El ritmo de las relaciones binacionales

18 de septiembre, 2022

Por: Leopoldo Puchi

Una vez superada la ruptura de relaciones diplomáticas, a los gobiernos de Venezuela y Colombia les corresponde dar inicio a la reconstrucción de los lazos entre las dos naciones, para lo que se debe abordar una amplia y compleja agenda que incluye el comercio, la seguridad, migraciones, la relación política, la consular y los asuntos pendientes en materia de delimitación de las áreas marinas.

INTERESES

Sobre cada uno de estos puntos, cada país tiene intereses que no son siempre coincidentes, por lo que continuamente ha habido roces, en diferentes momentos y etapas de la historia. Se trata de contradicciones que van más allá del motivo de la ruptura de 2019, que obedeció a un elemento circunstancial: la adscripción de Bogotá a la política de ‘cambio de gobierno’ de la administración Trump.

Como existen puntos en disputa de larga data que no han desaparecido, la redificación de los nexos binacionales debe manejarse sobre la base de la búsqueda de acuerdos por medio de equipos que estudien cada una de las cuestiones.

Hay que tener en cuenta que los motivos de fricción que existen y han existido entre los dos países generan condiciones propicias para artizar rivalidades por parte de quienes se oponen a la nueva política de Colombia hacia Venezuela.

LA PAZ

Un interés político común es el de la paz y el fin de la violencia que ha marcado la historia de Colombia a lo largo décadas. Para lograrlo, Gustavo Petro ha anunciado negociaciones con todos los grupos armados, ha cuestionado la estrategia antidrogas impulsada por los países importadores y ha anunciado una visión transversal desde los distintos ministerios.

La participación de Venezuela en este proceso se ha concretado al asumir la condición de garante del proceso de paz que el Estado colombiano adelantará con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), en Cuba.

LA INDEPENDENCIA

Otro interés político común a las dos naciones es el de la independencia nacional. En esta materia, tiene un alto significado que el nuevo gobierno de Colombia se haya separado de la política de sanciones, de desconocimiento y de aislamiento diplomático que mantiene en la actualidad Estados Unidos hacia Venezuela. Por supuesto, Bogotá no apuesta a un rompimiento, pero si ha tomado el camino de la definición de políticas propias, lo que es básico para fortalecimiento de las relaciones de hermandad binacional.

LA ECONOMÍA

Cuando se trata de las relaciones comerciales, ya los intereses dejan de coincidir de la misma manera que en los asuntos políticos. Por supuesto, hay un interés general inmenso, macro, que se pierde de vista, de mercados, complementariedad de sectores económicos y de innumerables formas de integración.

Sin embargo, el asunto tiene sus aristas, porque la economía venezolana está muy debilitada al perder su músculo petrolero y el acceso a la banca y el financiamiento internacional, lo que la coloca en una situación de desventaja para una competencia sana. De tal manera que se deben armonizar por medio de acuerdos negociados los términos del intercambio para que salgan beneficiados los dos países.

En la ecuación, es necesario incluir la resolución de la situación de la planta de fertilizantes Monómeros, el plan de suministro de gas por las tuberías Antonio Ricaurte y la adopción de un sistema de financiamiento que conecte a los dos países.

EL GOLFO

La mayor parte del Golfo de Venezuela pertenece a las aguas territoriales venezolanas, pero una pequeña porción baña las costas de La Guajira colombiana, lo que es motivo de un diferendo limítrofe que en 1987 puso a los dos países al borde de un conflicto bélico luego de la incursión de una corbeta colombiana, Caldas, en aguas de Venezuela.

Posteriormente se generó un momento de tirantez en 2015 al establecer Venezuela los límites marítimos entre Colombia y Venezuela sobre esa área, aunque se aclaró que hay zonas pendientes de delimitar por medios diplomáticos y amistosos.

ENTENDIMIENTOS

Hay diversos puntos, como los mencionados, que albergan potenciales tensiones, pues obedecen a problemas reales y pueden derivar en situaciones de conflicto. Sin embargo, cada uno de esos temas es también una oportunidad para el entendimiento, que se construye paso a paso, sin avorazamientos, al ritmo conveniente para que el interés de las dos naciones resulte satisfecho.

 

El Reporte Global, no se hace responsable de las opiniones emitidas en el presente artículo, las mismas son responsabilidad directa, única y exclusiva de su autor.

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