Kristallnacht, Núremberg y Lesa Humanidad

12 de noviembre, 2020

Uno de los temas más importantes en el nuevo Derecho Penal Internacional es el que se refiere al Crimen de Lesa Humanidad por las implicaciones y la responsabilidad que pueden tener quienes actúan bajo la autoridad y la representación de sus gobiernos. En la filosofía y en el marco jurídico de la Corte Penal Internacional creada en 1998 por el Tratado de Roma, más allá de la tipificación de los crímenes de Guerra; de Genocidio y de la Agresión fueron muchos los debates y la prudencia en adoptar la definición de este crimen. El artículo 7 señala que se entenderán por Crímenes de Lesa Humanidad cualquiera de los actos siguientes cuando se cometa como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque: allí se enumera el homicidio intencionado; el exterminio; incluyendo la imposición intencional para privar de alimentos o medicinas a una parte de la población; la esclavitud; la deportación o traslado forzoso de población; el encarcelamiento o privación de libertad sin las garantías jurídicas; la tortura o sufrimientos graves, físicos y mentales; la violación; esclavitud sexual; la persecución de grupos por razones políticas, raciales, nacionales, étnicas, culturales, religiosas o de género; la desaparición forzada de personas; el crimen del Apartheid; y toda dominación sistemática de un grupo racial por otro; todos los actos inhumanos que causen intencionalmente grandes sufrimientos o atenten contra la integridad física o la salud mental o física.

Esta figura jurídica ha permitido juzgar y condenar a altos representantes del poder civil y militar de diferentes Naciones, incluyendo ex presidentes como el de Liberia, Charles Taylor, quien fue procesado y cumple una condena en La Haya y es uno de los argumentos más invocados para extraditar y proceder a juicio del ex presidente de Sudán Omar al- Bashir quién por 30 años gobernó como dictador.
Los Crímenes de Lesa Humanidad ya estaban prefigurados cuando se estableció el Tribunal de Núremberg hace 75 años, siempre en el interés de las poblaciones civiles y frente a delitos contra las personas. En 1968, en razón de la importancia, se aprobó la Convención internacional sobre la imprescriptibilidad de los Crímenes de Lesa Humanidad fundamentándose en el principio de la justicia y su jurisdicción universal de forma tal que todo Estado pudiera enjuiciar y condenar a estos criminales al margen del lugar donde los delitos se hayan cometido en razón del daño al bien común y a la humanidad entera.
La decisión política del Acuerdo de Londres del 8 de agosto de 1945 para una instancia penal supranacional permitió la creación del Tribunal de Núremberg que en su artículo 6 contemplaba los crímenes de lesa humanidad pero lo vinculaba directa o indirectamente a la guerra.
Desde 1872 uno de los fundadores del Comité Internacional de la Cruz Roja Gustave Moynier ya había propuesto la creación de una institución internacional y permanente para juzgar crímenes internacionales en razón de la guerra franco-prusiana.
Pueden encontrar otras referencias relevantes a estos crímenes contra la humanidad en otros tribunales ad hoc como el que recoge el artículo 5 del estatuto del Tribunal Internacional para la ex Yugoslavia, donde afirma la responsabilidad por delitos contra la población civil de forma masiva y sistemática en cualquier conflicto tanto nacional como internacional. Además, necesariamente no tiene que ser el Estado quién actúe puede inculparse igualmente a toda organización que controle parte de un territorio (caso FARC en Colombia); esto lo recoge el Estatuto de Roma cuando se refiere a “Estado o una política organizativa”.
Tanto en los Tribunales ad hoc de Yugoslavia (1993) y de Ruanda (1994) creados para esos conflictos y por un tiempo determinado también se recogió esta conceptualización que posteriormente fue consagrada en el Estatuto de Roma.
Desde 1998 con la CPI el mundo cuenta con una nueva justicia penal internacional de carácter permanente y universal, es una organización intergubernamental para juzgar y sancionar delitos y crímenes internacionales.
Fue fundamental en la historia del nuevo Derecho Penal, los juicios de Núremberg donde se aplicaron sanciones a los criminales nazis de la Segunda Guerra Mundial así como la labor de 4 países (Estados Unidos; la Unión Soviética; Francia y Gran Bretaña).
El pasado Lunes, participamos en el espacio virtual en algunas conmemoraciones de la comunidad judía al recordar la Noche de los Cristales Rotos con el inicio de los ataques y destrucción de vidas y propiedades de los judíos en Europa durante la Alemania nazi. Estos pogromos contra los ciudadanos judíos y sus centros de culto iniciaron el peor crimen de la historia de la humanidad formando parte de la política racial de la Alemania nazi y el inicio de la solución final y del Holocausto. Afortunadamente, la justicia penal con los juicios de Núremberg y unos años más adelante con el Tratado sobre el Genocidio y la Declaración Universal de los Derechos Humanos, abrió una esperanza para afirmar el bien y condenar el mal. El nuevo Derecho Penal Internacional desde los juicios de Núremberg permitió tener hoy una Corte Penal permanente y universal. Venezuela es parte integrante por haber firmado y ratificado el Tratado de Roma, debemos cumplir en todas sus disposiciones como deben hacerlo todos los países que creen en la democracia y en la vigencia de los Derechos Humanos.
jcpineda01@gmail.com
El Universal

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