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Muerte lenta

16 de octubre, 2021

Por: Román Ibarra

La muerte en prisión del General Raúl Isaías Baduél, se convierte en un golpe fuerte en el rostro de un gobierno que se ha convertido en violador sistemático de Derechos Humanos, como continuación del verdadero artífice de ese horror impúdico, como fue Hugo Chávez.

La dureza del castigo no se produce porque al gobierno le interese mucho cambiar, o redimirse, sino porque en medio de su necesidad de conseguir legitimidad interna e internacional, y en medio de un proceso electoral que pudiera ayudarle en ese propósito, el ensañamiento, y la crueldad dieron al traste con la vida de un hombre que proviene de sus propias filas, lo cual, los pone en entredicho una vez más.

Baduél que se convirtió en el héroe del chavismo, cuando en 2002 forzó el retorno al hilo constitucional, luego del golpe de estado protagonizado por Carmona y sus secuaces, pasó unos años de gloria dentro de las filas del gobierno, pues además de tener liderazgo y prestigio dentro de las Fuerzas Armadas, era compadre de Chávez.

Como todo ser humano, tuvo aciertos y errores, como el hecho de haber permitido el uso dentro de los cuarteles venezolanos, la manida frase ¨patria, socialismo, o muerte¨, importada del enamoramiento abyecto de Chávez con Fidel Castro, y que produjo la colonización y estrangulamiento de nuestro país, por decisión abusiva del estafador eterno.

Su desgracia comienza cuando en 2007 marcó distancia de la postura de Chávez, respecto del proyecto de reforma constitucional, con el cual pretendía destruir la estructura de la Constitución de 1999, que el mismo impulsó, pero que se le fue convirtiendo en una camisa de fuerza para ejercitar sus pretensiones totalitarias.

En ese discurso en la Academia Militar, lo que para algunos fue un acto de valentía al contrastar con la posición del Presidente, para otros resultó un error estratégico que marcaría el principio de su propio fin, pues si bien esa postura era jurídica y políticamente correcta, no venía acompañada de un respaldo institucional, habida cuenta de que Chávez había logrado cooptar a las Fuerzas Armadas para sus propios fines, es decir, convirtió a la FAN en su verdadero partido.

Lo cierto, es que desde ese mismo momento, el General cayó en desgracia. Chávez no podía soportar más liderazgo que el suyo. Uno intuye que el principal asesor, y chupasangre de Chávez, y por su intermedio de Venezuela, como fue Fidel Castro, haya tenido algo que ver con la defenestración de Baduél, tal como hizo en Cuba contra toda sombra real o presunta. Los deudos, y el pueblo cubano, pueden dar cuenta de lo ocurrido con Camilo Cienfuegos; el Ché Guevara; El General Ochoa, y los hermanos La Guardia, por solo mencionar algunos.

Todo lo que vino a continuación fue una ristra de atropellos mediante actos administrativos, y juicios amañados con la sistematización de la violación de sus derechos humanos, y el debido proceso. No obstante, de manera estoica en apariencia, aceptó y cumplió su condena, y aun así volvió a ser sometido a la cárcel, esta vez, en el gobierno de Maduro, bajo cuya custodia ha fallecido.

La Fiscalía a través de las redes sociales anunciaba su muerte, por el presunto contagio de Covid, lo cual, ha sido desmentido por sus familiares. Esto impone una investigación independiente para determinar la causa real de su muerte.

Son 10 los presos políticos fallecidos en el gobierno de Maduro, y la sociedad nacional e internacional exigen respuestas. Es insostenible la existencia de presos políticos en un gobierno que se autodenomina democrático. Es una lástima que no haya fuerza unitaria opositora que presione los cambios que la sociedad pide a gritos.

Lo más dramático es que con Maduro en el poder, no solo mueren los presos políticos; muere toda la sociedad. ¡Vergüenza!

 

@romanibarra

 

Costa del Sol 93.1 FM

 

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