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Contumacia

5 de junio, 2022

Por: Rodolfo Godoy Peña

Apenas tres días después de iniciarse la invasión rusa a Ucrania escribí un artículo que se llamó “La Tontería Europea” donde hice un análisis acerca del error de cálculo que cometió la Unión Europea al haber azuzado un conflicto con Rusia y haber logrado con su decidido concurso que se haya desatado una guerra que amenaza con llevarse por delante al orden mundial pero, principalmente, al viejo continente. Y es que Europa -en un desastroso intento de salvaguardar el statu-quo geopolítico y prestándose como tonta útil acuerpada en el anacronismo de la OTAN- se dispuso a afrontar un combate que la superaba desde todo punto de vista de modo tal que ella ha sido la víctima propiciatoria mientras que los muertos los ha puesto Ucrania porque luego de 100 días de guerra si algo queda patentizado es que las más catastróficas previsiones que se pudieron haber hecho al inicio de este conflicto sobre la afectación del mundo y especialmente de Europa se han quedado empalidecidas con relación al real devenir de los acontecimientos.

¿En qué febril e insensata cabeza pudo caber que sin tener un plan de contingencia se tomara la decisión en Europa de amenazar y después alentar una guerra “proxy” contra quien les provee el 50% del petróleo, 60% del gas, 30% del grano, 40% de los fertilizantes y 30% de gases nobles (material indispensable para los conductores) teniendo como tiene Rusia el segundo ejército más poderoso del mundo y la mayor cantidad de ojivas nucleares del planeta? ¿Qué podía salir mal?

Pues resulta que esa “comunidad internacional” – como la llama una y otra vez Zhao Lijian– haciendo el más ilógico análisis de sus fortalezas pensó que no era necesario formular planes de emergencia para que Putin desistiera de su invasión y someterlo a una rendición rápida, sino que era suficiente con seguir sancionando a la ya muy penada economía rusa; es decir, se convencieron absurdamente de que podían doblegar a una Rusia que tenía desde el 2014 preparándose para este escenario una vez que el Kremlin entendió a cabalidad que la “comunidad internacional” estaba para aprovecharse de sus recursos pero que no la trataba como a una igual ni como a una socia; porque si algo es evidente es que Rusia para la Unión Europea era un enemigo “necesario” que ellos creían que podían controlar a placer.  El problema es que “El muchacho les salió respondón”.

Cuando esa “comunidad internacional” decidió sancionar a Rusia por primera vez en 2014 sin duda puso a Moscú en un brete y aunque eran sanciones que no afectaban al sancionador la realidad es que le permitieron a Putin hacer de la crisis una oportunidad para conjurar futuras amenazas a su país. Hoy las sanciones siguen lloviendo, tanto así que desde que comenzó la guerra hace poco más de 3 meses la Unión Europea ha impuesto seis “paquetes” de ellas, pero en la misma medida en que más sancionan a Moscú en esa misma medida Rusia avanza, controlando para este momento el 30% del territorio ucraniano y los pueblos de Europa empiezan a sufrir los estragos de unas sanciones que al fin y al cabo son “Un tiro en el pie” para sus países.

Europa sigue haciéndose daño a sí misma contumazmente sin darse cuenta de que esta lucha es económica más que militar y que no tiene posibilidades reales de prevalecer en un nuevo orden mundial al que podría arribar exhausta y empobrecida porque basta con analizar el sexto paquete y las reacciones de los sancionadores para darse cuenta en qué nivel de entrampamiento se encuentra la Unión Europea al sostener y apoyar la guerra en Ucrania.

Los jefes de Estado y de gobierno de la Unión Europea acordaron practicar un “embargo” al suministro de petróleo ruso, pero para ser ejecutado dentro de 8 meses y solamente contra el petróleo que llega por barco dejando a salvo el petróleo que llega por oleoductos. Según las cifras brindadas por la propia presidenta de la Comisión Europea Úrsula von der Leyen, la decisión «efectivamente cortará cerca del 90% de las importaciones del petróleo de Rusia a la Unión Europea para finales de año». Lo que no dijo la alta funcionaria comunitaria es que el recorte deja incólume más de la mitad de la facturación rusa por concepto de petróleo porque si bien es cierto que afectará a Rusia en cerca de $ 10.000 millones igual Moscú seguirá facturándole a la Unión Europa la nada despreciable cifra de $12.000 millones luego del recorte a “Finales de año”.

Casi al unísono la misma funcionaria y el Sr. Borrell han defendido el hecho de seguir comprando petróleo a Rusia bajo el argumento de que en caso contrario Rusia se lo vendería “más” caro a otro países y de este modo tendría más ingresos, pero lo que omiten mencionar estos “talentosos” funcionarios es que Rusia ya está vendiendo el excedente de su petróleo en el sureste asiático, a China e India, y que ha aumentado la colocación de hidrocarburos desde el inicio de la guerra, en vez de disminuirlo.

Del mismo tenor fueron las declaraciones del presidente Biden cuando dijo que Estados Unidos estaba considerando comprar petróleo ruso, pero a un precio reducido pues “Los rusos tendrían una necesidad abrumadora de venderlo, y se vendería a un precio significativamente más bajo que el que está generando el mercado ahora«. Pero no, los rusos ya están colocando el petróleo en otros mercados sorteando las sanciones como lo han hecho desde el 2014. En 2021 el 8% de las importaciones estadounidenses de petróleo y sus derivados provinieron de Rusia.

De inmediato contestó el gobierno ruso que si los países “hostiles” querían comprar petróleo tendrían que hacerlo al precio internacional pues por ahora Putin le factura diariamente a la Unión Europea alrededor de $300 millones por lo cual no pareciera que su gobierno tenga ninguna necesidad de rebajar el precio de su petróleo para ayudar a los países que están armando a Ucrania.

Ahora bien, lo que evita decir el presidente norteamericano es que ordenó disponer del uso de las reservas estratégicas para desacelerar el precio interno de los combustibles y que esas reservas se están agotando, ahora mismo se encuentran a niveles del año 1984, mientras que China -su principal competidor- está completando sus reservas a pasos acelerados con petróleo ruso comprado a precio preferencial al igual que lo está haciendo la India.

La eficacia de la medida dispuesta por la Casa Blanca se reflejó únicamente durante tres días en una rebaja de 10 céntimos el galón de gasolina pero a la fecha el precio alcanza un promedio de $ 5 por galón, el más alto en las últimas cuatro décadas, y la realidad es que en medio de todos estos errores de Estados Unidos y de Europa estamos sus ciudadanos -¡y todos!- padeciendo la inflación más alta desde la Segunda Guerra Mundial lo que va generando que los pueblos comiencen a alzar la voz en contra de sus gobiernos.

En vez de intentar explicar con cantinfladas las razones por las cuales hay que “seguir” comprándole petróleo a Rusia a pesar de los seis paquetes de sanciones, Biden y los líderes europeos deben entender que están provocando un desastre económico de proporciones catastróficas que hace mella en sus propios países; y que en vez de seguir enviando armas a Ucrania deben abandonar cuanto antes la insistente decisión de mantenerse en el error y sentarse a negociar con Rusia.

@rodolfogodoyp

 

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