Descentralización, Poder Comunal y Constitución

  • admin
  • 30 abril, 2021
  • Comentarios desactivados en Descentralización, Poder Comunal y Constitución

29 de abril, 2021

El proceso de descentralización que se inició en 1989 fue poco sistemático. Pero las gobernaciones y alcaldías electas por el ciudadano y la transferencia de competencias se convirtieron en fuentes de mejoras en los servicios e infraestructuras públicas, de aprobación de gestión y, por ende, en fuente de las nuevas candidaturas para gobernadores o presidentes.

De allí emergieron figuras de notables alcaldes y gobernadores, que desplazaron a los miembros de los cogollos centrales de los partidos políticos en la selección de candidatos para la Presidencia y Gobernaciones. Como dijo Martha Rivero en La Rebelión de los Náufragos, ese cambio; más que la apertura y liberación de la economía y nuestro alejamiento de la OPEP, fue lo que menos le gustó a las dirigencias de los partidos entre todas las reformas de CAP II; sugiriendo, sin decirlo, que tal vez por eso lo removieron del poder; con lo cual concuerdo.
En su segunda Presidencia, Rafael Caldera estancó el proceso descentralizador porque desconfiaba de esa delegación. Su partido controlaba una sola gobernación y muy pocas alcaldías. Ese revés al proceso de reconexión de la población con la élite política a través de la descentralización (que contó hasta con 85% de aprobación), sumado al ataque contra la liberación de la economía, la insuficiente inversión privada, la caída de los precios del petróleo y la fuga de divisas le abrieron el camino a que el carisma de Chávez hiciera el resto.
Cierto es que la Constitución “chavista” de 1999 elevó las leyes descentralizadoras a rango constitucional, estableció un Estado Descentralizado compuesto por los Poderes Centrales, Estadales, Municipales y Parroquiales, y creó al Consejo Federal de Gobierno para administrar la descentralización. Sin embargo, luego se vio que el proyecto de Chávez era lo contrario: minimizar la descentralización pluralista ante un modelo comunal masificante llamado Sistema Nacional de Ciudades, que sometió a referendo aprobatorio junto con su reelección indefinida. Chávez perdió el referendo, pero canalizó su indignación aprobando, inconstitucionalmente, ocho leyes del Poder Popular, hoy vigentes y siendo actualizadas por la Asamblea.
Según la Reforma rechazada, las comunas sustituirían a los municipios como unidades básicas de organización político-social (Art. 16)… y… “El Presidente de la República, en Consejo de Ministros, previo acuerdo aprobado por la mayoría simple de los diputados… de la Asamblea Nacional, podrá crear…, Provincias Federales, Ciudades Federales y Distritos Funcionales, así como cualquier otra entidad que establezca la Ley… El Poder Nacional designará las autoridades respectivas, por un lapso que establecerá la Ley y sujeto a mandatos revocables…”.
Estos planteamientos incluyen aspectos cuestionables de inconstitucionalidad y de lógica funcional: La descentralización sería vaciada de funciones y presupuestos por una estructura paralela. Las unidades superiores de gobierno serían sujetas al principio de gobernar obedeciendo en lo ejecutivo, legislativo y presupuestario, a unidades – comunales – inferiores (Art. 24 de la Reforma Constitucional). La nueva soberanía sería del pueblo, basada en decisiones de asambleas comunales, incluyendo el voto a mano alzada (Art. 136 de la Reforma), que puede ser vigilado, y desplazaría la soberanía del individuo basada en el voto universal, directo y secreto. La Democracia Socialista sería contraria a la propiedad privada, consagrada en los artículos 112 y 299 de la Constitución vigente, y sería confesional, contrario al carácter pluralista de la sociedad venezolana.
A pesar de que el paquete de leyes del Poder Popular habla del protagonismo del pueblo y de canales para ejercer la democracia directa, lo que en realidad se está estructurando es todo lo contrario: la sujeción política y presupuestaria de miles de instancias del Poder Popular al Poder Ejecutivo Nacional, el debilitamiento de los poderes intermedios pluralistas y al ciudadano: una estrategia de meteorización anti pluralista. El léxico oficialista ya acuñó la denuncia del sistema descentralizado como propio “de una democracia burguesa y capitalista”; pero la oposición no tiene un planteamiento que defienda la descentralización que cautivó al ciudadano.
Electos los nuevos gobernadores y alcaldes, sus funciones y presupuestos serán vaciados, por lo que deberán reformular su misión, pasando de lo político-administrativo, a un modelo de promotores de la movilización de las instancias de la sociedad civil para la ayuda mutua. En el mediano plazo, el proceso apunta a crear una república comunal con elecciones escalonadas de los poderes ejecutivos y legislativos, tipo Cuba y China. Un sistema que facilita fidelizar la lealtad de los votantes mediante las prebendas y vigilancia y, por lo tanto, la perpetuación en el poder.
@joseagilyepes

El Universal

 

El Reporte Global, no se hace responsable de las opiniones emitidas en el presente artículo, las mismas son responsabilidad directa, única y exclusiva de su autor.

A %d blogueros les gusta esto: