¿El poder o la vida?

25 de marzo, 2020

La especie humana peligra como nunca antes en su historia

Hasta este miércoles 25 de marzo 2020, en España como consecuencia de la pandemia  del Coronavirus se habían presentado: 738 muertos en las últimas 24 horas. Un total de fallecidos de 3.434 personas, superando así  a China en muertes por el coronavirus. Los contagiados ya sumaban 47.610.

En Italia, hasta la presente fecha, la pandemia cobró la vida de 7.503 personas y un total general de infectados de 74.386. Seguramente, para cuando usted lea este artículo (escrito el 25/03/2020) las cifras serán significativamente mayores (roguemos al cielo porque no sea así), pero hasta este momento son, sin duda alguna, ATERRADORAS, más aún cuando escasean los equipos médicos necesarios y la capacidad humana misma de atención de tantos casos.

En América: México cuyo presidente López Obrador se ha negado a establecer la cuarentena van, a la presente fecha, 405 contagiados, con 5 decesos. En Colombia que adoptó tarde la medida de cuarentena los casos llegan a 378, con 3 fallecidos. En Brasil hay 2.274 contagios con Coronavirus y un total de 47 muertes.

En los Estados Unidos 60.115 infectados y 827 muertes, la gran mayoría en la ciudad de New York (192). Mientras que Canadá presenta a la fecha 2.792 contagios con Coronavirus y 27 decesos. Venezuela, según las cifras oficiales presentadas por el gobierno del presidente Nicolás Maduro, los infectados llegan ya a 91 casos (25/03/20202) sin fallecimientos. Cabe destacar que estas cifras son avaladas por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres, ha solicitado a todas las naciones de la tierra (los 194 países que la conformamos), que hagan un alto a las confrontaciones internas y externas, una tregua en cualquier tipo de diferencias que existan y que “trabajen unidos para poder enfrentar y superar la pandemia del Coronavirus”. Guterres: “Silencien las armas, detengan la artillería, pongan fin a los ataques aéreos”.

En Venezuela, hasta ahora, ese llamado de Guterres y de la más elemental racionalidad humana, no ha surtido efecto alguno. El país en su gran mayoría, a excepción de la mínima minoría extremista del chavidurismo y su par de la oposición (con mucho poder económico y mediático), clama porque el presidente Nicolás Maduro, el real, aunque no nos guste, y el Diputado Juan Guaidó, principal líder de la oposición, hasta ahora, aparten sus diferencias, sus luchas por el poder y lleguen a un acuerdo nacional que salve a los venezolanos de una inminente muerte.

Un acuerdo entre todos los sectores del país, en especial el político en pugna, para unir esfuerzos, cooperar y poder así conseguir el imprescindible financiamiento internacional del Fondo Monetario Internacional (FMI), que le permita al Estado adquirir todos los insumos médicos necesarios para  prevenir contagios, detectarlos y atenderlos con éxito, minimizando el número de infectados y de fallecimientos.

Pero, no solo es necesario para insumos médicos sino también para atender los problemas colaterales que genera la cuarentena, la cual prácticamente ha paralizado la ya precaria actividad económica del país, con empresas y comercios cerrados y la producción agrícola en pausa. Súmele a esos ya muy graves males, el problema de los servicios públicos, principalmente el del suministro de agua, de electricidad, de gas y de gasolina.

Inminente colapso

A 11 días de cuarentena, las reservas alimentarias de cada familia y del país se agotan y como Venezuela es una nación cuya mayoría de ciudadanos o está desempleado o subsiste de la economía informal (buhonería) dichas personas ya no cuentan con el dinero necesario para mantener a sus familias.

Hay una tensa calma en Venezuela. Existe el temor de que la represa que contiene el colapso general se derrumbe y de pasó a una inimaginable inundación de calamidades de todo tipo traducidas en miles y miles de muertos, por el contagio de Coronavirus y por hambre o falta de atención de otras enfermedades de alto riesgo.

En el marco de esta aterradora amenaza, de este peligro inminente el sector de la oposición conformado por el llamado G4, Voluntad Popular, Primero Justicia, Acción Democrática y Un Nuevo Tiempo junto a su líder Juan Guaidó, siguen enfrascados en el enfrentamiento con el gobierno de Maduro, en su lucha por derrocarlo, “como sea” y “acosta de lo que sea”. Con lo cual solo dan muestra de su miopía política, desconexión total con el país y miseria humana.

Voces serias, responsables, democráticas y que siempre han sido coherentes se han levantado para exigir tanto a gobierno de Maduro como a la oposición “mayoritaria” del G4 que lidera Guaidó, una tregua por el país, por la vida de los venezolanos. Es el caso de Henri Falcón, presidente de Avanzada Progresista quien dirigió una carta pública a Maduro y a Guaidó solicitándoles una tregua y acuerdo nacional para enfrentar esta crisis.

Lo propio ha hecho, desde el principio de esta crisis, el opositor Claudio Fermín, presidente del partido Soluciones, quien en rueda de prensa convidó al país a trabajar unidos con el gobierno en la lucha contra el COVID-19. Y más recientemente Enrique Capriles, de Primero Justicia, quien este martes en su programa por las redes sociales, igualmente llamó al entendimiento nacional entre gobierno y oposición.

A ese clamor se han sumado los gremios empresariales y del comercio, Fedecámaras y Consecomercio organizaciones que también abogan por un trabajo en cooperación entre gobierno, oposición, gremios y sociedad civil en general para combatir la pandemia y solicitar el financiamiento al FMI, fundamental para poder enfrentar todos los retos que tenemos por delante como país de cara a la presente crisis.

Sin duda alguna los venezolanos pasaremos por el mayor y peor de los traumas de nuestra historia contemporánea. Y sin duda alguna saldremos adelante, no sin profundas huellas, en esta lucha contra el COVID-19 y contra otro virus peor; el de la insensatez.

La especie humana está en serio peligro y no puede existir ninguna otra prioridad en estos momentos que salvarla, para lo cual se requiere conciencia, disciplina, cooperación y solidaridad. Lo demás: las rencillas, el egoísmo, la insensatez y la lucha por el poder están demás. Simplemente le estorban a la vida que lucha por no perecer.

@JoseRiosLugo

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