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El tango y el mito Gardel

Universo musical (Crónicas para el recuerdo) Héctor J. García

 

Como era de esperarse, a raíz del Covid-19, pandemia que tiene en alerta permanente al mundo entero dado su peligroso contagio con miles de muertos que ha ocasionado, fueron suspendidos los homenajes que seguramente se le rendirían este 24 de junio, a nivel internacional y en Venezuela, al “Zorzal Criollo”, a “El Morocho del Abasto” o simplemente Carlos Gardel, con motivo del 85 aniversario de su muerte ocurrida un lunes 24 de junio de 1935 en la ciudad de Medellín, Colombia, en un trágico accidente de aviación.

No pretendemos reconstruir la vida de quien fuera la más grande figura del tango, ese primer género musical urbano latinoamericano. De ninguna manera. Sobre él se ha escrito mucho y se seguirá haciendo. Simplemente queremos recordarlo siempre por ser uno de los nuestros, dada su significativa contribución al acervo musical internacional.

Nacimiento de un mito

Según sus más cercanos biógrafos, el mítico cantante y compositor argentino nació en Toulouse (Tolosa), Francia, el 11 de diciembre de 1890, y en su partida de bautismo quedó registrado como Charles Romuald Gardés. Algunos historiadores afirman que nació en Uruguay y otros en la propia Argentina, pero la tesis que prevalece es que su verdadero origen es francés. El niño llegó a Buenos Aires en 1893 en compañía de su madre Berthe Gardés -algunos señalan que ella vivió en Venezuela (Puerto Cabello y Caracas) cuando tenía cinco años en compañía de un hermano mayor- conjuntamente con la ola de inmigrantes que se trasladaron a esta ciudad a fines del siglo XIX. Se crió en el barrio del Abasto, aprendió a rasgar la guitarra y a cantar. Conoció a José “Pepe” Razzano y formó el “Dúo Gardel-Razzano” e introducen tangos y milongas. Lo demás es historia conocida.

El tango y Gardel

La palabra tango, en su acepción más difundida, describe un baile de origen argentino con música binaria en compás de dos por cuatro. En sus inicios, este género era meramente instrumental, vale decir, carecía de letra y se tocaba para ser ejecutado por los bailadores. Con Carlos Gardel se crea el tango- cantado con su interpretación canora de “Mi noche triste”, en 1917. Este mismo año el uruguayo Gerardo Matos Rodríguez compone “La cumparsita”.

“El Zorzal Criollo” en Venezuela

Muchas semanas antes del fatídico accidente Medellín, Gardel vino a Caracas para unas presentaciones. La noche del 25 de abril arribó por el puerto de La Guaira procedente de Puerto Rico en el vapor americano “Lara”, y el 26 subió a la capital donde fue recibido por los caraqueños que se trasladaron a la estación de Caño Amarillo. Según reseñas de la época, fue todo un acontecimiento con ribetes de tumulto su encuentro con el público venezolano. El desaparecido Hotel Majestic lo alojó a él y su comitiva (el fallecido periodista Abelardo Raydi afirma que fue en el Hotel Miramar donde se quedó).

“Te escribo desde Venezuela, país que vos conocés lo mismo que a tío Juan. Aquí me han recibido como a un presidente…”escribió Gardel a su madre a su llegada a Caracas.

La primera actuación de “El Morocho del Abasto” fue en el hoy remozado Teatro Principal, actuó también en el desaparecido cine Rialto. Asimismo cantó en la emisora Broadcasting Caracas (Radio Caracas Radio). Actuó ante el general Juan Vicente Gómez, en Maracay, y se presentó en Valencia. Posteriormente viajó a Maracaibo (teatros Baralt y Metro) y a Cabimas.

 

La tragedia

A las dos y cincuenta y siete minutos de la tarde del 24 de junio de 1935, los habitantes de los alrededores del Aeropuerto Las Playas de Medellín oyeron un estruendo prolongado que los hizo pensar en el choque de dos aviones. Dos moles de metal en movimiento, un choque seco, la explosión de los tanques del combustible y el incendio que se extendió en un área de cuarenta metros a la redonda.

«En el momento en que se produjo el choque hubo un gran desplazamiento de los dos aviones que quedaron casi juntos y envueltos en una bola de fuego», relató días después Juan Bautista Isaza Misas, uno de los testigos, quien fue al aeropuerto para despedir a un amigo que viajaba a Bogotá en el avión Manizales de la SCADTA, el otro trimotor que chocó con el F-31 de la SACO. La noche anterior a su muerte, Gardel había actuado en Bogotá en una emisora radial donde interpretó “Tomo y obligo”.

El cadáver de Gardel sería encontrado boca abajo y atrapado por las válvulas de uno de los motores del avión. Su identificación sería casi inmediata al encontrarse un pañuelo con sus iniciales, una cadena de oro sin reloj, una pulsera con su nombre y domicilio -Jean Jaurés 735, Buenos Aires- .Junto al cantor se encontrarían casi intactas las partituras originales del tango “Cuesta abajo”. Su gran amigo Alfredo Le Pera había muerto también. En Cali, donde debía realizar sus últimas actuaciones, una multitud esperaba el arribo del cantor. Luego de conocerse su deceso, el estupor y el silencio comenzó a dar paso a las lamentaciones y a verdaderas muestras de histeria colectiva. Nacía una leyenda

 

Algunas de sus canciones

“Caminito” (1926), “Tomo y obligo” (1931), “Silencio” (1933), “Melodía de arrabal” (1933), “Cuesta abajo” (1934), “Mi Buenos Aires querido” (1934), “Volver” (1935), “Por una cabeza” (1935), “Sus ojos se cerraron” (1935), “Lejana tierra mía” (1935) y “El día que me quieras” (1935). “Déjà (Ya)”; “Folie” (Locura); “Je te dirai” (Yo te diré); “Madame c’est vous” (Señora, es usted) y “Parlez moi d’amour” (Háblame de amor). Estas últimas en francés.

 

@hectormusica52

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