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Decisiones II

6 de noviembre, 2021

Por: Román Ibarra

A escasos días para que se cierre el lapso para modificar, o cambiar candidatos (11 de Nov), y también para la celebración de las elecciones (21 de Nov), no se vislumbra ninguna posibilidad (hasta ahora), de que haya unidad para enfrentar a los candidatos del gobierno.

La ciudadanía es testigo de un campaña sui generis, por decir lo menos, de una actividad en la que los ataques y confrontaciones entre factores de lo que se llama oposición, se hacen cada día más destructivos, y disparatados; hasta el punto de que son directamente proporcionales a la falta de propuestas en materia de políticas públicas que resuelvan los problemas reales de la gente en sus municipios y/o regiones.

Los que antes fueron furibundos defensores de la abstención (G4), y en vista de que esa conducta los ponía al borde de la desaparición eterna, fueron convencidos por sus mecenas de la necesidad de participar, y han regresado a la lucha electoral, pero sin convicción, ni deseos unitarios sinceros para combatir al oficialismo, sino para destruir a quienes siempre estuvieron en el camino electoral, es decir, en el camino correcto, y no en el de los atajos y los golpes de estado de factura mediocre.

Hemos visto con estupefacción la conducta desesperada de un candidato en Miranda, llamando a uno de sus contendores a declinar porque si a su candidatura, utilizando toda clase de descalificaciones, sin tomar en cuenta que fracasó en su gestión como alcalde de Petare; luego trabajó para destruir el voto llamando a la abstención, y ahora viene a la campaña amenazando a otros aspirantes si no lo apoyan, y ofreciendo un ultimátum a su competidor, a pesar de haber incumplido con todos los acuerdos previos, y de haber sido derrotado en las encuestas, amén de ser financiado aparentemente con dinero proveniente de la corrupción de su partido en el manejo de Monómeros, Citgo, y la ayuda internacional.

Por su parte, el contendor es acusado de ser financiado con dinero de la corrupción (presunta), producto de su alianza con empresas privadas del sector de la recolección de basura.

En medio de este lamentable escenario, el pésimo candidato a la reelección por parte del gobierno, no ha movido un dedo en su campaña, porque no tiene necesidad, en vista de que sus competidores en medio de sus disputas, le garantizan el triunfo sin esfuerzos.

Hemos traído a colación el mal ejemplo de Miranda para hablar de uno solo, pero es exactamente igual a lo que ocurre en el resto de las regiones y municipios, es decir, la multiplicidad de candidaturas, no para ganar sino para destruirse unos a otros en el seno de la (s) oposición (es), con lo cual, el gobierno y sus candidatos tienen el mandado hecho.

Como se ve, el peor gobierno de la historia republicana y sus candidatos tienen el camino despejado para alcanzar la mayoría de las gobernaciones, y alcaldías, gracias a su astucia para dividir, y gracias también a los odios desatados entre opositores. Todo ello a pesar, de que el gobierno de Maduro es el responsable, junto con Chávez de la más pavorosa corrupción, y destrucción programada del país, y responsable también de la violación más protuberante de derechos humanos fundamentales.

Ello demuestra la infinita estupidez y megalomanía de la oposición. Solo un arrebato de sensatez por parte de la ciudadanía pudiera revertir ese proceso de autodestrucción, y estimular algunos triunfos que ayuden luego a la reconstrucción, a partir del 22 de noviembre con nuevos liderazgos. Será posible?

Por ahora, solo nos queda recordar y cantar el estribillo de la canción Decisiones de Rubén Blades: ¨Decisiones, Ave María/ cada día; salgan y hagan sus apuestas, ciudadanía¨.

Seguimos recogiendo los vidrios.

 

@romanibarra

 

Costa del Sol 93.1 FM

 

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