La pandemia y la crisis climática

25 de febrero, 2021

La pandemia del Covid-19 generó un amplio debate en el campo de la filosofía política sobre el papel de Estado ante acontecimientos imprevisibles y con consecuencias en todas las áreas de la actividad humana, especialmente en el área de la salud con la enfermedad y la muerte así como la economía y finanzas. Con una nueva realidad para el mundo del trabajo, la cultura y la educación.

El orden internacional también se perfila diferente dentro de un nuevo constitucionalismo internacional, el multilateralismo, la supranacionalidad, la justicia internacional y el medio ambiente. Todo esto dentro de un nuevo concepto de la necesaria solidaridad y cooperación entre Estados así como sistemas políticos y económicos.
El Covid-19 ha generado cambios en lo económico, político, social y perfila un nuevo paradigma en las Relaciones Internacionales y de las políticas estatales más allá de la economía y las finanzas; donde la prioridad debería ser la salud, la medicina y la investigación científica. El Covid-19 terminó con la visión parcializada del planeta en Estados Nacionales soberanos e independientes, hacia una concepción universal ante los daños emergentes y las soluciones compartidas. Los teóricos del derecho coinciden en el fracaso del Estado Nacional para entender estas catástrofes y la necesidad de ese orden mundial.
Esta pandemia nos ha obligado a reflexionar y a dar respuestas efectivas, como está ocurriendo con la vacuna en sus diferentes expresiones en un desafío económico, tecnológico y logístico sin precedentes. Así como redes de cooperación con indicativas como Covax, más allá de utilizar la vacuna como arma política hacia una ayuda humanitaria de acción y escala global. Precisamente la iniciativa liderada por la OMS, se traza como meta global proveer dosis de vacunas para al menos el 20% de la población de los países, basada en una cartera de vacunas diversificada y gestionada activamente, y apoyar activamente los diversos proyectos globales para reconstruir las economías; esto supone un esfuerzo e hito histórico para la humanidad sin precedentes en nuestra época. Es importante, resaltar la necesidad que nuestro país, alejado de cualquier diatriba política e ideológica, logre acceder, mediante el diálogo y la negociación, y consenso de todos los actores, incluida la Academia, al mecanismo Covax.
La emergencia climática y la ecopolítica tanto a nivel de Naciones Unidas como para la Unión Europea y las grandes potencias, ante la exigencia de los países del tercer mundo, tendrá un papel fundamental; esto podríamos verlo con la realización de la COP 26 que se efectuará en Escocia del 1 al 12 de noviembre. El retorno de Estados Unidos al Acuerdo de París el pasado viernes por ser el segundo mayor emisor de carbono y la primera economía mundial perfecciona el Acuerdo de París, del cual forman parte todas las naciones en el imperativo de frenar el Calentamiento Global, y es hoy el gran instrumento jurídico, político y diplomático en la lucha contra el cambio climático. El presidente Biden ya anunció una Cumbre Climática para el 22 de abril, perfilando una política ecológica tanto en el orden interno como en la política exterior y esto conducirá a la utilización de energías limpias alternas a los hidrocarburos y a nuevos modelos económicos. El 25 de enero, por iniciativa del Reino de los Países Bajos y la ONU se llevó a cabo la Cumbre Internacional Virtual de Adaptación Climática con la consideración de sistemas de alerta temprana y los posibles riesgos que hacen más frágil el Cambio Climático en función de reconstruir un futuro más ecológico y sustentable después de la pandemia. Finalizando el año 2020 la Unión Europea, que ha sido ejemplo con su agenda ambiental, llegó a un Acuerdo para reducir para el 2030 en un 55% las emisiones contaminantes. El Estado mayor contaminante con los gases de efecto invernadero es China, ha anunciado su nueva política climática como respuesta al calentamiento global; dentro de la filosofía del destino común de la humanidad para una gobernanza justa y beneficiosa en la recuperación verde después de esta pandemia, como gran horizonte político de una nueva era internacional.
Nuestra tierra exige un compromiso de todos los actores públicos y privados, nacionales e internacionales frente al cambio climático; respetar la biodiversidad por la extinción de especies animales y vegetales, cuidar el agua potable, respetar los bosques, comprometer lo económico con un desarrollo sostenible bajo el principio de precaución con acciones preventivas y el principio de solidaridad entre la actual generación y la futura así como entre todos los pueblos. El aumento de la temperatura está derritiendo los polos y la elevación del nivel del mar puede inundar islas y ciudades marítimas, los glaciares se degradan con el problema del ciclo del agua y las catástrofes naturales.
Hoy, con la tragedia de las grandes migraciones, muchos son refugiados climáticos, y de no tomar los correctivos necesarias, asesorados por la voz de la ciencia, las consecuencias son inmensurables
Jcpineda01@gmail.com

El Universal

 

El Reporte Global, no se hace responsable de las opiniones emitidas en el presente artículo, las mismas son responsabilidad directa, única y exclusiva de su autor.

A %d blogueros les gusta esto: