Fin de la era guaidosiana

31 de agosto, 2020

Cuando a los ciudadanos venezolanos nos ven la cara de pendejos…

No, no es un chiste. Definitivamente es el más grande y patético cinismo que se pueda concebir. Luego de 1 año y 8 largos meses, el diputado (hasta el 5 de enero de 2021) Juan Guaidó, hace un llamado a la “unidad”. Pero, un llamado a la “unidad del sin…”. Sin nadie que no piense como él. Una unidad del pensamiento único, tal cual como lo hacía el desaparecido Hugo Chávez Frías, cerebro y quien sentó las bases para la destrucción de la institucionalidad nacional que hoy padecemos.

El diputado Juan Guaidó, sigue sin mostrar el menor indicio de reflexión, de evaluación objetiva de su actuación en casi 2 años.  Gestión caracterizada por ir de error en error y por consiguiente de fracaso en fracaso. Muchos advertimos con profunda preocupación, desde el 30 abril 2019, que esa ruta en la que se embarcaba y embarcaba al país Guaidó y el G4 que lo respaldó, era equivocada y solo conduciría a un retroceso en la larga lucha de la oposición y al mayor atornillamiento del chavidurismo en el poder. Pero, ni el señor Guaidó, ni el G4 quisieron escucharnos. Por el contrario, arremetieron contra quienes realizábamos dichas advertencias acusándonos de “colaboracionistas” y de “traidores a la causa opositora”.

Solicitamos, con JUSTO DERECHO, que se le explicara claramente al país en qué consistía esa “ruta”, ese mantra del “Cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres” y sobre cómo hacerlo realidad. Una vez más solo recibimos ataques, insultos y difamación. Advertimos que si el mantra implicaba acciones temerarias, trochas y/o aventuras violentas era un grave error que solo nos llevaría a nuevos fracasos, muertes innecesarias y mayor división en la oposición.

El señor Guaidó y todos los que le respaldaban, nuevamente, nos hicieron a un lado y siguieron de oídos sordos conduciendo a la oposición, al país por el sendero de la improvisación, la creación de falsas expectativas y la fantasía de prometer una salida inmediata de Maduro, que sabían muy bien, no estaban ciertos a poder cumplir pues no tenían ni idea de cómo lograrlo.

“Sí o sí”, golpe del 30A, Tiar, sanciones que solo afectan al pueblo y no a Maduro y su entorno, contratación de mercenarios, muertes innecesarias y abstención inútil. Es este el resumen, el saldo de 20 meses de sordera, terquedad y de fracasos y más fracasos. Súmele una gira de un mes y unos aplausos en el Congreso de EEUU que han sido el evento político más publicitado en la historia mediática de Venezuela y que solamente a Guaidó, en lo personal, para su marketing político y para obtener más financiamiento sobre el cuál nadie sabe qué destino ha tenido pues no rinden cuentas, es que sí sirvió. Pero, nada en provecho de la lucha por un cambio.

Hoy, el señor Guaidó, luego de sus llamados a la abstención y a un pacto unitario entre sus amigotes y él, nos presenta como “novedad” el mismo mantra del fracaso, el famoso “cese” y señala que el pacto unitario es para “acordar el cómo llevarlo a la realidad”. Habrase visto tal incoherencia, cinismo, desfachatez y burla a todo un país y más allá de el. Es volver a presentarle a los venezolanos, luego de casi 2 años, la misma fórmula, pero que además aún no tiene plan ni estrategia para desarrollarla. Es un insulto a la inteligencia del ciudadano. Y una cruel burla para un país que clama desesperadamente por solución para sus múltiples problemas.

Mientras, otras organizaciones políticas y reconocidas personalidades de la sociedad civil, se alistan para participar en las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre. Algunos incluso como candidatos. Las encuestas empiezan a reflejar la intención de la población en regresar al camino electoral como vía para alcanzar los cambios y soluciones a sus innumerables problemas cotidianos.

Dos factores claves, que han sumado impulso vital a la participación electoral: El mensaje de la Conferencia Episcopal Venezolana, llamando clara y directamente a votar en las parlamentarias y la esperada decisión de Henrique Capriles de participar en las elecciones. Esto producto de una negociación con Maduro, en la que su gobierno otorgará varias concesiones como la liberación de presos políticos y la habilitación de políticos inhabilitados, entre otras. Este lunes 32 de agostos fueron “indultados” más de 100 presos políticos. Y continuarán las liberaciones en el marco de las negociaciones.

Más se ha avanzado en los pocos meses que tiene negociando la Mesa de Diálogo Nacional, con el gobierno de Maduro, que el año y 8 meses, que el señor Guaidó tiene al frente de la oposición, respaldado por más 50 países, entre ellos el principal los Estados Unidos. El señor Guaidó dilapidó un inmenso caudal de apoyo y popularidad, en mantras y fantasías inútiles. Hoy las encuestas dan claro reflejo del absoluto derrumbe de dicha popularidad.

El propio Trump, en varias ocasiones a dicho que Estados Unidos apoyará a quien goce de la mayor aceptación popular. Que no están casados con nadie en particular. Es definitivo, aunque sus adeptos hagan lo imposible por ocultarlo. Llegó el fin de la era guaidosiana.

 

@joserioslugo

 

El Reporte Global, no se hace responsable de las opiniones emitidas en el presente artículo, las mismas son responsabilidad directa y exclusiva de su autor. 

 

 

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