Pandemia y Biopolítica

9 de julio, 2020

En este semestre de la pandemia mundial del Covid-19, intelectuales y escritores de todas las disciplinas han vertido en numerosos escritos y declaraciones públicas opiniones y criterios sobre el virus SARS-CoV-2 originado en China pero extendido a todos los continentes y a todos los Estados. En nuestro caso siempre nos referimos con nuestra dimensión filosófica, diplomática e internacional.

Todos tratan de comprender este fenómeno que no es único, ni será el primero ni el último. La humanidad en su historia siempre ha descrito las pandemias desde los tiempos de la Ilíada en el cerco de Troya con la cólera de Ulises, y ha contemplado los cambios que estas generaron en lo social, económico y político. Tenemos narraciones de la plaga de Atenas en el 430 a.C. en plena Guerra del Peloponeso. El historiador Tucídides nos refirió esta epidemia con la desaparición de un tercio de sus habitantes y el nuevo orden que generó. En Roma la peste antonina durante 15 años cobró la vida de más de 7 millones de súbditos y casi acabó con el imperio; se conoció como la plaga de Galeno porque fue el médico quién nos la transmitió en sus escritos con las consecuencias del virus del sarampión. La literatura y el arte, además de la filosofía en la vertiente cristiana nos hicieron conocer la pandemia de la peste negra con más de 100 millones de víctimas. Con el Decamerón de Boccacio, conocemos los horrores de la peste en Florencia. Esta pandemia fue una preparación para lo que venía después de la Edad Media con el Renacimiento.
Primera pandemia mundial
Como diplomático en el Medio Oriente pudimos conocer la preocupación, particularmente en los Estados del Golfo, por la presencia de la pandemia del Síndrome Respiratorio de Oriente Medio y la necesidad de privilegiar en esos países petroleros la salud sobre las finanzas.
Esta pandemia que estamos viviendo, Covid-19, es una nueva expresión del coronavirus con una alta tasa de contagio aunque baja mortalidad. La OMS tuvo que declararla el 11 de marzo del 2020; igual que todas las anteriores su origen es una zoonosis y con gran responsabilidad por condiciones de higiene y salud en China, país donde se originó. Podríamos hablar que esta es la primera pandemia mundial por la extensión geográfica y por la dimensión que le han dado los medios de comunicación. Seguramente vendrán otras.
Esta semana hemos conocido dos libros sobre el Covid-19. Dentro de lo que Michel Foucault ha denominado el biopoder en los regímenes actuales de gobierno donde los Estados bajo la excusa de la protección de la salud declaran permanentes estados de excepción para limitar las libertades fundamentales y para concentrar el poder bajo el criterio del miedo pandémico; Tema que ha desarrollado extensamente el profesor italiano Giorgio Agamben (Estado de Excepción). Estos autores, unos desde China y otros desde Francia, describen la amenaza a la libertad cuando debido al confinamiento impuesto han convertido al planeta en un gran hospital. El filosofo francés Bernard-Henri Lévy en su libro el “Virus que Enloquece” (Ce virus qui rend fou) nos alerta sobre el cambio “Contrato Social” de nuestras democracias con su política republicana y de derechos humanos por un nuevo “Contrato Vital” donde se justifica por la higiene y la salud toda restricción; pareciera que nada existe sino solo el virus de la pandemia y esto nos ha enloquecido. También hemos tenido acceso a fragmentos del libro sobre el “Diario de Coronavirus” de la escritora China Fang Fang; narra los avatares de la cuarentena que ha vivido en Wuhan, ciudad en donde se originó el coronavirus. Con esta bitácora de la pandemia desafía al autoritarismo del Comité Central Chino. Lo inició el 25 de Enero con la dinámica de la enfermedad que se extendió hoy a todo el mundo. Es una obra literaria producto de la cuarentena forzada, donde no solamente refiere la cotidianidad de la vida sino también el tema de la política y la falta de transparencia del régimen chino. El Partido Comunista Chino se ha sentido ofendido, considerándola una disidente. Coincide esta escritora con el filósofo surcoreano Byung-Chul Han cuando al hablar de la emergencia viral y el mundo del mañana reconocen la eficiencia del mundo asiático contra el coronavirus pero distingue el respeto a los métodos democráticos de Seúl; Tokyo y Sinagapur frente al autoritarismo dictatorial de Pekín donde la vigilancia digital y la inteligencia artificial será seguramente aprovechada para mayor control social, bajo la excusa del estado de emergencia.
El historiador Yuval Harari, muy cerca del pensamiento del coreano Byung-Chul Han y de su correligionario Zygmunt Bauman en su esquema de la Modernidad Líquida con el caos actual, considera que en la crisis del coronavirus las decisiones de hoy de los gobernantes determinarán el futuro. Aparentemente han fracasado los proyectos del liberalismo y del capitalismo, como también del socialismo y comunismo. Es la crítica al modelo chino pero también al modelo estadounidense.
Como en todas las pandemias anteriores, todas generaron un nuevo orden social, político y económico. Así fue en Grecia, Roma, la Edad Media y la Gripe Española. El actual debe orientarse hacia la solidaridad y fraternidad.

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El Universal
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