Mundos encontrados

9 de febrero, 2021

Al parecer la psique de ciertos políticos funciona completamente diferente a la del resto de la ciudadanía. Algunos políticos ven el mundo que les rodea distinto a como lo observan las otras personas. De allí que lo que para cualquier ciudadano es el camino lógico a seguir, para dichos políticos es todo lo contrario.

Al respecto, la lógica del razonamiento humano y el sentido común nos indica que, por ejemplo, en el caso venezolano con una oposición completamente dividida, desorganizada, con partidos desmembrados, casi sin militancia, sin liderazgo político, con el rechazo y/o indiferencia del pueblo para con los líderes políticos tradicionales, sin recursos económicos, sin los consensos necesarios entre las organizaciones políticas para llevar candidatos únicos y unitarios a las elecciones regionales y frente a un gobierno autoritario que abusa del poder y aplica el ventajismo que le da el manejar los recursos del Estado, se les ocurre presentar una propuesta a ese gobierno para que se realicen este mismo año (diciembre) unas “megaelecciones”, es decir 4 elecciones juntas.

Ante este cuadro lamentable del sector opositor venezolano luce muy cuesta arriba el poder lograr siquiera mantener las gobernaciones y muy pocas alcaldías que hoy están en manos de la oposición y mucho menos aspirar a ganar otras. En las condiciones en que está la oposición actualmente con dificultad ganaría siquiera una junta de condominio.  Pero, esta evidente realidad no es percibida así por dichos políticos que, cual vivieran en el planeta Marte, se permiten plantear la realización de unas megaelecciones, en las cuales, sin necesidad de ser adivinos se puede augurar que saldríamos con las tablas en la cabeza, amén de que ocurra un milagro.

El principal argumento que hasta ahora esgrimen quienes han planteado las megaelecciones es que, entre otras cosas, eso facilitaría el llegar a acuerdos entre los partidos políticos para llevar candidatos de consenso a dichas elecciones y que unos comicios de esa magnitud “motivarían la participación popular”. A consideración de quien escribe, dichos argumentos son muy débiles y se caen por si solos al ser confrontados con la realidad política por la que atraviesa el país, antes someramente descrita.

Lo que corresponde para este año (noviembre o diciembre) es realizar las elecciones para gobernadores y pudiera sumársele las de Consejos Legislativos. Mientras que las de alcaldes y concejales, como establece la Constitución deben ser pautadas para el próximo año 2022. Esto daría mayor tiempo a las organizaciones políticas de reorganizarse, prepararse, conseguir recursos, reconectar con la gente, rescatar el valor del voto y tener mayores posibilidades de mantener las existentes e incluso conquistar mayor número de gobernaciones, alcaldías, Consejos Legislativos y concejalías. Independientemente de los resultados que obtengamos en las de gobernadores, este año, tendremos el tiempo necesario para organizarnos mejor y enfrentar el “síndrome de la abstención” el año que viene en las de alcaldías.

¿Qué es lo que corresponde hacer ante el dilema planteado?. No otra cosa, sino dar un amplio debate en la sociedad en general que adversa al gobierno al respecto de: ¿Qué es lo más conveniente para las aspiraciones electorales de la oposición, si la realización de unas megaelecciones o que se lleven a cabo por separado?

Lo que es inaceptable y, aparentemente es lo que está pasando, es que ya esa decisión haya sido tomada por gobierno y oposición. Veremos cómo se desarrollan los acontecimientos. Y que Dios se apiade de nosotros.

 

@joserioslugo

 

 

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