Autonomía de acción y mesa de diálogo

25 de enero, 2020

La política de la autonomía de acción (AA) fue asumida por el partido socialcristiano CopeiI a partir de su desjudicialización el pasado 27 de agosto de 2019. No se trata de una invención ni de un viraje estratégico para dividir a nadie. Fueron los mismos acontecimientos políticos los que nos llevaron a retomar la posición que asumió Rafael Caldera durante el segundo gobierno democrático de la República civil (Raúl Leoni).

¿Por qué la AA? Copei siempre ha sido un partido opositor al proceso revolucionario de Hugo Chávez; hemos acompañado todas las plataformas unitarias y alianzas electorales para enfrentar el autoritarismo y producir un cambio democrático. Asumimos la protesta ciudadana con el lamentable saldo de asesinados, presos, perseguidos, inhabilitados y exiliados políticos. Para nosotros no se trata de una lucha nueva: vivimos los abusos de poder de dictaduras militares, y también el uso de fuerzas represivas durante algunos gobiernos adecos. Guardamos con orgullo el valiente testimonio de hombres y mujeres, de tres generaciones, perseguidos e injustamente maltratados por la cobardía en el poder. La plaga autoritaria nos ha acompañado siempre, y hoy recrudece producto de la hipérbole de errores del pasado que nuestra organización política ha combatido insistentemente.

Podemos decir que Copei es el partido opositor de centro más antiguo del país. La experiencia nos ha llevado a encabezar iniciativas de unidad democrática, promovidas por referentes socialcristianos, hasta llegar a la tarjeta única, “la de la manito”, causante del mayor triunfo electoral de las fuerzas democráticas, al otorgarnos las 2/3 partes de la asamblea nacional. Aunque Copei no llevara diputados por razones judiciales, nos sentimos orgullosos de la respuesta de tantos venezolanos que acudieron masivamente a votar, respaldando el cambio y enfrentando el asalto, el ventajismo, la amenaza, la persecución y hasta la violencia en los centros de votación.

Un hecho lamentable pero ya pasado es que, a partir del triunfo de la asamblea nacional, la estrategia opositora ha carecido de verdadera unidad y conducción coherente. La influencia ideológica de los socialcristianos se ha echado de menos, y eso explica las divisiones internas de las fuerzas democráticas, dentro y fuera del parlamento nacional. Una especie de naturalismo darwiniano, donde lo que prevalece no son las agendas consensuadas, sino la estrategia del más fuerte, aplicando la lógica criolla del “quítate tu pa´ ponerme yo”, ha sido la mentalidad predominante de unos “jefes” políticos que se propusieron, una vez llegados al poder, quedarse allí hasta salir de Maduro sin importar los tiempos constitucionales, costos políticos, económicos y humanitarios que ello suponga. No se han fijado la meta de gobernar para todos los venezolanos, sino sacar al gobierno de Miraflores como sea y cuando sea, ahora o cuando cese la usurpación. Continuos llamados a la insurrección militar, interpretaciones arbitrarias de artículos constitucionales, llamadas a la calle sin retorno, declaración de abandono del cargo, entre otros, condujeron a la destrucción de la vía electoral, en colaboración con el oficialismo que, claramente, no está dispuesto a sufrir nuevamente una derrota popular por medio del voto.

A esta estrategia insurreccional del parlamento también nos hemos opuesto por considerarla anti-democrática e inconstitucional, engañosa e irresponsable, contraria a los mecanismos propios de la política. Afortunadamente, los partidos promotores de esta vía, el llamado G4, vienen en declive producto del fracaso de su impostura, y hoy sólo penden de un apoyo internacional que cada día luce más desarticulado y con la única capacidad de intervenir mediante el uso de la fuerza, lo cual nunca sería atribuible al G4 sino a la doble torpeza y fracaso del chavismo tanto en el manejo de sus relaciones internacionales, como en la situación socioeconómica de Venezuela.

Nuestra AA se debe a que siendo opositores del chavismo desde 1992, hoy también nos oponemos a la estrategia de poderes duales “sine die” dirigida por el radicalismo opositor. No obstante hemos dicho, sin ningún tipo de complejos, que encontramos grandes coincidencias con la visión política de partidos de izquierda y disidencia chavista. En primer lugar, con el partido más antiguo, el MAS, con quienes hemos trabajado incluso en alianzas electorales en medio de terribles e injustificadas campañas en pro de la abstención. Igualmente con Avanzada Progresista, Soluciones, Cambiemos, así como con el partido reciente de tendencia cristiana evangélica El Cambio.

Sin complejos, reitero, porque tenemos doctrinas y tradiciones distintas, hoy manifestamos absoluto respaldo a su hoja de ruta para recuperar la vía electoral mediante el diálogo y la negociación política. Y la mejor manera de apoyarlos, sin entorpecer el crecimiento y la identidad de nuestra organización, es mediante la autonomía de acción. Vamos juntos pero no revueltos en la conquista del voto popular para producir un cambio en Venezuela.

Hoy le pedimos a esos partidos aliados que nos ayuden a recuperar nuestra autonomía partidista jurídico-administrativa y electoral. Desmedidas judiciales burdas y arbitrarias violentan nuestro derecho a la AA cuyo único fin es ofrecer a los venezolanos una alternativa que no violente la constitución y permita a nuestra dirigencia trabajar en pro del electorado que, de hecho y potencialmente, podría confiar en nosotros, entendiendo la necesidad de retomar la vía electoral. Las claves para recuperar el voto son confianza y respeto al pluralismo democrático.

A los partidos de la Mesa de Diálogo Nacional les pedimos que con la misma fuerza con la que abogan por la libertad de los presos políticos, aboguen por la recuperación de la autonomía de acción de los socialcristianos. Lo que en su momento hicimos por ustedes, por sus luchas por sus causas, desde los tiempos de la pacificación, háganlo hoy ustedes por nosotros: por nuestra libertad, por nuestra militancia.

@mercedesmalave

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