Amanece y el ratón es bestial…

15 de diciembre, 2020

Pasan los años, se acrecienta cada vez más el sufrimiento y las muertes por mengua de los venezolanos más vulnerables, así como la “diáspora del desespero”. Las muertes y penurias de quienes, como sea, a pie o por mar intentan escapar de una Venezuela que ya no reconocen y que les hace imposible hasta el sobrevivir. Pasan los años, y el camino a la resolución de la situación de crisis en Venezuela sigue siendo el mismo: diálogo, acuerdos políticos y vía electoral. Un camino claro, aunque lento y dificultoso, pero que el extremismo opositor y quienes lo apoyan se niegan a ver y prefieren seguir por las trochas, por las vías alternas.

Este diciembre 2020, una vez más, se enfrentaron dos visiones (refiriéndome solo a la oposición), dos formas de concebir una salida a nuestro problema país: Una representada por lo que hoy se conoce como el LeLo-Guaidoísmo-G4 (“la oposición extremista”) y la otra por los partidos de “la oposición democrática” que formaron parte de la Mesa de Diálogo Nacional, entre otros. Los primeros, rechazan de plano la ruta electoral. Colocan todo tipo de excusas para no participar en eventos electorales como lo de: “Falta de condiciones, legitimación de Maduro, CNE nombrado por el TSJ, judaización de algunos de los partidos políticos que forman parte del G4 y la pandemia”

Esas excusas representan solo la forma, porque el fondo del asunto es el que ellos mismos han confesado en varias oportunidades, que “mientras Maduro esté en el poder no participaremos en elecciones” y llamarán a la abstención como de hecho lo han venido haciendo, en 2005 y luego del 2015. Estos sectores liderados por Leopoldo López y Juan Guaidó, pupilos del gobierno de Donald Trump, nos desviaron por completo de la ruta electoral y embarcaron al país en una serie de aventuras violentas y sin ninguna posibilidad real de triunfo que lo único que ha logrado es muchas muertes y el atornillamiento del chavimadurismo en el poder.

Para el 6D, esa oposición que ha demostrado ser absolutamente errática, excluyente, sectarista, violenta e irreflexiva volvió a llamar a la abstención con las mismas excusas de los llamados anteriores (2005, 2017 y 2018). Y plantearon como alternativa al voto la realización de una “consulta popular” que se caracterizó por ser: excluyente, no equilibrada, sin observación nacional o internacional, sin testigos de la opción del no, sin auditorías, con un “Comité Organizador” completamente parcializado al ser conformado solo por guaidosistas y por si fuera poco el no ser vinculante. Una “consulta” que no tiene efectos prácticos en la vida nacional. Ninguna posibilidad real de producir cambio alguno o conquistar algún espacio de poder para la lucha opositora.

Es evidente que la “consulta” fue solo un evento símbolo para decir que se hizo algo y para pretender usarlo como respaldo de los venezolanos a la pretensión del LeLo-Guaidoísmo-G4, de aplicar el “adefesio jurídico” de la “continuidad administrativa” el cual no aplica y es inconstitucional (como lo aseguran varios reconocidos constitucionalistas), porque implica extender la vigencia de la actual Asamblea Nacional, elegida en 2015 cuyo periodo legislativo culmina conforme a la Constitución el 5 de enero de 2021, más allá y sin fecha de culminación.

Además, sobre la “consulta” se ciernen una serie de sospechas, en algunos casos demostradas, sobre que una misma persona podía responderla varias veces desde diferentes plataformas digitales e incluso que cualquiera podía “poner a responder a los muertos” con tan solo usar su cédula de identidad. Los resultados de participación presentados por el “Comité Organizador” también han sido puestos en tela de juicio (por el periodista experto en lo electoral Eugenio Martínez, entre otros, conocedores de la materia.). Se anunció una participación superior a los 7,2 millones y quienes ponen en duda esos resultados, aseguran que el real fue menor de los 3,5 millones.

Lo cierto es que, independientemente de las “tropelías” que se pudieron haber presentado en la “consulta” y del resultado cuestionado, sus organizadores no han querido o “no han podido” (porque no tienen ni idea de ello), aclararle, explicarle a los que participaron, al resto de los venezolanos y al mundo ¿cuál es el paso a seguir ahora? Y la pregunta de “las 500 mil lochas” ¿Y ahora qué?, con lo cual, ya se avizora otra gigantesca frustración en el sector de la sociedad venezolana que creyó y participó en dicha “consulta”, pensando que ella sería el detonante para algo más, para el desarrollo de un plan o para la actuación directa de la comunidad internacional en Venezuela, viniendo a resolvernos el problema “de la forma que sea”

Este 15 de diciembre a solo 3 días de la “consulta” y de la gran celebración de sus “resultados”, se empieza a observar en los rostros de los que participaron y en las redes sociales y opinión pública nacional un gran silencio que ensordece y que sin sonido alguno parece decir: “No pasó nada” ¿”para qué sirvió”? y lo más importante ¿ahora qué hacemos?

La realidad es dura y cuando golpea lo hace con mucha fuerza y sin piedad. El mamonazo que propina es muy fuerte y doloroso y en esta oportunidad su efecto durará por 5 largos años. Luego del 5 de enero de 2021, cuando la Asamblea Nacional, hasta ahora de oposición, se vista 91% de roja, rojita. Solo en ese momento cuando Diosdado Cabello, sea nombrado presidente de esa nueva Asamblea Nacional, tal vez y solo tal vez, algunos se darán cuenta del terrible error en que nuevamente incurrieron con la abstención. Al cambiar la posibilidad real de mantener del lado opositor la Asamblea Nacional como un espacio de poder clave, por NADA, por ABSOLUTAMENTE NADA.

Mientras, algunos de esos venezolanos van poco a poco van evidenciando su gran “metida de pie”, la otra Venezuela, los casi 2 millones que participaron por la oposición en las parlamentarias 6D, se alistan para organizarse mejor, reconectar con el pueblo desde la calle, no desde las redes sociales y buscar los consensos necesarios para presentar candidatos únicos y unitarios a las elecciones de alcaldes y gobernadores que se realizarán en 2021 y en las cuales, si se logran esos consensos, se puede ganar la gran mayoría de esos espacios de poder. Es muy posible que el extremismo opositor siga errando, llamando a la abstención, vendiendo fantasías, que eso sí, pocos, muy pocos les volverán a comprar. Esperamos que rectifique y les abrimos las puertas de la participación electoral, que es el único camino a seguir para obtener los resultados que anhelamos.

@joserioslugo   

 

El Reporte Global, no se hace responsable de las opiniones emitidas en el presente artículo, las mismas son responsabilidad directa y exclusiva de su autor.

 

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