el oficialismo vía Ley AntiBloqueo). En este último aspecto, recientemente anunció el diputado oficialista José Gregorio Leandro Mora que la privatización no es lo que plantea la Ley Antibloqueo, sino la “equitización” (¿?). Lo económico también se ve frenado por las fallas en servicios públicos: combustibles, transporte, electricidad y servicios de salud.

El cambio climático sigue cobrando conciencia en los países del G7 y, con ello, los planes para sustituir el auto a gasolina por el auto eléctrico. Lo cual apunta a que, si Venezuela pretende volver a ser un país petrolero –ya no lo es-, tendrá que reorientarse del mercado energético a los mercados químico y petroquímico y tendría que sincerarse si es que es verdad que el gobierno de NM quiere atraer inversionistas importantes para lo cual necesita reformar la Ley de Hidrocarburos (una de las más estatizantes y más fiscalistas del mundo), poner en marcha el proceso de privatizaciones ofrecido por la Ley AntiBloqueo y garantizar la propiedad privada.

En suma, las fuerzas que están moviendo los escenarios de Venezuela son la concentración de poder en el gobierno de NM, basada en su relativa articulación interna y el apoyo militar; la ruina económica y de servicios públicos que ocasionó esa concentración de poder; la emigración de venezolanos y la presión de los países receptores por cambiar el gobierno de NM o que éste cambie sus políticas ruinosas; la necesidad del gobierno de recuperar algún bienestar; el apoyo internacional mayoritario a la oposición venezolana; y las sanciones, que están siendo usadas como cartas de negociación para obligar al gobierno a cambiar sus políticas y a democratizar el país. Las fuerzas ausentes se deben a la desarticulación de la oposición y a su falta de coordinación de estrategias con el resto de los sectores democráticos.

La verdadera solución para cualquier demócrata radica en las negociaciones, lo cual es difícil de llevar a cabo por la poca vocación negociadora del oficialismo y la carencia de un vocero de consenso por parte de la oposición: el reto de los facilitadores noruegos es mayúsculo. Cierto es que el gobierno de NM hace anuncios mayores, como la privatización generalizada vía Ley Antibloqueo; pero luego no pasa casi nada. En temas menores sí, como la renovación de los Rectores del CNE. Pero éstos cambios no reponen la democracia ni recuperan la economía. Por ahora, Venezuela da vueltas alrededor del punto donde el gobierno de NM la ha colocado. Puede ser que el gobierno esté comprando tiempo, como ha hecho siempre con el supuesto Diálogo, para esperar que sus antagonistas o problemas se agoten y continuar su mismo rumbo. Sin embargo, la crisis económica se le salió de las manos y el gobierno ha tenido que implementar medidas ajenas a su interés por concentrar el poder, como la liberación de precios y del tipo de cambio. Además, parte del empresariado, se cansó de esperar: está reactivando operaciones y las federaciones empresariales, coordinadas por Fedecamaras, están tratando de negociar con el gobierno cambios en las políticas económicas, lo cual es aprobado por el 81% de los empresarios según la Encuesta Multisectorial Empresarial de Escenarios Datanalisis. Los políticos opositores pudieran tomar ejemplo de Fdecamaras y ponerse de acuerdo en crear una instancia que los represente y comprometa, tanto para negociar como para presionar. Si alguien piensa que estos esfuerzos negociadores son inútiles, también debe pensar que el gobierno de NM está en graves apuros que le inducen a cambiar. Recuerde, la historia se escribe cada día, todos los días; como se escribió la historia de la transición del gobierno en 1958-1959.

 

 

@joseagilyepes

 

 

El Universal

 

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