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Megaelecciones

Propusimos que hubiera tres eventos electorales, uno para elegir Presidente de la República y Congreso Nacional, otro para elegir gobernadores y asambleas legislativas y otro para alcaldes y concejales.

El primer evento sería el escenario apropiado para discutir los problemas de la nación. El segundo, sería para discutir los problemas de cada uno de los estados y, el tercero, serviría para discutir los problemas de los municipios. Esa reforma del sistema electoral fue aprobada por el Congreso Nacional en 1989.

Esto de la mega elección es una especie de matrimonio de morrocoy con gallo. Es un disparate juntar las elecciones regionales con las elecciones municipales. Es, además, un retroceso al centralismo y a la partidocracia. Con una mezcla de elecciones regionales con elecciones municipales vuelve a hacerse presente lo que en la jerga de la cuarta república se llamaba el voto “entubado”. Es decir, votar por la tarjeta del partido o de la alianza de partidos y dejar a un lado la personalización del voto, la búsqueda de los mejores candidatos y de los mejores programas.

En tiempos de la partidocracia en el CEN del partido, en Caracas, se elaboraban las planchas de candidatos. Con una sola tarjeta, la pequeña, se votaba por senadores y diputados al Congreso Nacional, diputados a las asambleas legislativas regionales y concejales. Por supuesto, la plancha se elaboraba en Caracas (centralismo) y se obligaba al elector a hacer confianza a los jefes de los partidos que eran quienes hacían las listas (partidocracia).

El propósito de la reforma de 1989 era descentralizar y despartidizar. Lograr que los candidatos a todos los cargos fueran líderes regionales o municipales, escogidos en su localidad, conocidos y respetados por la gente de allí.

Ahora volvemos a las planchas elaboradas en Caracas, en función de intereses partidistas. Lo que debería ser una oportunidad para discutir los problemas de cada estado o municipio se convierte, de nuevo, en una competencia entre partidos para ver cuál tarjeta saca más votos. La gente con sus problemas y con sus esperanzas no parece tener importancia.

Seguiremos conversando

 

 

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