Maduro en Bloomberg: cómo la entrevista reveló el problema para que las negociaciones sean viables

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  • 29 junio, 2021
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28 de junio, 2021

Por: Ricardo Sucre Heredia

El día 18-6-21 Bloomberg TV emitió una entrevista a Maduro que duró cerca de 1 hora y media. El canal 8 la retransmitió el día 19-6-21 en horario “prime time” de las 8pm.

La entrevista trajo comentarios críticos en redes sociales. Principalmente porque la hizo Bloomberg y muchos la tomaron como que la agencia “le lavó la cara” a Maduro, con preguntas de un periodista complaciente.

No lo veo así. El comportamiento del comunicador de Bloomberg no fue distinto al del periodista de la cadena norteamericana NBC que entrevistó a Putin el día 14-6-21, en vísperas de su encuentro con Biden, en un programa de una duración similar al de Maduro. El profesional de Bloomberg realizó la famosa “caracterización del régimen” que tanto gusta a la oposición intensa: un gobierno corrupto, autoritario, que reprime a opositores, un país con una crisis humanitaria, y “más peligroso que Afganistán”. Eso le dijo el periodista de Bloomberg a Maduro. También el corresponsal del medio criticó la estrategia de vacunación del gobierno. La “caracterización del régimen” que hizo el comunicador de Bloomberg fue mucho más concisa y fuerte que la que los “patria o muerte” de la oposición hacen desde la comodidad de tuiter.

Pienso que fue una entrevista acordada no en el sentido de preguntas fáciles, sino en convenir un temario quizás para evitar una situación como la que pasó con Jorge Ramos en junio de 2019. En la de Bloomberg, el periodista leyó todas las preguntas en español. Es evidente que Maduro aprendió de la experiencia que tuvo con Ramos en 2019, y se mostró abierto en las respuestas a Bloomberg. Esta también sabía que Maduro podía rechazar la invitación, pero consiguió la entrevista. Posiblemente lo que la hizo posible fue concertar un temario para conversar.

Todavía personas en Venezuela siguen ancladas en el “estilo Jorge Ramos”. Piensan desde lo sabroso de estar empantuflados, que la tarea de un comunicador es “decirle cosas” a un presidente, iliberal o autoritario. Esto se vio en la rueda de prensa de Putin luego de su encuentro con Biden. Algunos periodistas le dijeron “sus cosas”, pero ese estilo ya es ineficaz y hasta pavoso. Quienes luchan por un poder limitado, deben replantearse sus estrategias a la hora de relacionarse con mandatarios iliberales o autoritarios. Principalmente los medios y los periodistas.

Considero que más que “decirle cosas”, hay que preguntar, poner en contexto la situación, y cuáles son los temas de fondo. Que el mandatario hable. El periodista interpela, no juzga. Evitar el estilo de preguntas que parecen juicios. Preguntar cosas difíciles, que revelen dilemas, retos, vacíos, certezas, y contradicciones del entrevistado.

Lo valioso de la entrevista de Bloomberg a Maduro es que hizo visibles problemas para construir la posibilidad de la alternancia en el poder. Hay tres asuntos importantes que observé en la entrevista.

El primero es la “lógica Maduro”. Para entender al gobierno y su política hacia los Estados Unidos hay que partir de esta lógica. Que no es solo en el campo internacional, también funciona en lo interno.

La “lógica Maduro” consiste en analizar una situación o problema. Verlo desde diferentes ópticas. También desde las “contradicciones” como afirmó en un acto del día 18-6-21. Maduro hace el “due diligence” de los problemas para buscar soluciones políticas. No se queda en el análisis. Algunas soluciones pueden ser audaces o sacarlo de la inercia durante un tiempo.

Se recuerda la iniciativa de la ANC en 2017, la apertura que comenzó en 2018, o las medidas tomadas a inicios de la pandemia en marzo de 2020 que fueron vanguardistas en su momento. Recientemente, el anuncio de primarias abiertas para el PSUV o la mención de una comisión para estudiar por qué hay tantos detenidos en retenes. El “retardo procesal” y la “dolarización de la justicia” tiene tiempo, pero el gobierno se enteró y lo ve como “una bomba de tiempo” si no lo aborda. La solución es crear una comisión que encabezan Cabello -el hombre para las tareas complicadas- y Cilia Flores, quien será el enlace directo con Maduro. Si las soluciones a los problemas que define el gobierno son imperfectas, manipuladas, incompletas, o un show tipo cableras, normalmente se ve en el tiempo -el gobierno tiene su entropía- pero la solución que se idea en un momento dado, le permite avanzar. Al menos en el corto plazo. Esta es una cara de la “lógica Maduro”. Pero hay otra.

Es esperar. Saber el sentido de los tiempos políticos. No es una espera pasiva, sino que se hacen cosas. Un ejemplo es que el gobierno esperó para hacer las parlamentarias en la fecha que correspondía: diciembre de 2020. Pero no fue así siempre. Hay que recordar que el chavismo se planteó adelantar las parlamentarias para 2019. Pero en su análisis, probablemente ponderó que era mejor esperar a diciembre del año pasado y llevar la tensión política con los “nervios de acero” de los que Maduro habla.

Otro ejemplo es con la agenda legislativa que define la AN. Hay que recordar que durante la ANC, se planteó reformar la constitución. Aunque nunca se vio una versión, Escarrá dijo que se hizo una propuesta de reforma de la carta magna. Es probable que sea cierto, pero en su análisis, el gobierno posiblemente consideró que adelantar una reforma constitucional con una ANC cuestionada, tendría más desventajas que ventajas. Esperó al nuevo parlamento el cual, cada día, informa de leyes a reformar o nuevos proyectos de leyes. En sencillo, la Asamblea Nacional hace un cambio de envergadura que la ANC de 2017 no hizo.

Finalmente, con los cambios políticos que se observan en la región. El chavismo esperó, y el día 24-6-21 cuando se reunió la ALBA-TCP en Caracas, Maduro propuso que en la declaración final de esta alianza política, se enfatice que “rescatarán la CELAC y Unasur”, instituciones creadas durante la ola progresista de la primera década del Siglo XXI. El gobierno esperó, y ahora considera que debe empujar a esas dos organizaciones porque es el momento político para hacerlo, con una derecha más débil en la regón.

Esta “lógica Maduro” con sus dos caras, se observó en la entrevista con Bloomberg al hablar sobre las relaciones con los EUA. Este es el segundo punto que noté en la entrevista con la agencia informativa.

Las relaciones entre países están determinadas por múltiples factores. Por ejemplo, la política exterior y los intereses de los Estados, pero también la personalidad de los presidentes. En el caso de las relaciones Venezuela-EUA entran las dos variables: la política norteamericana y la personalidad de Maduro.

El valor de la entrevista con Bloomberg fue mostrar un gran problema político ¿Cómo hacer de las conversaciones entre el gobierno y la oposición unas negociaciones de verdad? Porque ninguno de los dos países quiere dar el primer paso para que las conversaciones fluyan. Maduro espera que los EUA abran una comunicación con el gobierno, y aquí entra la “lógica Maduro”. Por lo que le dijo a Bloomberg, el gobierno se movió mucho para hablar con Trump. Casi lo logra, pero Trump perdió. Maduro dejó ver que le hubiese gustado que Trump ganara, porque ya se había construido un cierto canal de comunicación con los EUA. Allí está la “lógica Maduro”: el hacer.

Pero con Biden -como también afirmó Maduro- no hay señales de distensión o acercamiento en los 5 meses que lleva el nuevo gobierno de los EUA. Este solo afirmó que el diálogo debe ser entre venezolanos. Entonces, Maduro espera el momento para formular su punto. No parece que haga algo para acercarse a los EUA porque la política de Biden es sencilla: no revertir lo que Trump hizo -salvo cosas que tengan impacto en la población, y son reversiones temporales y relativas, porque en sus donaciones de vacunas, por ejemplo, los EUA no incluyeron a Venezuela- y los EUA esperan que Maduro hable con Guaidó. El paso inicial es de Maduro.

La parte interesante de la entrevista -los minutos más valiosos desde el punto de vista político a mi modo de ver- fue cuando el comunicador con mucha insistencia buscó de Maduro una respuesta a si está dispuesto a hacer concesiones para mejorar su relación con los EUA. Maduro señaló que no, “es juego trancado, Erick” (si el gobierno hace concesiones iniciales). Entonces, el periodista al ver la rigidez de Maduro y con sinceridad le dijo, “usted sabe lo que busco, y quiero explorar si hay una ventana de oportunidades con los Estados Unidos”. Maduro respondió que la “ventana de oportunidades” es que los EUA abra un canal de comunicación con el gobierno. El paso aquí es de los EUA sin que el gobierno de Maduro tenga que hacer alguna concesión inicial.

El gran problema político es que ninguno de los dos países dará el paso. Medios reportaron que el Departamento de Estado respondió a Maduro en esos términos: “el primer paso lo tiene que dar usted”. Ninguno de los dos lo hará. Puede haber conversaciones, Noruega ayuda -así dijo Maduro- tal vez reuniones, pero negociaciones como tal no habrá porque Maduro considera que no tiene que hacer concesiones iniciales, y los EUA razonan que no tienen que abrir un canal con Maduro si no hay concesiones iniciales del gobierno primero.

Aquí está el verdadero problema político a resolver: cómo hacer de la ayuda de Noruega, por ejemplo, o de reuniones previas una situación de negociaciones reales, en las que el gobierno acepte dos temas: la alternancia y las reparaciones. La oposición, por su parte, aceptar el reconocimiento al gobierno, no en términos de “incentivos” para ver cuál grupo se le pliega, sino al gobierno tal como es. Si no se logra resolver este problema que mostró la entrevista de Bloomberg, se repetirá la historia reciente de las negociaciones entre el gobierno y la oposición en la que hay conversaciones, pero no concreciones.

El tercer punto importante, aunque no es nuevo, es que la “apertura a lo Maduro” continuará. Buena parte de la entrevista se fue en el tema económico. Maduro expresó que presentaron a los “bond holders” un programa viable para el pago de la deuda. Maduro, a pesar de la situación de Venezuela, se mantiene fiel a la tesis del pago de las deudas y evitar el “default”, si puede, porque el actual no fue con su anuencia. Le dijo al comunicador, “si hoy tuviera 17 mil millones de dólares para pagarle a los tenedores de bonos ¿cómo haría con las sanciones?”. Puede ser curioso para muchos, pero Maduro tiene una “visión Gómez” en este punto: honrar la deuda internacional de la República. Por supuesto, esta afirmación tiene un piquete político: que los inversionistas cabildeen para que el gobierno de Biden revise la política de sanciones contra el gobierno de Maduro.

También dijo a los empresarios de EUA que “no se queden atrás, vengan con su portafolio de inversiones que está garantizado”. Maduro apela al estereotipo que hay acerca de los estadounidenses: el pragmatismo de los “businesses” puede más que la ideología.

Maduro hace su ajuste pero toma distancia para que el costo de imagen no sea hacia él. Sin embargo, tiene su “otra voz” que es su hijo. Maduro Guerra se construye como “un joven moderno”, aperturista, su marca es la defensa y promoción del proyecto de ley de las ZEE, y en una entrevista reciente a la agencia AFP, expresó críticas a la política de expropiaciones. Maduro Guerra como un representante del “capitalismo chavista” en el que pueden estar Lacava y Vielma Mora, por ejemplo. Maduro construye la viabilidad política de su apertura para que no sea asumida como una “traición al legado de Chávez”, sino como el tránsito natural de un socialismo “bloqueado” pero que debe recuperar el “Estado de bienestar social” que se vivió cuando Chávez.

¿Se dará el primer paso para que las negociaciones sean viables? Es la “pregunta de las 64 mil lochas”.

Como se explicó antes, mientras no se resuelva quién da el primer paso o son pasos simultáneos Venezuela-EUA, no habrá negociación real. Los EUA pueden esperar hasta un límite que solo sabrá su gobierno para revisar su política o para “aumentar la presión” que fue el planteamiento de Juan González.

Pero lo anterior no preocupa mucho a Maduro. Este no quiere las sanciones, pero “no se está muriendo” para que se las quiten “como sea”. Es el “juego trancado” que le dijo al periodista de Bloomberg. Lo que resulta es que tanto los EUA como Maduro pueden esperar un tiempo “tranquilos y sin nervios”.

¿Qué se puede hacer para que las negociaciones se concreten? La respuesta de Guaidó es “aumentar la presión” con las sanciones u ofrecer “incentivos” para ver si alguien deserta de la cúpula, y se produce el tan esperado por el G4 y su público, “quiebre” o “fractura de la coalición dominante”, hecho al que se le atribuye la capacidad para generar la “transición”. Es lo que nuevamente intenta hacer el G4 con el relanzamiento de la marca “Guaidó”, que incluye el viaje de Blyde, actividades de calle, e invitar a una suerte de “firmazo” para respaldar al acuerdo de “Salvación nacional” el día 5-7-21. Sin embargo, es lo que ha hecho el G4 desde enero de 2019, sin éxito. Pero el G4 puede seguir en esta ruta y esperar, que es lo que dejó ver la entrevista a Guaidó que también le hizo Bloomberg.

La otra respuesta es construir la negociación, que es la propuesta de Capriles y la que Maduro expresó en Bloomberg, “creo en la negociación incremental”. El riesgo es que lo incremental sea eterno porque no hay “incentivos” para que lo incremental sea realmente incremental y no que pase el tiempo sin logros.

A mi modo de ver, la segunda ruta es mejor que la primera, pero el gran punto aquí es quién da el primer paso o cómo se construye la confianza inicial para darlo. Lo lógico es que mientras se construyen las negociaciones, la oposición participe en eventos electorales y sociales que la conecten con la sociedad, que le permitan politizarla en el sentido de presentar sus propuestas e ideas para hacer contraste con las del gobierno.

El día 25-6-21 ocurrieron dos hechos que pueden indicar que el primer paso se da o está en proceso. Por una parte, el encargado de negocios de la UE informó al CNE que la misión exploratoria llegará a Venezuela el día 6 de julio, y estará hasta el 23-7-21. Dos semanas. Esta avanzada estudiará si procede enviar una misión observadora de la UE para las elecciones de noviembre de 2021.

El segundo hecho fue un comunicado conjunto de la UE, los EUA, y Canadá en el que en un texto muy preciso y nada pomposo, invirtieron el orden de los factores. A diferencia del pasado, mostraron solo la “zanahoria”. No hablaron del “garrote”. El comunicado está redactado en clave de incentivos. La alianza y los dos países plantearon que si hay pasos significativos de apertura política, las sanciones pueden revisarse. Agregó el texto conjunto que esta apertura política en Venezuela puede comenzar con las elecciones regionales y municipales ¿Serán los primeros pasos?

Solo por poner de relieve todos los temas analizados en este artículo, la entrevista de Bloomberg a Maduro valió la pena pese a la roncha que levantó en cierto público opositor al que cualquier cosa le molesta, pero no va más allá de la queja.

 

@rsucre

 

El Cooperante

 

 

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