El quién y el cómo

23 de diciembre, 2019

La gran mayoría de los venezolanos, según los estudios de opinión más del 80%, coincidimos en que hay que salir de este gobierno para que Venezuela se pueda recuperar. El problema, desde hace años, sigue siendo el ponernos de acuerdo en la oposición sobre el ¿CÓMO?.

Nadie puede negar que en 20 años nuestros únicos triunfos contra el chavidurismo han sido electorales, todos los otros caminos  que se han impuesto como: “Calle sin retorno”, guarimbas, “vete ya”, “renuncia”, “abandono del cargo”, sanciones, golpe de Estado (30A), el Tiar, la espera de los marines USA o que la hiperinflación haga el trabajo y el peor de todos la ABSTENCIÓN (principalmente la del 2005 y la del 2018) han sido ¡ROTUNDOS FRACASOS!

Sin embargo, los que han fracasado, esa “mayoría” que tiene el monopolio de la conducción de la oposición en Venezuela, el errático G4, en los 2 últimos años, persisten en seguir absteniéndose y vender fantasías. En cometer los mismos errores que han conducido a la oposición y con ella al país a una calle ciega.

Los partidos que integran  G4 (VP. PJ. UNT y AD) siguen excluyentes y sectaristas con respecto a los otros factores que  conforman la oposición. Quienes no piensen como ellos ni bailen a su ritmo son descalificados, vilipendiados, difamados y objetos de salvajes campañas de guerra sucia con sus laboratorios mediáticos, a través de las RRSS.

Esas campañas buscan enlodar ante la opinión pública el nombre de importantes figuras políticas que se niegan a bailar al son que ese G4 toca, pues dicho ritmo va en contra de sus principios. Es el caso de la guerra sucia que mantienen contra los partidos políticos y líderes de esos partidos (Henri Falcón, Claudio Fermín, Eduardo Fernández, Felipe Mujica, entre otros) que actuando conforme a sus convicciones democráticas y siendo coherentes con lo que siempre ha sido su discurso de buscar la salida a este desastre chavimadurista a través de la negociación política (el diálogo) y la vía electoral (el voto masivo). Que han advirtiendo, desde hace 2 años, e incluso antes, que los caminos aventureros lejos de ser la solución se convertirían, como de hecho ha pasado, en parte del problema.

Es así como estos factores decidieron dar un paso adelante y tomar la iniciativa de sentarse con el gobierno de Maduro, en una Mesa de Diálogo Nacional (MDN), la cual despectivamente el G4 en su guerra sucia ha llamado “la mesita”. El objeto de esa Mesa de Diálogo Nacional está muy claro: coadyuvar a la consecución de soluciones a los principales problemas que vive hoy el venezolano los cuales hacen su vida absolutamente miserable, así como lograr la libertad de todos los presos políticos y la reinstitucionalización del país.

Si bien, la MDN ha sufrido un estancamiento, en el último mes, no es menos cierto que también ha logrado importantes pasos en función de sus objetivos como: la liberación de 29 presos políticos y algo clave, fundamental para poder destrabar el juego político, la reincorporación de los diputados del PSUV a la Asamblea Nacional, que aún, según el gobierno sigue en “desacato” pero, que dicho regreso de los parlamentarios oficialistas implica en sí un reconocimiento a esa Asamblea Nacional. La MDN, a pesar de que el gobierno dilata la concreción de importantes acuerdos, en especial lo relativo a la liberación de los presos políticos, sigue allí en la mesa, dando la batalla con la mira puesta en el logro de los objetivos planteados.

Los líderes de los partidos que conforman la MDN han sido enfáticos, reiterativos en señalar q esa mesa la conciben como complementaria a las conversaciones que se dieron en Oslo y Barbados entre el G4 y el gobierno. Declaran constantemente que la MDN, no pretende sustituir a Oslo-Barbados, sino que por el contrario su objetivo es allanar el camino, crear las condiciones adecuadas para q se retome dicho diálogo, pero que los factores “mayoritarios” de la oposición que han participado en ellos, abran el abanico y permitan la ampliación de la representación de la oposición fuera del G4. Igualmente que se abandone el esquema de negociación del “todo o nada” q ha mantenido el G4 hasta ahora y que no ha dado resultados.

Este sector “minoritario” de la oposición considera que deben irse concretando acuerdos parciales que contribuyan a aliviar los principales problemas que sufre el venezolanos, mientras que se logran los grandes acuerdos como: las condiciones electorales más justas posibles, entre las cuales están la designación de un nuevo CNE por consenso en la Asamblea Nacional, la cooperación de la ONU en la organización de los procesos electorales y la observación de todo el procesos, desde su inicio, por organismos internacionales tales como: La OEA y El Grupo de Contacto entre otros.

Asimismo, la posible repetición de elecciones presidenciales (aún y cuando ya se efectuaron en 2018 y no correspondan), además de las parlamentarias que corresponden por la Constitución en 2020 y el acuerdo para una transición del poder en paz. Ahora, mientras que la MDN, abiertamente, da la cara a los venezolanos y sigue vigente, a pesar de su estancamiento, el G4 persiste en seguir la fracasada ruta del mantra que se plantearon lograr en este 2019, pero que evidentemente ha resultado en un ABSOLUTO FRACASO.

Tal es el fracaso que hasta la UE se está planteando el seguir apoyando o no a Juan Guaidó y si persisten o no en las sanciones contra el país. Ese fracaso del G4 en el logro del mantra “cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libre” se fundamenta principalmente en el que Juan Guaidó y el G4, no tuvieron, ni tienen en la actualidad un plan ni A, ni B, coherente, realista y viable para lograr dicho mantra. Ellos pretendieron que fuere la comunidad internacional, la que resolviera el problema que es nuestro. Sí, que la comunidad internacional con las sanciones y una invasión militar acabará con el chavidurismo, sin importar los daños colaterales que ello produjera y sin importar que mientras eso sucediera hay millones de venezolanos sufriendo de desnutrición, de falta de alimentos y de medicinas y por consecuencia muriendo antes de tiempo. Amén del colapso casi total de los servicios públicos: luz, agua y transporte. Deterioro producto de la ineficiencia y corrupción del gobierno de Maduro, pero que sin duda alguna se han incrementado gracias a las sanciones generales contra Venezuela.

El final de este año 2019, nos deja a los venezolanos un sabor muy amargo y sentimientos de engaño y frustración. A pesar de las promesas Maduro sigue allí tranquilito.

El panorama para el venidero 2020, no es nada alentador, más aún cuando quienes monopolizan la conducción de la oposición el G4, no muestran ninguna evidencia de reflexionar y mucho menos de querer rectificar, por el contrario manifiestan que seguirán fieles al FRACASADO mantra.

Ha llegado la hora en que los venezolanos debemos tomar la decisión sobre cómo queremos que se conduzca la oposición en Venezuela, si con mantras fracasados, caminos aventureros del extremismo opositor o sí por el contrario atender las sabias recomendaciones que nos dan todas las naciones sobre la tierra, TODAS, la cual consiste en seguir la ruta de la negociación política, o sea el diálogo con el gobierno de Maduro y la vía electoral. No hay ni un solo país en todo el planeta que plantee una vía diferente a la negociación y el voto para que Venezuela salga de esta crisis.

¿Será entonces que el mundo entero se equivoca en sus recomendaciones y son los opositores radicales y sectores abstencionistas de aquí los que tienen la razón?. ¿Hay q seguir esperando entonces la invasión militar extranjera, el golpe de Estado o quien sabe Dios qué otra vía aventurera para cambiar las cosas?. Nos queda hacer una profunda reflexión en estas navidades.

@joserioslugo 

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