Ecología: diplomacia y política

22 de octubre, 2020

El próximo viernes 23 participaremos en un Webinar bajo el título Acción Climática: Venezuela, Francia, Experiencias y Perspectivas con el señor Embajador de Francia en Venezuela excelentísimo Romain Nadal, con el Dr. Rafael Javier Rodríguez de la Universidad Centro Occidental Lisandro Alvarado, la Dra. Ydelith Figueroa Kad-Bay Embajadora ante la ONU para Venezuela y Alemania del proyecto Educación Acción Climática y la periodista de Telemundo, Ana Rodríguez Brazon. Como ponente, me referiré a uno de los temas más importantes que tendrá que afrontar la comunidad mundial, cuando termine esta Pandemia del Covid-19. Después de esta tragedia debemos elaborar y diseñar un nuevo orden planetario con una diplomacia donde el acento fundamental deberá estar en el imperativo ecológico de la defensa del medio ambiente y en un nuevo desarrollo sostenible y sustentable; es lo que algunos han llamado la Nueva Diplomacia y la Nueva Política Ecológica. Como periodista para nuestros medios nacionales, me tocó cubrir la conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, en el año 2015 en París en la cual participaron mas de 50.000 expertos en el tema ambiental. Allí estaba reunida la política y la diplomacia internacional ante el imperativo del cambio climático y el calentamiento global. Todos los países miembros de las Naciones Unidas afirmaron la voluntad de la necesidad de una nueva diplomacia con la inclusión en sus agendas de una política exterior dándole prioridad a la defensa del ambiente y por primera vez con un tratado vinculante y universal sobre el cambio climático. Todas las constituciones del mundo consideran el ambiente como un derecho humano y colectivo y muchos de los gobiernos además de promulgar leyes sobre el medio ambiente han creado ministerios con esta finalidad. Esto afirma la dimensión diplomática de la urgencia ambiental ante la crisis ecológica.

 

En París compartimos con diplomáticos y periodistas, pero también con diferentes movimientos sociales ambientalistas y partidos políticos afiliados a la Global Green que es la institución que agrupa a los partidos verdes del mundo. Gracias a ellos pudimos visitar diferentes iniciativas que las instituciones francesas llevan adelante en esta nueva diplomacia ecológica tanto a nivel oficial como privado. Francia sigue siendo un modelo y un ejemplo para nuestras naciones en la nueva diplomacia y en la nueva política ecológica. En Caracas, precisamente el Sr. Embajador Romain Nadal ha promovido distintos eventos en esta materia y ha incentivado programas y proyectos para ese necesario desarrollo sostenible. De Francia podemos aprender mucho, de su diplomacia bilateral, de su participación en la Unión Europea, de sus regulaciones y de su actividad académica en este campo.

La doble dimensión de la ecología política ya es un hecho en todo el sistema internacional con la permanente preocupación de la ONU y los sistemas de integración regional con el ejemplo de la Unión Europea y las nuevas iniciativas de la Unión Africana, la Liga Árabe y los países del Lejano Oriente. Incluso en nuestro caso recientemente presentamos ante la Organización de los Estados Americanos la denominada Carta Ambiental Interamericana que complementa las anteriores iniciativas de la Carta Democrática y la Carta Social. En todos nuestros países ya existen expresiones políticas de movimientos ecológicos o partidos verdes y así en todos los continentes. En el Parlamento Europeo un 15% de sus miembros responden a políticas nacionales y europeas ambientalistas.
Esta diplomacia ecológica se inició con la primera gran Conferencia sobre el Medio Ambiente reunida en Estocolmo en al año 1972 y posteriormente se perfeccionó en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo en la denominada Cumbre de la Tierra donde se vinculó al tema social y económico con la urgencia que estaba generando la degradación ambiental. Nuestro continente ha insistido en todos estos eventos en la responsabilidad internacional por los daños ambientales con la responsabilidad de empresas y países desarrollados con los efectos negativos de la deforestación, la disminución de la bio-diversidad biológica, la pérdida de suelos y agua, la urbanización, la búsqueda de minerales e hidrocarburos con la correspondiente desertificación y contaminación.
Esta Pandemia inesperada y sorpresiva del Covid-19 nos ha demostrado los frágil de nuestro modelo de desarrollo y el vínculo indisoluble con el tema ambiental. La Hibris de un desarrollo económico desenfrenado ha confrontado lo que los griegos denominaban el equilibrio de la Némesis o la advertencia para escoger nuevos rumbos y para encontrar los mejores caminos, es tiempo de un nuevo humanismo donde privilegiemos la solidaridad y la cooperación frente al interés económico. Tenemos que volver a una convivencia armoniosa con la naturaleza, lo que exigirá una nueva ecología y un verdadero desarrollo sustentable y sostenible.
@jcpinedap
Jcpineda01@gmail.com
El Universal

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