OPEP y el Nuevo Orden Energético Internacional

15 de septiembre, 2022

Por: Julio César Pineda

Esta semana se cumplen sesenta y dos años de la creación de la Organización de Países Exportadores de Petróleo OPEP. Esta institución, reconocida por Naciones Unidas ha logrado unificar políticas petroleras de sus Estados miembros. Siempre ha estado en la dirección de la justicia social internacional para lograr precios justos de los hidrocarburos.

Fue fundada en Bagdad- Irak por Irak, Arabia Saudita, Irán, Kuwait y Venezuela. El venezolana Juan Pablo Pérez Alfonzo fue uno de los precursores y actor principal en la creación de la misma. En la actualidad, los países que integran la OPEP son Argelia, Indonesia, Irán, Irak, Kuwait, Libia, Nigeria, Qatar, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Venezuela. Además, mantiene vínculos especiales con lo que se conoce como OPEP + los cuales son Rusia, México, Kazajstán, Azerbaiyán, Bahréin, Brunei, Malasia, Omán, Sudán y Sudán del Sur.

La OPEP tiene la Conferencia, la Junta o Consejo de Gobernadores, el Secretariado y la Comisión Económica. Uno de sus objetivos marco es procurar el desarrollo de políticas armónicas entre sus miembros y facilitar la información necesaria en los aspectos técnicos, jurídicos y económicos transformándose en un agente importante en la elaboración de las leyes de hidrocarburos y fiscales e impulsando a países a la revisión de los contratos, la creación del sector público petrolero y en la formación de compañías petroleras estatales.

La creación de la OPEP permitió agrupar a los Estados petroleros donde se encuentra concentrado el 80% de la reserva de los hidrocarburos y más del 40% de su producción siendo la mejor defensa de esta materia prima en cuanto a los precios y el establecimiento de sus cuotas. Este paradigma lo han continuado otros Estados en otras áreas de la energía como la Organización Internacional del Gas, donde están Rusia, Irán, Qatar, Venezuela y Bolivia. Posiblemente podría ocurrir lo mismo con el Etanol con dos polos fundamentales, Estados Unidos y Brasil, los cuales producen el 70% de este biocombustible. Algunos países de la región y el continente africano han expresado su interés en este modelo.

En la actualidad, numerosos eventos geopolíticos, conflictos, situaciones ambientales y regulaciones hacen que se vivan momentos de incertidumbre en el sector petrolero. Por un lado, una demanda en constante crecimiento, especialmente por el impulso de países emergentes como China, India y Brasil y por otro el surgimiento de grupos y movimientos exigiendo regulaciones y reducción de combustibles para inclinarse más hacia las energías verdes. Sin embargo, resulta imposible desligarse y olvidarse de la innegable dependencia del mundo y las industrias respecto a este recurso.

De hecho, una nueva realidad energética es la cantidad de gas y petróleo no convencional que se obtiene mediante la denominada técnica del Fracking. Lo que ha permitido a Estados Unidos lograr su autosuficiencia de gas natural y baja dependencia de las importaciones de crudo.

En el actual debate por la Ecología y el Ambiente, los combustibles fósiles han sido cuestionados, la ciencia y la tecnología tratan de conseguir sustitutos con energías alternas y todo indica que el petróleo seguirá siendo factor fundamental en el desarrollo y crecimiento de todos los pueblos.

Difícilmente se llegará al llamado “Punto de Huber” que señala el fin del petróleo cuando sea mayor el consumo que la producción, más demanda y menos oferta. Esto por ahora no parece posible, los hidrocarburos y entre ellos el petróleo seguirán estando presentes por varias décadas.

El petróleo hizo posible el milagro de la industrialización y globalización y ha facilitado la nueva realidad de los nuevos sistemas de información y comunicación. La dialéctica petrolera seguirá siendo siempre la de los grandes centros industriales que la demandan y los países en desarrollo que la producen, por eso, la importancia de la seguridad energética y de los acuerdos en la política nacional del petróleo y entre los Estados Petroleros. Fue el petróleo elemento fundamental en la primera y segunda guerra mundial y está presente directa o indirectamente en todos los conflictos del planeta, así el caso de Siria, Yemen, Ucrania, Irak e incluso en el largo conflicto palestino-israelí.

Con la guerra ruso-ucraniana los hidrocarburos juegan un papel fundamental. Ucrania no tiene petróleo pero si una posición estratégica de interés para Rusia para el transporte internacional tanto terrestre como marítimo. La crisis europea y el corte del suministro energético por parte de Rusia a los países occidentales, abre una nueva perspectiva para el petróleo venezolano pudiendo transformarse en uno de los principales proveedores a aquellos países cuya demanda de este recurso ha ido aumentando.

Todo lo anterior, exige un nuevo orden internacional que traerá consigo un replanteamiento del papel que juegan las Organizaciones Internacionales especialmente después de la Pandemia de COVID-19 y los actuales conflictos que condicionan la paz y la seguridad internacional.

 

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