La lucha del hombre contra su propio desecho

14 de julio, 2021

Por: Marina Ayala

Es parte de la historia europea la construcción y modernización de sus cloacas. Las de París se hicieron famosas por la gran novela Los Miserables de Víctor Hugo de donde emerge su protagonista Jean Valjean. Después de pasar 20 años preso por robar pan para alimentar a su familia es execrado de todas las ciudades en las que intenta establecerse por su condición de exconvícto. Solo el Obispo Myriel abre sus puertas para brindarle refugio y cobijo. Por supuesto su alma se llena de resentimiento y odio hacia la sociedad y continúa cometiendo pequeños delitos de hurto que lo obligan a refugiarse en las cloacas de París para evitar ser puesto nuevamente preso. El obispo le pide hacer la promesa de redimirse y convertirse en un hombre de bien. Una vez recuperado y con el nombre de Monsieur Madeleine llega a ser elegido alcalde.

La novela muestra un detallado análisis de la sociedad de la época, así como de las pasiones de los personajes. Se muestra la pobreza del siglo XIX y se resaltan valores como el perdón y la necesidad de la cohesión social y la acogida a sus miembros. Es la época de la Revolución Industrial, tiempo en el que se inventan nuevas técnicas y un desarrollo del comercio nunca visto antes, emerge un gran cambio social. Una de las preocupaciones que adquiere relevancia, en el progreso de las ciudades que se impulsaban, fue como canalizar el desecho de las heces que no dejaban de producirse en grandes cantidades, llenando las calles y casas con un hedor insoportable. No se estaba conociendo una nueva problemática, en realidad durante el Imperio Romano las cloacas ya formaban los subsuelos escondidos de la gran mayoría, pero tan necesarias para todos. Constituían su verdadero lenguaje hasta tal punto de quedar asfixiados por los residuos de su Cloaca Máxima. París no quedó atrás y ya en el Siglo XIII su sistema de conducción del hedor comenzó a ser producto de obras arquitectónicas a cielo abierto.

En la época en la que Víctor Hugo escribe Los Miserables las cloacas constituyen un laberinto de túneles infectos y semirruinosos en donde se escondían delincuentes. La peste azotó las ciudades y el mundo sufrió varias pandemias. Aunque la modernización pareciera que resolvió tan pestilente problema, las sociedades siguen sufriendo de males que parecieran surgir de este subsuelo, alimañas y maldades que se gestan en laberintos ocultos y una pandemia que no logra controlarse. Ríos infectos y hediondos que atraviesan la ciudad. El Sena fue saneado a finales del siglo XIX y hoy se navega y se sirven banquetes en restaurantes flotantes. Posee París la mayor red cloacal del mundo y no es que se haya eliminado la delincuencia, pero ya no representan un azote sumergido. Toda gran ciudad es un inmenso estercolero, pero no es un estercolero convertido en ciudad, no hay que invertir los términos porque en ciertos casos si se altera el producto. Aquí se sigue lanzando las porquerías por las ventanas como lo hacían los parisinos en la época medieval. Las bellezas de París tenían que ser contempladas con una flor en la nariz, aquí ya no hay bellezas que contemplar, y nuestras calles huelen muy mal.

Estando perdidos en medio de cloacas es aconsejable volver a leer a Víctor Hugo. Las alcantarillas siempre traicionan por lo que hay que tener mucho cuidado con ellas, siempre esconden la descomposición humana. La eterna historia de la humanidad, la lucha del hombre por vencer sus desechos.

 

@marinaayala10

 

Blog de Marina Ayala. Marinando Ideas: http://marinandoid.blogspot.com/

 

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