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Es la política

28 de mayo, 2022

Por: Román Ibarra

Andar por las ramas es peligroso, toda vez, que ello impide  coherencia para alcanzar el objetivo. Es una forma de eludir la responsabilidad de cumplir las obligaciones eficazmente.

La oposición cree que cambiando de nombre, puede mejorar su desempeño político, y no es cierto. Solo ha servido para persistir en la profundización de la depresión que produce ser derrotado de manera permanente.

Primero la Coordinadora Democrática, capitaneada por el entonces gobernador, Enrique Mendoza; tratando regresar al carril de la democracia, luego de los sucesos golpistas de 2002, como la huelga petrolera; el paro indefinido, la Plaza Altamira, y la acción militar del 11 de abril. Esta agrupación, vivió su ¨cúspide¨ con la celebración del Revocatorio (RR) de 2004, en el que fuimos derrotados por Chávez.

Luego vino la MUD, y en 2006 competimos contra un todopoderoso Chávez, con la candidatura de Manuel Rosales obteniendo un honroso 36%, que estimulaba el retorno a los caminos democráticos y electorales. Esta instancia tenía como Secretario Ejecutivo a Ramón Guillermo Aveledo, político inteligente, y moderado.

En 2007, derrotamos a Chávez y su propuesta de reforma estructural de la Constitución, bajo la figura de la MUD, aunque ya había sectores extremistas llamando a la abstención equivocadamente.

Esa MUD, dirigida por Aveledo, diseñó un planteamiento político correcto, referido al hecho de que la política de oposición era: cívica; pacífica; constitucional, y electoral, que de haberse seguido -sin atajos- hubiera rendido los frutos adecuados.

Así llegamos a las elecciones presidenciales de 2012, con la candidatura de Capriles contra el abuso y ventajismo de Chávez, por el hecho de controlar todas las instituciones, habida cuenta de que la abstención propiciada por los partidos en 2005, le regaló la AN, por primera vez. Chávez enfermo no pudo asumir el poder, y dejó encargado al Vicepresidente Maduro, violando la Constitución.

En 2013 muere Chávez, y acudimos otra vez con Capriles, pero ahora contra Maduro, siempre con abuso de poder y ventajismo. No obstante, Capriles estuvo muy cerca de la victoria.  Debe observarse, que si bien fuimos derrotados, hubo avances significativos, excepto por la defensa del voto.

Llega el 2014, y la locura. Presionado por los partidos, renuncia Aveledo, y la MUD designa en su lugar a Chuo Torrealba, quien le imprime nuevos bríos a la alianza. La oposición más allá de los intentos de Torrealba, de desbarrancó en la locura llamada La Salida, como intento por derrocar a Maduro por cualquier vía, destruyendo todo lo avanzado.

Chuo, continuando la política de Aveledo y la MUD, aporta con su conducción el triunfo inobjetable del 6D/2015 en la AN, y a pesar de ello, de ahí en adelante todo ha sido un verdadero pandemónium. Todos creyeron que el mandado estaba hecho, y claro, todos querían ser presidentes ya!

Atropellaron a Chuo Torrealba, lo sacaron y crearon El Frente Amplio Venezuela Libre en 2018, bajo la dirección de nadie sabe quién, y sin destino alguno. Puras consignas huecas.

Aparte de La Salida; vino el Maduro vete ya; los muchachos de los escudos de cartón lanzados por extremistas a morir sin piedad; presos; heridos, las guarimbas; los trancazos; la abstención otra vez en 2018, 2020, y 2021, regalando la AN; la Presidencia de la República, y las gobernaciones y Alcaldías, todo a propósito del engaño del G4.

Hoy en el subsuelo del rechazo popular por la estafa continuada, se le cambia el nombre para crear la plataforma: Salvemos a Venezuela, dirigida por los mismos fracasados de estos 23 años de oposición.

El nuevo vocero del G4, ahora ¨ampliado¨ a otros 10 mini partidos, ha advertido acerca de quiénes son los verdaderos opositores para participar en sus primarias excluyentes ¡Válgame Dios!

Creemos necesario que primero haya un programa de políticas públicas, que todos apoyemos, y solo luego el candidato. También hemos sugerido que, visto el lanzamiento extemporáneo de al menos 33 auto-precandidatos, evitar la confrontación de primarias y escoger un candidato de consenso que pueda conducir una transición democrática para la recuperación económica del país, generando confianza interna e internacionalmente. Venezuela tiene reservas ciudadanas con suficiente preparación profesional, y ética para acometer el duro esfuerzo.

Se trata de la política, y no del nombre de la organización. Es la hora.

 

@romanibarra

 

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