Maduro busca reducir incertidumbre y se adapta en una lógica de pequeña apertura

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  • 7 julio, 2021
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7 de julio, 2021

Por: Ricardo Sucre Heredia

En mis análisis políticos partí de un supuesto: las negociaciones entre el gobierno y la oposición, y entre el primero y países, tendrían una formalidad. Un anuncio que simbolizara el inicio de las conversaciones. Aunque no lo descarto, me equivoqué en el sentido de esperar una formalidad. Ya los gestos existen desde hace unos meses, y continúan. Venezuela puede ser un tipo de negociación en la que los actores no se cruzan en una mesa, sino que interactúan con mediadores o de manera indirecta. Si hay una mesa formal, quizás sea para validar lo acordado de forma indirecta. Es lo que no vi en mis análisis previos. A lo mejor el paso ya se da, poco a poco. Se construye con gestos políticos que pueden llevar a la conversación formal entre el gobierno y la oposición, más que a un único paso que indique que, “formalmente comenzaron las negociaciones”.

Dos hechos pueden ser señales que la negociación sucede. Casualmente, los dos ocurrieron el mismo día. El 25-6-21 el encargado de negocios de la UE se reunió con el presidente del CNE, Pedro Calzadilla, para informarle oficialmente que la avanzada para explorar si una misión de la UE vendrá para las regionales, llegará al país el día 6-7-21. Estará casi 15 días porque culminará el 23-7-21. Tiempo suficiente para hacerse una idea de la realidad política de Venezuela y tener una recomendación a la UE sobre si conviene o no venir en noviembre.

Ese mismo día, la UE, los EUA, y Canadá emitieron un comunicado conjunto acerca de la situación venezolana. Como el texto generó diversas interpretaciones en redes sociales, lo cito completo para el análisis (la fuente es el Departamento de Estado de los EUA):

“Seguimos profundamente preocupados por la crisis actual en Venezuela y su impacto regional y global.

La solución pacífica a esta profunda crisis política, social y económica debe provenir del mismo pueblo venezolano, a través de negociaciones de amplio alcance impulsadas por los venezolanos en las cuales participen todos los actores interesados. Un proceso de negociación integral, con plazos concretos, debería posibilitar el restablecimiento de las instituciones del país y permitir que todos los venezolanos puedan expresarse políticamente por medio de elecciones locales, parlamentarias y presidenciales creíbles, inclusivas y transparentes.

Pedimos por la liberación incondicional de todas las personas que están detenidas injustamente por motivos políticos, la independencia de los partidos políticos, la libertad de expresión, incluso para miembros de la prensa, y el fin de las violaciones de derechos humanos.

Vemos con beneplácito que se logren avances sustanciales y creíbles, orientados a restablecer las instituciones y los procesos democráticos en Venezuela, y estamos dispuestos a revisar las políticas de sanciones sobre la base de avances significativos que se alcancen por medio de una negociación amplia.

Instamos a que se aseguren condiciones electorales que se rijan por los estándares internacionales de democracia, comenzando por las elecciones locales y regionales programadas para noviembre de 2021.

Mantenemos nuestro compromiso de abordar la grave crisis humanitaria dentro de Venezuela, y vemos con beneplácito que se alcancen nuevos acuerdos entre todos los actores políticos del país que permitan el acceso irrestricto a la asistencia humanitaria, incluidos alimentos, medicamentos e insumos claves para paliar la situación del COVID-19”.

Hay un cambio en la lógica de la estrategia de los actores internacionales. No hablaron del “garrote” sino de la “zanahoria”. El comunicado planteó que la política de sanciones puede revisarse si hay avances significativos en la apertura política.

Es un comunicado a tres instancias: la UE, Canadá, y los EUA. El trío aplicó sanciones a funcionarios e instituciones del gobierno. El texto no dice “si no se hace A, pasará B”, sino que dice, “si se hace A, pasará B”. Está escrito en términos de incentivos para avanzar en la tímida apertura que se hace en Venezuela. Los países hablaron del premio mayor a los ojos del gobierno que es revisar las sanciones.

El documento reiteró una postura de la UE desde mediados de 2020. Las negociaciones son abiertas. No hay un interlocutor preferido. El texto señaló que la solución a la crisis, “(…)debe provenir del mismo pueblo venezolano, a través de negociaciones de amplio alcance impulsadas por los venezolanos en las cuales participen todos los actores interesados”. Ya no es el grupo Guaidó el interlocutor preferido sino “las partes interesadas”, entre las que están el G4, pero también pueden estar el grupo Capriles y la Alianza Democrática, que es la coalición de partidos que está en la AN.

El documento es uno sin adjetivos, “limpio” desde el punto de vista político, que tiene como ejes ofrecer incentivos para avanzar en la apertura y no atarlo a algún actor en particular de la oposición, sino hacerlo abierto a diferentes grupos para que conversar sea más aceptable para el gobierno y para la oposición en general.

También hay un cambio en el orden de las elecciones. Para el trío son locales, parlamentarias, y presidenciales. Las regionales y municipales son las primeras elecciones a las que el documento hace mención. Es un mensaje importante, principalmente para el G4 cuyo orden es al revés: presidenciales, parlamentarias, y locales.

En las presidenciales y parlamentarias, el comunicado no establece fechas, lo que es importante. No se dice que tienen que ser ahora o ser la condición previa para aceptar otro tipo de elección. El texto asume que esas dos elecciones serán negociadas por los venezolanos. Pueden ser antes o pueden ser en la fecha que corresponda a cada una. Las presidenciales en 2024 y las parlamentarias en 2025. Tampoco se condicionan las elecciones a la designación de un nuevo CNE. Tampoco niega que pueda ser el caso. Pero que no lo diga explícitamente, sugiere que el actual CNE tiene algún reconocimiento ¿Por qué el cambio en el orden de las elecciones?

Pienso que el trío adoptó una posición realista, no en el sentido “maquiavélico” o del poder, sino de lo posible. Desde enero de 2019 hasta, pongamos de manera arbitraria, diciembre de 2020 -casi dos años- se buscó imponer una transición con diversas estrategias, desde la amenaza al uso de la fuerza hasta los “incentivos” para ver si Maduro era abandonado por la “coalición dominante” que es la tesis del “quiebre”, con el “framework para la transición” que Pompeo presentó en marzo de 2020. Ninguna de esas iniciativas funcionó. Es lógico un cambio de estrategia y tratar de construir la transición- que ahora parece más alternancia, si se avanza en las conversaciones- de manera progresiva y dentro de las reglas del modelo político chavista. Incidir en las condiciones desiguales de la competencia, pero participar en las elecciones previstas de acuerdo al calendario electoral. En otras palabras, la visión incremental para ir construyendo la solución política en los hechos, no imponerla con amenazas para usar la fuerza, tipo “todas las opciones están sobre la mesa y debajo de la mesa”, expresión de la que muchos no quieren acordarse.

Es en este sentido el cambio de estrategia de países y organizaciones. Ya no buscan el “regime change” o un “breakdown” sino promover “fair elections” para, entonces, llegar a una “rotation in power”, que supone el reconocimiento entre dos fuerzas políticas antagónicas tal como son, no las que a cada grupo le gustaría que fueran.

II

El problema no es tanto si hay gestos políticos de apertura, sino cuál es el alcance de los mismos y cómo los asumen tanto el gobierno como la oposición.

En principio, parece que los interpretan bien principalmente por el silencio de los dos grupos. Más llamativo del gobierno, porque es el que tradicionalmente asume estos comunicados internacionales como indicadores de “injerencismo”. Hasta el momento de redactar este artículo, no hay ningún pronunciamiento oficial del gobierno. Tampoco de la oposición, más allá de las redes sociales. La discreción comunica que interesa que la elección salga bien porque, al final del día, es el mensaje central del comunicado: la primera prueba para ver si hay apertura política, serán las regionales y municipales. Quizás por esto el CNE recibió al encargado de negocios de la UE, mientras en la oposición sin decirlo, movimientos se preparan para participar en los comicios locales y en otros que dicen que no, se nota que están en campaña, aunque sea “por las condiciones”.

Un punto relevante será lo que se acuerde alrededor de estas elecciones. El chavismo se prepara para noviembre, mientras que la oposición va con más lentitud. Pero la última palabra la tiene el votante. Una buena organización ayuda, pero es la conciencia del elector la que decidirá el 21-11-21. El día 28-6-21 en un acto con periodistas, Maduro envió otra señal al anunciar que se eliminará la figura de los “protectores” ¿Mensaje al trío del comunicado y a la oposición?

Con las palabras de Maduro, la estrategia del gobierno se clarifica. Las intervenciones de Cabello y Maduro luego de las postulaciones del PSUV el día 27, y las palabras de Maduro en el acto con los periodistas el día 28 de junio, son muy importantes porque revelan la lógica del gobierno de manera muy clara.

Asume que la revisión de la política de sanciones pasa por conceder elecciones menos desiguales. Es lo que ha venido ocurriendo con sus altas y bajas. La dinámica de mensajes y señales continúa. Este anuncio de Maduro puede ser la respuesta del gobierno al comunicado conjunto de la UE, EUA, y Canadá. Maduro reiteró que las sanciones “deben ser levantadas de forma unilateral, sin pedir nada a cambio”. Pero el gobierno concede aunque dice que no lo hace.

El gobierno toma otro giro “contraintuitivo” -por ejemplo, muchos que no esperaban vacunarse lo hicieron, con la vacunación del ejecutivo- al ponderar que para ganar en noviembre, se requiere cierta apertura política. Una situación cercana al “paradigma de 2015” pero con el aprendizaje que el PSUV tuvo de esa elección. Es lo que Cabello afirmó el día de las postulaciones del partido socialista. Comentó que con las primarias, entre otras cosas, el ejecutivo busca “no dejar nada al azar, a la sorpresa”. Incluso, Cabello señaló que “camaradas” postularon a personas que no son del PSUV, y que el partido evalúa si estas personas quieren ser candidatos del partido socialista. El día 28, Maduro expresó que al PSUV “le gustaría que la oposición se unifique para dar la batalla con una oposición unida”. El mensaje de Maduro es algo como, “bueno, me dicen dictador, el régimen, aquí tienen las condiciones y vamos a ver quién gana”.

El gobierno busca reducir la incertidumbre a cero, y el sistema autoritario se adapta a la realidad política en una lógica de una pequeña apertura. Es decir -al menos ahora, queda ver su comportamiento durante la venidera campaña electoral- busca reducir la incertidumbre con concesiones, no tanto con “medidas populistas” como en el pasado. En 2015, regaló hasta taxis, pero perdió. En 2021, anuncia que a partir de las regionales, se quitan los protectores y el PSUV considera postular a candidatos no inscritos en ese partido. Esto lleva al gobierno a abrirse en algunas áreas. Ocurre en las primarias del PSUV y en las condiciones electorales. El mensaje del gobierno es, “iremos nivelando poco a poco el terreno para una competencia, y veremos quién gana”. La “letra chiquita” del gobierno para los EUA y la UE es, “si ganamos, nos tienen que reconocer y quitarnos las sanciones. Nos vamos a ganar ese derecho y por eso aceptamos concesiones, es más, queremos que la oposición vaya unida para que no digan que la dividimos y entonces no nos reconozcan”, es lo que Maduro dejó ver durante el acto con los comunicadores el día 28-6-21.

Si la limitada apertura el gobierno la hace porque “bienvenido el Estado comunal” que sustituirá a los “protectores”, para “dividir a la oposición”, o porque se siente seguro en el poder y hace “cosas contraintuitivas” para mostrar que no es lo que se dice o para “lavar la imagen”, es lo de menos en estos momentos porque el tiempo lo dirá.

Cuando cierta opinión en redes sociales se burla de las pequeñas concesiones en un tono de los “sobraos de la resistencia en tuiter”, olvidan deliberadamente que decisiones hacia la apertura también generan su propia legitimidad y vida. Así como luce complicado revertir la dolarización así sea chucuta -por cierto, que la “resistencia” disfruta y no critica- también con estas decisiones políticas. Más bien, se abre un espacio de incertidumbre que quedará para la habilidad de los actores políticos si la aprovechan o no. Si el “Estado comunal” sustituirá a los “protectores” todavía no se sabe. De hecho, la figura de los “protectores” tampoco tuvo la eficacia política que el gobierno buscó. Existe una legitimidad que la sociedad otorga, que no dio a los “protectores” y también por eso se eliminan. No por ilegales, sino porque pasaron “con más pena que gloria”. Bernal tuvo que entrar en el carril de las primarias, no por protector del Táchira es “gallo tapao”. Quizás todo sea una maniobra para imponerlo, dirán los “real politik” desde la comodidad de tuiter que abundan en Venezuela, pero tuvo que entrar en la competencia, sin derecho preferencial. Es el hecho.

Quizás algo parecido suceda con el “Estado comunal”. Hoy, por ejemplo, lo que se percibe es una debilidad de los consejos comunales. En su momento, se dijo algo similar como se afirmó de los “protectores” en su época, y hoy, con el “Estado comunal”. Pero se olvida que hay un “check and balance” informal que el pueblo hace. El gobierno puede crear todas las figuras que quiera, pero la vida política la da el pueblo con su reconocimiento. Estas instancias no han tenido ese reconocimiento o muy limitado –tampoco son competentes porque el chavismo no es competente desde el plano gerencial, aunque sí es competente desde el punto de vista político- y quizás por eso el poco impacto que se siente hoy. De manera que lo que hay son escenarios a considerar, mejores o peores, pero todavía “no hay nada escrito” a pesar de los “artifacts” que se construyen desde la comodidad de la “resistencia” en redes sociales.

La lógica del gobierno se clarificó: ofrecer condiciones electorales y políticas menos desiguales para demandar la revisión de la política de sanciones. Este es el objetivo estratégico. Si no es así y es como se dice en redes sociales que todo es “para dividir a la oposición”, no se descarta, pero pienso que la mira del gobierno es más estratégica. La oposición no tiene la fuerza del pasado -la pudiera tener, pero eso es otro tema- y el gobierno puede ponderar incluso darle casi todas o bastante concesiones que demanda, y aun así no será fácil que se organice en unidad. El gobierno puede evaluar que la oposición no puede analizar ni siquiera la realidad política, por lo que su prioridad no es “dividirla” porque ya lo está aunque quiere unirse, sino buscar abordar el conflicto con los EUA. Es lo que Maduro dejó ver en sus palabras el día 28-6-21 durante el acto con los periodistas, y la semana ante pasada, durante la entrevista con Bloomberg.

El objetivo estratégico del gobierno tiene un gran problema ¿Hasta dónde llevar las concesiones si la meta es hablar con los EUA? ¿Las atará al 2024? Su problema estratégico es –como Maduro dejó ver durante la entrevista con Bloomberg- cómo construir un canal de comunicación con los EUA.

Lo central para el gobierno es su relación con los EUA. Propondrá algo como, “haré muchas, no todas las concesiones que solicitan, pero revisan las sanciones, me dejan tener una gestión, y bueno, si perdí en 2024 lo acepto y me voy”. Esto es una especulación pero luce que el gobierno se plantea un juego estratégico a más largo plazo, esté o no en el poder.

El problema para el gobierno es ¿Qué quieren los EUA? Porque si el objetivo estratégico está en el Norte, todo dependerá de lo que el gobierno de Biden también conceda. Hasta ahora solo observa y propone ¿Tal vez por esto la denuncia de Maduro y la interpelación al gobierno de Biden que hizo durante el acto de ascensos militares en la Guardia De Honor el día 2-7-21? Maduro le dice a los EUA algo como, “bueno, ya hemos hecho concesiones, ustedes no dicen nada, ni siquiera en el tema del swap del diésel”. La respuesta de Juan González que escribió en modo de “Citar tuit” -lo hizo sobre un tuit de VTV- fue que los EUA quieren “negociaciones para elecciones libres y justas”, aunque no especificó cuáles, y pudo hacerlo porque tenía espacio. Lo que parece es que los EUA no están satisfechos con las concesiones otorgadas por el gobierno. Este es el problema para Maduro ¿Hasta dónde llegará la limitada apertura? ¿Las denuncias de Maduro hechas desde los ascensos militares en la Guardia de Honor el día 2-7-21 indican que el gobierno llegó a su límite, y no habrá más concesiones porque no hay respuesta de los EUA?

III

Así como el gobierno tiene una mira que parece estratégica en lo que puede ser su realidad política en el futuro y buscar mejorar su relación con los EUA en una negociación que puede ser algo como, “hago concesiones, pero si gano, ustedes me dejan gobernar”, la oposición tiene una decisión que en lo inmediato no es estratégica, aunque sus efectos serán estratégicos.

La decisión es qué hacer con las señales de distensión política que el gobierno envía. Los anuncios sobre los protectores y partidos autorizados como la MUD, la tomaron por sorpresa. Guaidó habló del atentado contra Duque como tema para cuestionar al “Estado fallido” o volvió con el acuerdo de “Salvación nacional”, Guanipa con un tuit muy fuerte, como sorprendido, igual Alfredo Ramos y Andrés Velásquez. Los dirigentes del G4 parecen muy genuinos en su estrategia y realmente apuestan a que la “presión interna” en conjunto con la “presión externa”, va a funcionar. Es cuestión de esperar. Es como “porfiar” porque al final la estrategia tendrá éxito.

Lo que lleva a pensar, entonces, sobre estas señales de distensión política. Si el gobierno las negocia con algún grupo de la oposición –principalmente el grupo Capriles, el cual tiene el potencial de movilizar electores para noviembre- o las negocia directamente con la comunidad internacional como señales que el gobierno hace en respuesta, por ejemplo, al comunicado de la UE, EUA, y Canadá, pero la oposición G4 no tiene conocimiento de estas señales de forma anticipada. La negociación es por arriba, y la oposición se entera cuando hay algún gesto que se hace público.

De alguna manera se crea un clima de opinión que las condiciones mejoran y que las excusas para no participar se achican. Para la oposición G4 es un escenario delicado porque si decide participar, significa reconocer una realidad política y salir de una inercia que ya es cómoda para ese grupo y es la fuente de su poder.

El gobierno está ganado o cada vez más ganado a repetir una situación similar a la del “paradigma de 2015”, y ahora afirma querer la unidad de la oposición. Siente que ganará –así lo pensó en 2015, pero no sucedió, allí está el azar de la política que puede ser un recurso para la oposición- pero su mensaje no es hacia la oposición, sino hacia los EUA y la UE.

La oposición G4 está dentro de ese juego estratégico y quizás lo que percibe es que las circunstancias lo obligan a una definición que no esperaba. Posiblemente apostaba a un escenario de inercia: el gobierno con medidas de control -como la detención de los activistas de Fundaredes- la oposición G4 con el discurso de la “presión”, los “alacranes” son los que irán a elecciones, otra vez la alta abstención, repetir el esquema: “Maduro cada día más solo”, y llegar a 2022 en el status quo del que vive desde 2020. Pero lo que sucedió es que se configura un ambiente menos desigual para competir en las elecciones regionales y municipales. La oposición G4 está en una situación que debe decidir si da el paso o no. Si decide darlo –participar en las regionales y municipales- es cómo hacerlo. Habrá una tarea de “alta política” que es justificar ir sin crear tensión o la menos tensión posible con sus bases que es reacia a ir a una “farsa electoral hasta que no se den las condiciones”.

IV

Todo lo político ocurre como en diferentes planos. Hay señales de distensión, pero de repente aparecen otras de conflicto como la denuncia de Maduro sobre un nuevo atentado en su contra o la detención de los activistas de Fundaredes. Lo que comunica es que se repite un guion de la política venezolana: que se llega a un límite. La política se abrió un poco, pero parece que esa apertura no tiene muchos amigos. Puede ser que el gobierno la quiera cerrar, o cierta oposición no quiera avanzar en esa tímida apertura porque supondrá un reacomodo importante de las fuerzas políticas. El status quo tiene dolientes, algunos insospechados, y luego de un clima de concesiones limitadas se respira un ambiente en donde habrá una puja entre el status quo y la idea de un cambio, pequeño, pero cambio al fin. Es una lucha política en múltiples planos. Tengo la impresión que, pese a todo, la sociedad se despegará del status quo hacia un escenario incierto pero que lo prefiere a un estático presente.

Puede darse una extraña paradoja en Venezuela -país reino de lo paradójico- como un “autoritarismo con altos niveles de incertidumbre”. Esto me acerca a la tesis de las “dos incertidumbres” de Andreas Schedler (2013). En “dos platos”, Schedler plantea que las “autocracias electorales” tienen dos incertidumbres que entran en pugnacidad con la oposición y su “campo de batalla” preferente son las elecciones. La primera es la “incertidumbre institucional” -el poder que se tiene nunca es seguro- y la segunda la “incertidumbre informacional” -el cuadro dirigente no tiene la certeza sobre lo seguro de su poder. Gobierno y oposición luchan en las elecciones por estas incertidumbres, para moldearlas y sumarlas a su favor. Al ser una lucha estratégica porque supone acciones que influyen y cambian el comportamiento del otro (gobierno u oposición), allí veo la capacidad de maniobra que todavía tiene la oposición.

Maduro tiene menos “incertidumbre institucional” y más “incertidumbre informacional” porque el mundo chavista de base se mueve, aunque con Maduro siempre se ha movido. La dirección del PSUV lo sabe. Con las postulaciones y primarias en el PSUV, busca reducir las “asimetrías de información” que tiene con su base, característica de los nuevos autoritarismos (Boix y Svolik, 2013).

El campo preferente para disputar estas incertidumbres y, por ende, un gobierno autoritario, son las elecciones, incluso en condiciones adversas, porque movilizan y agrego, porque se está ante un electorado con un alto porcentaje de Ns/Nr que a mi modo de ver, indica la incertidumbre. Noviembre de 2021 puede ser un 2007 o 2010 o un 2015, aunque esta fecha estaba en cierto modo prevista por los resultados de los estudios de opinión desde marzo o junio de ese año. Pero el 2010 encaja más en la incertidumbre que se disputó entre el gobierno y la oposición. La incertidumbre -que el gobierno trata de llevar a 0- puede hacer un 2021 más 2010 que 2015.

Este ambiente de negociaciones y gestos que suceden en los hechos, trae incertidumbre. Puede ser una fortaleza o una debilidad para el gobierno o para la oposición. El gobierno está consciente del poder de la incertidumbre. La oposición todavía no ¿Se necesitarán de otros gestos para que se dé cuenta?

 

@rsucre

 

El Cooperante

 

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