Coronavirus, literatura y deportes

7 de mayo, 2020

En estos días de la pandemia del Coronavirus ha sido de lectura obligada La Peste de Albert Camus, con su dimensión metafórica al publicarla en 1947, se refería a una epidemia real en la ciudad de Oran, condenada en Argelia. Pero allí, la referencia como en todas las pandemias, es al horror del daño causado por virus y bacterias del microcosmos. Desde la primera peste descrita en la literatura occidental en la Ilíada durante el cerco de Troya que desencadenó la cólera de Aquiles, pasando por de las plagas bíblicas y del Apocalipsis en el Nuevo Testamento; siempre estuvieron vinculadas al castigo divino, así también en las religiones orientales y en los cultos politeístas. Grecia la sufrió en el pleno desarrollo económico y social de Atenas y en la época de mayor democracia, pero también el Imperio Romano como fue la Peste Antonina cuyo médico y biógrafo Galeno nos dejó la historia. En la Edad Media la Peste Bubónica golpeó a Europa cristiana y a ciudades como Venecia y Florencia, cuyos relatos nos llegaron entre otros por el propio Bocaccio en El Decamerón. La última expresión a la cual nos ha acercado la historia ya con los nuevos recursos de la comunicación, entre ellos el cine fue la mal llamada Gripe Española. José Gregorio Hernández y el Dr. Razetti pudieron dar testimonio de los estragos con sus ochenta mil muertos. La últimas expresiones de estas epidemias pudimos conocerlas con el SARS (2002) originado en China y el MERS (2012) originado en Arabia Saudita, ambos con el Síndrome de Inmunodeficiencia Respiratoria, también por zoonosis en ese inexplicable contacto del ser humano con especies salvajes y en algunas sociedades con la autorización para su consumo.

Las pandemias son accidentes de la historia. Diez años antes de Camus el Checo Carel Kapek se referían al hombre y al sufrimiento, especialmente cuando la muerte lo espera al final del túnel. Con la metáfora de la enfermedad, ambos se referían al virus del odio y la intolerancia ajenos a la moral y a la degradación del ser humano, de los sistemas políticos de la época; en Kapek el Fascismo y el Nazismo que él tuvo que vivir y en Camus además de estos totalitarismos lo que ya se preveía con el estalinismo y otros sistemas totalitarios.
En todas las crónicas de La Peste siempre está presente lo sorpresivo, lo imprevisto, lo impensado, y la falta de preparación para afrontar el fenómeno. La pandemia es física pero también espiritual, fisiológica pero eminentemente psicológica. Lo emocional se impone sobre lo racional y siempre hay una dimensión apocalíptica. El enemigo es invisible, no distingue de clases, razas, nacionalidades y religiones, imposible anteriormente y ahora difícil el encontrar el antídoto, por eso la carrera acelerada para la vacuna.
Se ha hablado mucho de las consecuencias económicas, políticas, sociales y geopolíticas del coronavirus, pero poco de su relación con el deporte, especialmente cuando las dos manifestaciones más importantes a nivel mundial han sufrido la influencia del virus. Las olimpíadas en su 32 versión que debían realizarse este año en Japón han sido suspendidas sin saber si podrán realizarse en la nueva fecha asignada. Lo mismo podría ocurrir con la Copa Mundial de fútbol en el Emirato de Qatar. Dos guerras mundiales impidieron la realización del deporte olímpico internacional, tanto en Japón como en Berlín. En el 2018 fue el último campeonato de la FIFA en Moscú con la participación de 32 equipos. Tanto Japón como Qatar ratifican estar preparados, pero la espada de Damocles del coronavirus y su evolución permitirán afirmar la realización de estos eventos. Los mismos atletas y deportistas prefieren esperar mejores condiciones porque muchos de ellos proceden de países con fragilidad sanitaria. Pero es que todo el deporte está afectado en lo personal y en lo colectivo, en lo nacional y en lo internacional. Se estima que el 40% de la actividad de una nación tiene que ver con el deporte y como industria es fundamental en la economía. Desde que la OMS con su pitazo calificó como pandemia al Covid-19, todos los eventos y actividades deportivas se cancelaron o se pospusieron en todos los continentes. Desde el deporte individual y el ejercicio en lugares públicos hasta los eventos y desarrollos de los campeonatos juniors, amateurs y profesionales. En La Peste podemos sacar la imagen del fútbol tan ensalzado por Camus. Lo cierto es que todos estamos jugando al partido más importante de nuestras vidas, es la lucha por la existencia frente a la enfermedad y la muerte. Como el personaje existencialista el Dr. Rieux, en esa novela que describe la peste, los medios de comunicación hoy globalizados nos dan las estadísticas cada día. Pero hay la esperanza de la resurrección y como Dante al salir del infierno en la Divina Comedia podemos decir lo que hoy los italianos repiten cuando preparan el 700 aniversario de la muerte del poeta “y entonces salimos a volver a ver las estrellas”.
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