El embrujo de los pescadores del desespero

11 de enero, 2020

Al sostener una amplia conversación con una amiga que, aún hoy, apoya a Guaidó “a pesar de todos sus fracasos”, puede evidenciar en ella lo que les ha pasado a muchos venezolanos. Siendo que hay mucho dolor, rabia, impotencia y odio que les causa gran ansiedad, incertidumbre y un profundo miedo. Probablemente allí esté el factor que explique el que hayan sido presa fácil del extremismo opositor tóxico (LeLo-guaidoísmo-G4) y su vía de torpes aventuras violentas.

Esos venezolanos simplemente se sienten desesperados y eso los ha llevado a creer en cualquier “salida rápida”, en cualquier fantasía que ese sector u otro les venda.

No juzgo a mi amiga, ni a ninguna otra persona que haya caído en el embrujo de los pescadores del desespero. Por el contrario, y luego de esa conversación, logré entenderla y entenderlos perfectamente. Es lógico, cuando se sufren los desmanes de un gobierno miserable, inescrupuloso y criminal como el que tenemos en Venezuela. Ahora, el problema es que todas esas emociones confunden, nublan el entendimiento, la cordura y conllevan a sostenerse de cualquier mala hierba en medio de la caída.

Es eso precisamente lo que favorece y hace fuerte al gobierno. Para que las personas lleguen a ese estado de desesperación es que hacen lo que hacen. Pues crean, en esas personas altamente susceptibles e influenciables, la sensación de que ellos son invencibles y de que solo con “un milagro, la acción de un Trump-vengador o de extraterrestres” nos pueden sacar de esto. Por cierto, la oposición extremista con sus clichés, mensajes y campañas completamente erradas han ayudado grandemente al gobierno en esa tarea.

Ese odio, justificado sí, pero completamente inútil, es el real triunfo del gobierno y su principal sostén. Estos venezolanos terminan, tal cual como el gobierno los quiere, desmovilizados, paralizados y cruzados de brazos al ver que pasa el tiempo y esas promesas del extremismo opositor, ese “milagro, vengador o extraterrestres” no llegan, no se concretan de manera de que se anulan y deciden no hacer nada, pues se convence de que nada de lo que hagan servirá de algo. Quedan a la sombra del “algo tiene que pasar”. Así los cubanos llevan 62 años y contando.

Esas personas como mi amiga, perdieron por completo la esperanza y han pasado a ser una especie de ciudadanos zombis políticamente hablando. El ciudadano ideal para que este tipo de gobierno autoritario y perverso se mantenga en el poder y sin mayores esfuerzos.

Son muchos los venezolanos que hoy están como mi amiga, y que peligroso es eso para la lucha que debemos librar por salir de esta crisis. El trabajo que debemos hacer los demócratas es titánico, en especial el de los políticos. Nada más y nada menos que levantar la moral, la fe y la esperanza de esas personas ganándose nuevamente su confianza y respeto.

Para lo cual, los aspirantes a líderes (porque hoy no hay reales líderes en Venezuela) tienen que abandonar por muchas horas las redes sociales y dedicarse a interactuar en el mundo real. “Patear las calles” y hablarle al pueblo en la cara, de tú a tú. Pero, sobre todo escucharlos y presentarles alternativas reales que impliquen soluciones concretas a sus problemas.

Tal cual como hizo en su génesis Acción Democrática: en el campo, en los caseríos y pueblos de cada rincón del país. Si no entendemos que tenemos que comenzar de cero a construir nuevos y verdaderos liderazgo regionales y locales, entonces sí la batalla frente al chavimadurismo estará completamente perdida.

¿Qué debemos hacer los ciudadanos de la “sociedad civil”? Dedicarnos a como dice Simón García: “Hacer mejor lo que cada uno hace” y eso aplica para: la formación de sanas y amorosas familias, para la educación en valores de los hijos y la formación académica o técnica. No desentendernos de los problemas políticos, ser contralores, exigir a nuestros dirigentes que den el máximo, lo hagan bien y no se desvíen de los objetivos. Es nuestro deber estar vigilantes.

Respaldarlos en sus acciones, en los planes y estrategias que hayan construido con nosotros, para conducirnos a hacia la resolución de esta crisis de manera asertiva, cívica, constitucional, en paz, con acuerdos y elecciones. Es clave que apoyemos a nuestros 20 diputados en la AN y a la vez le exijamos el mejor desempeño posible.

Es fundamental lograra neutralizar, aislar a los extremos de lado y lado.

Presionar a los partidos y dirigentes políticos de la oposición democrática para que se logren los consensos necesarios que permitan llevar candidatos ÚNICOS y UNITARIOS a las elecciones regionales de este y del otro año, de manera de tener mayor oportunidad de ganar la mayor cantidad de gobernaciones y alcaldías que podamos, a pesar de la abstención, la cual debemos superar.

Es ese el camino a seguir, es ese el trabajo y hay que iniciarlo ya. Estamos retrasados. Construir liderazgos que logren reconectar con la gente, buscar los consensos necesarios, participar electoralmente y ganar todos los espacios de poder que nos sea posible, además de establecer acuerdos con el gobierno para atender los problemas de la gente. El camino es claro, pero culebrero. ¡Adelante demócratas!

@joseruoslugo

 

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