Afganistán: talibanes y terroristas

16 de septiembre, 2021

Por: Julio César Pineda

El terrorismo internacional no es lo mismo que el terrorismo islamista, aún cuando tienen puntos en común: el uso político de la violencia, no distinguir entre militares y civiles y utilizar el poder mediático.

El terrorismo islamista desde los Hermanos Musulmanes al ISIS, pasando por los Uigures independentistas de China, los islamistas de Indonesia y Filipinas, el renacer de Al Qaeda, como en Afganistán el ISIS-K y también presentes en Europa y Estados Unidos obliga a la reflexión sobre este fenómeno.

El terrorismo islamista demostró su fuerza contra objetivos puntuales dentro de Estados Unidos en las Torres Gemelas y el Pentágono, hace 21 años, el 11 de septiembre de 2001. Fue el protagonismo de Al Qaeda y Bin Laden con grupos y células internacionalizadas. El objetivo paradigmático es utilizar el Islam para una sociedad musulmana (Umma) en todo el mundo bajo la forma de califatos, reminiscencia del Califato original del siglo VII con la Umma del Profeta y sus seguidores.

En el caso de Al Qaeda se originó en la década de los 80 y se fortaleció en los 90 en Sudán, pero su punto fundamental fue el gobierno talibán en Afganistán (1996-2001). En 1998 se constituyó “el Frente Mundial para la Guerra Santa contra Judíos y Cruzados” con numerosos grupos radicalizados. En agosto de 1998, fueron los atentados en Nairobi y Nueva York y Washington en septiembre de 2001; en Bali en octubre de 2002, Casa Blanca y Riad en mayo 2003; Madrid en marzo de 2004.

La influencia más importante es la variable salafista que aplica una interpretación anacrónica del Corán y los hadises bajo el criterio de eliminar a los infieles e implantar una sociedad islámica, para eso establecen la estrategia de la guerra abierta o yihad. Buscan un nuevo califato que abarcaría desde el mediterráneo hasta el sudeste asiático, pero en definitiva quieren expandirlo a todo el planeta.

La Comunidad Internacional espera del nuevo gobierno de Afganistán la ratificación de sus acuerdos con todas las potencias mundiales y regionales para no ser un santuario del terrorismo internacional.

Después del atentado en el aeropuerto de Kabul, los talibanes han condenado estas acciones terroristas y cooperaron con tropas estadounidenses. ISIS-K se atribuyó esta acción en su guerra santa.

La ideología divide a los talibanes de ISIS-K. Los talibanes enmarcan su ideología en la escuela Deobandi y el ISIS se nutre de la versión Salafista del Islam. A los dos grupos los separa también la interpretación que hacen del Corán y de la sharia, para ISIS-K califica a los talibanes de apostatas y musulmanes desviados debido a la negociación con los occidentales. ISIS-K ha señalado que continuará su confrontación con los talibanes.

El grupo terrorista en su versión afgana del Estado Islámico que actúa bajo las siglas ISIS-K del Khorasan, busca establecer un Emirato en los territorios de Afganistán, Irán, Turkmenistán, Uzbekistán, Tayikistán como en el que pudo construir entre Siria e Irak.

De acuerdo al informe de la ONU este movimiento ISIS-K participó en Siria, con ISSIS (Islamics State of Irak and Siria) e incluso colaboró con Al Qaeda y puede contar con unos 2000 militantes. Este grupo es uno de los cuatro más radicalizados, detrás de los Talibanes, el Estado Islámico y Boko Haram; este grupo ha actuado en Afganistán y esta presente en las fronteras con Pakistán, en Nagarhar y Kunar, bajo el liderazgo de Chabab Al Muhajin. Colaboraron con los talibanes en la lucha contra EEUU pero tienen su propio perfil reclutando yihadistas de Afganistán y Pakistán y de talibanes radicalizados y excombatientes de Siria e Irak. Los talibanes y así en su nuevo gobierno siempre han manifestado un programa para su territorio, mientras que ISSIS-K y Al Qaeda proponen la guerra santa contra occidente. En los talibanes priva la variable étnica y nacionalista donde lo fundamental es pertenecer a la etnia pastún repartida entre Afganistán y Pakistán.

El Acuerdo de Doha del 29 de mayo de 2020 donde la dirección talibana se entrevistó con la alta diplomacia estadounidense fue considerado como una traición por ISIS-K que ahora los consideran colaboradores de occidente.

Estos grupos radicales incentivan los ataques suicidas y se organizan en células con una fuerte campaña ideológica. El ISIS-K nació en Pakistán. Siempre diferenciado de los talibanes, su lealtad absoluta fue hacia el jefe Abu Baker Al Bagdadí, quien se inmoló usando un cinturón de explosivos en 2019.

En la última reunión del Consejo de Seguridad de la ONU al referirse al terrorismo internacional no se mencionó a los talibanes cuando solicitaron a la sociedad afgana que no permitan el terrorismo en su territorio. En ese informe de la ONU se señala “los miembros del Consejo de Seguridad reiteran la importancia de combatir el terrorismo en Afganistán y solicitan no utilizar ese territorio para amenazar o atacar. Pide a los afganos luchar contra el terrorismo, además de la necesidad de responsabilizar a los ejecutores, organizadores y financistas y aplicarle la justicia penal dentro del Derecho Internacional y las resoluciones de la ONU”.

Jcpineda01@gmail.com

 

 

El Universal

 

 

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