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El Pinealismo entre el estoicismo y existencialismo

25 de febrero, 2022

Por: Julio César Pineda

Hemos estado participando en las diferentes conferencias dictadas por la periodista Maritza Rodríguez, representante del Método Pineal en Venezuela sobre La Felicidad como destino del Ser. En estos conversatorios se busca una vida plena donde los sueños se hagan realidades, recuperando nuestra potencia de origen y conociendo la gran oportunidad que se nos presenta en estos tiempos. El Método Pineal cuya impronta en América Latina desde hace varios años la ha dejado la chilena Fresia Castro, con su Organización “Cyclopea”, y la cual universalizó el método de activación interna de la glándula pineal bajo el criterio que la fortaleza y el poder para hacer cualquier cosa son inherentes al ser humano usando ciertos poderes cósmicos, en el holograma universal del cual forma parte el hombre. Todo bajo el imperativo del amor, condición inscrita en nuestro ADN.

El Pinealismo, más allá de la metodología, es filosofía y ciencia. Como método, el Pinealismo es un proceso que por vía de la experiencia, busca estimular la glándula pineal y su producción de melatonina, con los múltiples beneficios para la salud física y mental mediante la concentración y la meditación, elevando la frecuencia de los circuitos neuronales en las redes electromagnéticas, para la búsqueda de una mayor felicidad. Este practica permite armonizar al hombre con el otro y con lo otro en el holograma universal, cambiando la percepción de su entorno. La melatonina, además del efecto positivo en el sueño y en el descanso, ayuda al sistema inmunológico y regenerativo, mejora el control emocional, la relación con los otros y la aceptación de uno mismo. En esto la física y la mecánica cuántica se dan la mano; con la primera búsqueda de los filósofos griegos, en la cosmogonía de los presocráticos y en la ontología de los tres grandes maestros: Sócrates, Platón y Aristóteles. Pero también, en las grandes religiones como el hinduismo, el budismo, el judaísmo y el cristianismo en la búsqueda del principio del todo dentro de la unidad y la diversidad.

El filósofo Descartes es el primero en señalar la importancia del cuerpo pineal, al llamarla “Principal Asiento del Alma”, en su libro Las pasiones del alma (1649). En las filosofías orientales se expresaba la idea del “Tercer Ojo”, que en el hinduismo estaba relacionado con el chakra Ajna, vinculando al misticismo, clarividencia y estados elevados de conciencia, más allá del Dharma, al margen de las visiones teocéntricas, politeístas o agnósticas. Ese “Tercer Ojo” lo encontramos en la cultura sumeria, egipcia y en el sustrato de las grandes religiones como el budismo, el judaísmo, el cristianismo y en el islam.

En la “Molécula del Espíritu” y en el “Alma de la Profecía”, el psiquiatra y farmacólogo clínico Rick Strassman relaciona la glándula pineal con estados superiores del Ser, en su minúscula existencia de 50 a 10 milímetros y su peso de 150 miligramos, cuyo desarrollo se inicia a los 49 días de la vida

del feto y la producción de la melatonina.

Más allá de la biología molecular, de la neurocardiología, y la física cuántica; el Método Pineal se inscribe en el humanismo tradicional con la proyección del estoicismo y el potencial propio de la filosofía existencialista, superando el tradicional racionalismo de la filosofía griega, medieval y del renacimiento que se cerró con Emmanuel Kant

Con la afirmación de Sartre, de que la existencia precede la esencia, el Pinealismo reafirma el planteamiento de la fenomenología que se había iniciado con Edmund Husserl y que gracias a Arthur Schopenhauer nos vinculó con la filosofía oriental. La fenomenología fue una reacción frente al racionalismo y una nueva dimensión del individuo. Lo que importa es la manifestación del ser, más que el noúmeno Kantiano o las ideas innatas o inclusive la razón; lo importante es el ser en lo que es, en sus manifestaciones y en su potencialidad. Más adelante, el alemán Martin Heidegger en su obra “Ser y tiempo” desarrolló este nuevo planteamiento con la presencia del ser en la existencia. El “dasein” es “estar ahí”. Es la necesidad de ir más allá de las cuestiones abstractas para hacer filosofía de la realidad. Lo importante es el ser en lo que es, el estar allí presente.

Cristofer André, médico, psiquiatra y psicoterapeuta ha popularizado en Europa la práctica de la meditación personal y colectiva. Hace énfasis en las exploraciones científicas de las últimas décadas y los estudios del binomio: corazón y cerebro. El espíritu necesita entrenamiento como el cuerpo físico. Hemos asistido a experiencias de este tipo de meditación en universidades y centros cívicos, donde además del trabajo que realiza Cristofer André está también el del monje budista Matthiu Ricard. Hemos leído sus libros, y recomendamos ¨El arte de la meditación¨ y ¨La defensa de la felicidad«.

En el episodio séptimo de la Guerra de las Galaxias “El Despertar de la Fuerza”, George Lucas moviéndose en la ciencia ficción coincide con todo el pensamiento filosófico tanto occidental como oriental y los nuevos logros de la ciencia cuántica, en relación a lo complejo del Universo y del Hombre, con técnicas avanzadas y efectos especiales, reafirma como principio de todo el lado luminoso de la fuerza.

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