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El estatuto de ciudadano

17 de noviembre, 2021

Por: Teódulo López Meléndez

Las verdades se han derruido y hay que ir sobre las nuevas formas de la organización social. Lo que preside al mundo es la incredulidad. Los discursos viejos están deslegitimados. Alguien ha hablado de un ciclo ahistórico. Si no hay planteamiento filosófico-político emancipatorio en el sentido de dotar al sueño de un corpus de ideas tampoco habrá emancipación de los graves problemas que nos afectan.

Hay que deconstruir los viejos paradigmas y realizar los nuevos modelos partiendo de la realidad del hoy. Los que se dedican a cultivar el pasado pierden la capacidad de pensar. El que no se dé cuenta que ha terminado una época jamás estará en condiciones de iniciar otra. Debemos hacernos de un pragmatismo con ideas atento a las incitaciones del presente y a los desafíos de las circunstancias.

Estamos obligados a un humanismo global de entendimiento y aceptación de la diversidad. La diversidad del mundo nos obliga a revalorizar la solidaridad en un gran gesto de conciencia. Tenemos deudas pendientes por saldar: el diálogo intercultural, la admisión y el respeto de las diferencias, la ruptura de los lastres arrastrados por las viejas formas de organización política. El hombre de este tiempo vive la ruptura con un mundo que se tambalea. Hay que darle respuestas partiendo del principio de que el pensamiento es una forma de realidad.

Ya no se requiere un corpus homogéneo, lo que se requiere es un intercambio fluido y permanente de diversas comprensiones. Algunos hablan de ofrecer no una mirada sistemática sino sintomática. Hablamos sobre una realidad, no sobre la inmortalidad del cangrejo. Es lo que otros denominan la teorización de la política y la politización de la teoría.

Tiene que haber una relación entre la teoría política y el funcionamiento de las democracias, hay que dar una respuesta común a las exigencias cotidianas de la democracia. Sin pensamiento democrático renovado la tendencia será al enfrentamiento y al totalitarismo. El tema central sigue siendo la democracia, en los principios que la han sostenido hasta ahora y en los nuevos de las cuales hay que dotarla, entre los cuales asoma como primordial el estatuto de ciudadano, ganado en el interés y en la participación en los asuntos de la polis.

@tlopezmelendez

 

El Universal

 

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