Dimensión filosófica de la ecopolítica

18 de marzo, 2021

Desde la fundación del Partido Verde alemán el 13 de enero de 1980 (Die Grune) y sus expresiones en toda Europa y en el Occidente, la ecología ha tomado el camino de la política. Precisamente al retirarse Ángela Merkel, frente a la democracia cristiana y a la social democracia, los verdes tienen la opción de llegar al gobierno en las elecciones del mes de septiembre, cuando se celebren comicios generales. En diferentes países de la Unión Europea, la ecopolítica ha tenido éxitos extraordinarios. Hasta el 2005 los ecologistas alemanes fueron socios en gobiernos de coalición. Fue la época del liderazgo de Joschka Fischer, quien ocupó el Ministerio de Relaciones Exteriores. Actualmente los verdes participan e incluso dirigen algunos gobiernos regionales. En Austria el pasado 7 de enero vimos la experiencia de los ecologistas en el gobierno. En América Latina, existen partidos políticos y movimientos sociales que reclaman el compromiso ecológico, aspiran realizar políticas favorables al medio ambiente, dentro del compromiso universal de los Estados contra el calentamiento global y el deterioro del clima. Esto ha generado un nuevo pensamiento ideológico donde se expresan conceptos, tesis y una visión sobre la economía, la política y la cultura.

Frente al racionalismo propio de la filosofía francesa, con Descartes pero especialmente con Spinoza, frente al empirismo de Locke y Hume, la ideología verde busca la síntesis gnoseológica de la razón y la experiencia con las exigencias de la ciencia y la tecnología, pero referidas a valores éticos y metafísicos, siempre en la búsqueda de principios con la deducción de certezas, aceptando la duda permanente en la búsqueda de verdades sólidas. La filosofía ecológica es el producto de la razón en constante vínculo con la realidad y la experiencia. Afirma que todos los conocimientos de la naturaleza adquiridos por la percepción del mundo exterior, deben partir de realidades y hechos. Así el principio de causalidad en materia ecológica es fundamental para explicar fenómenos como el calentamiento global. La ideología ecologista, toma de la fenomenología la importancia de describir la realidad del hombre y de la naturaleza que lo rodea, es lo que denomina Husserl la facticidad que revela la esencia necesaria y lo que Kant describe como noúmeno, más allá del fenómeno. La ideología verde participa de las corrientes existencialistas, donde frente al mundo de las esencias cercanas al idealismo lo importante es la existencia con la realidad y todas sus manifestaciones.
En relación a las doctrinas económicas y políticas contemporáneas, el ecologismo comparte criterio del socialismo en cuanto a los análisis de los modos de producción capitalista y la plusvalía, pero niega el concepto de dictadura del proletariado, la concentración del poder absoluto en el Estado y la suspensión de los derechos humanos. Reconoce en todos los socialismos los aportes en relación a la justicia, pero lo niega por tratar de ahogar la libertad, es lejano al materialismo dialéctico y a sus expresiones de gobiernos totalitarios que niegan la esencia misma del socialismo. Muchos movimientos políticos verdes, se han identificado y han adoptado el ideal socialista pero en la visión democrática del mismo, como ha sido el caso de los países nórdicos. Ante el liberalismo económico y político, la ideología verde recupera la preocupación por las libertades individuales y los derechos fundamentales, aceptando la necesaria participación del Estado y negando la dirección lineal del progreso con la acumulación financiera atentando contra la naturaleza. Un nuevo desarrollo sustentable exige un Estado fuerte pero en sociedades abiertas, con la libre empresa, el emprendimiento y la necesaria responsabilidad social.
La ideología verde se escribe en el pensamiento político de Norberto Bobbio, en la búsqueda de la síntesis de lo imperativo, de la justicia y la libertad en la sociedad; pero también en la visión del contractualismo de John Rawls.
Cuando la ecología se convirtió en política en los años 80, estos movimientos pacifistas y alternativos eran seguidos por minorías con propuestas sectoriales; con el tiempo han ido definiendo un perfil propio a pesar de la diversidad ideológica y política, siempre como vía diferente a los modelos de desarrollo que hemos conocido con el capitalismo y el comunismo.
Hoy es importante la presencia y la participación de los verdes en el Parlamento Europeo, con un 10% como grupo organizado. La ecología como ideal y como política, es una realidad incómoda a los partidos tradicionales, la ecopolítica confronta la ideología del crecimiento sin fin en un mundo limitado. Trata de preservar el equilibrio de los ecosistemas a largo plazo en una permanente relación del hombre con la naturaleza. El proceso ideológico de los partidos verdes está en construcción, constituye una manera de ver, comprender y actuar. Se inscribe en la geopolítica de la cooperación y fraternidad, especialmente en estos tiempos de pandemia. Por ahora la ideología verde está fragmentada en movimientos ecologistas y es muy plural, con asociaciones, organizaciones e instituciones nacionales e internacionales.
Jcpineda01@gmail.com

 

 

El Universal

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