354 médicos venezolanos murieron en un año: no hay nada que celebrar

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  • 10 marzo, 2021
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Son muertes olvidadas por la comisión presidencial encargada de atender la emergencia por la pandemia.  Para el chavismo solo son un subregistro más

 

El Reporte Global

Apañárselas con lo que hay disponible para salvar a un paciente es algo que un gran porcentaje de médicos en Venezuela ha hecho alguna vez, antes o después de obtener su titulación. La situación no llegó hace 21 años, más bien es de larga data, pero de ahí en adelante se volvió rutinaria. Se convirtió en una obligación para cumplir el juramento de Hipócrates, para darle años de aliento a otros más.

Más de tres centenares de trabajadores de la salud que estaban salvando vidas hace un año ya no están. Murieron por pertenecer a la primera línea de atención de una enfermedad desconocida, con extrema limitación de insumos, de escudos bioseguros y de recursos sanitarios.

Hoy es el Día del Médico en Venezuela y este año, más que nunca, no hay nada que celebrar.

Hasta el 9 de marzo y en un año, 354 trabajadores de la salud fallecieron, según datos que maneja la Federación Médica Venezolana (FVM), una organización que defiende los derechos de los galenos.

El reporte de última hora sumó cinco más: En Mérida murió Amelia Zambrano Ramírez, neumonóloga, y Fermín Ramírez, técnico en radioterapia. En el Distrito Capital, Vanessa Paredes, una enfermera. Y también José Jiménez, un ginecobstetra del estado Guárico.

Son muertes olvidadas por la comisión presidencial encargada de atender la emergencia por la pandemia. Sin embargo, hasta ese día representaban el 25% de los decesos que contabiliza Venezuela desde que se declaró la cuarentena el 13 de marzo de 2020.

El primero de muchos

Hace casi un año, el 12 de marzo, decenas de médicos, enfermeras, otros miembros del personal de salud y madres exigían mejoras de infraestructura, insumos y salarios dignos para el hospital J.M de Los Ríos. Conmemoraban el Día del Médico en Venezuela. Puertas adentro, otros preparaban protocolos ante posibles casos de coronavirus.

Mientras gritaban para pedir que se cumplieran sus derechos y el de los pequeños pacientes, un grupo antimotín bordeó los alrededores para disipar la manifestación.

La protesta fue el día anterior a la confirmación de tres casos de la Covid-19 en el país; tres meses y 4 días antes de que falleciera el primer médico en Venezuela.

Se llamaba Samuel Viloria, era epidemiólogo y director el Hospital Universitario de Maracaibo, en el estado Zulia. Murió el 16 de junio de 2020 porque la Covid-19 agravó sus condiciones de base como diabético y trasplantado renal.

Después de él, la mortalidad en el gremio de salud por el virus se convirtió en una ola.

Para el 10 de septiembre de 2020 eran 155 decesos, señaló la FVM en un acto público convocado por la Asamblea Nacional liderada por Juan Guaidó. Con esa cifra Venezuela pasó a comandar la tasa de mortalidad del personal de salud en América Latina.

El mismo día, Douglas León Natera, presidente de la FVM, declaró a los medios que ellos libraban una «batalla desigual».

De acuerdo a los datos de la Federación Médica, 95% de hospitales públicos no tenían equipos de bioseguridad para evitar los contagios.

Era la misma ausencia de recursos que peleaban en la avenida Vollmer el personal del hospital de niños, pero que aún prevalece y no se pudo mitigar con la improvisación.

Recomendaciones que nunca se cumplieron

La Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió unas recomendaciones para que los países crearan o ajustaran sus protocolos ante la amenaza viral en enero 2020. Insistía en que todos los gobiernos debían garantizar la existencia de Equipos de Protección Especial (EPP). En Venezuela, para el 24 del mismo mes, 53% de los hospitales no tenía mascarillas y tampoco un plan de acción, según la Encuesta Nacional de Hospitales (ENH).

Representantes del gremio afirmaron reutilizar los guantes, tapabocas y batas. Tampoco tenían agua y jabón, dos recursos indispensables para prevenir el coronavirus.

En el Hospital Universitario de Maracaibo, 10 días antes de la muerte del doctor Viloria, los médicos revelaron que solo recibían un EPP por día y que las mascarillas no eran las apropiadas. Este centro de salud colapsó porque el Zulia registró un brote con más de 141 contagios en junio.

La misma situación de escasez se repitió en el resto del país.

 Insistir antes de morir

Resolver con otros colegas o reunir dinero no bastó para algunos de los médicos fallecidos. En el caso de la doctora Amelia Zambrano, su familia hizo lo que millones de enfermos en el país: abrir una campaña de recaudación de fondos para costear su hospitalización.

No era solo ella quien estaba complicada por una neumonía severa a raíz de la Covid-19, su padre y su hermana igual.

«Esto me impide laborar y costear los respectivos tratamientos que necesitamos para nuestra recuperación, cuyos montos son significativos. Ya hemos agotado nuestros recursos económicos (…). Agradecemos cualquier ayuda que nos permita ganar la batalla contra este terrible enfermedad», decía la invitación para colaborar.

Para el chavismo solo son un subregistro más

Todas las muertes que ha dejado la pandemia son importantes, pero cuando fallece un médico, o cualquier integrante del personal de salud, crece la probabilidad de que miles más no logren salir de una enfermedad. Su trabajo es salvar vidas.

No solo se trata de superar el coronavirus, sino también las patologías que quedaron en segundo plano.

El 27 de agosto de 2020, la OMS advirtió en un informe que el agravamiento de otras enfermedades aumentaría tras la interrupción de tratamientos e intervenciones médicas. Siendo los más afectados los pacientes con cáncer, VIH y afecciones mentales.

Consulte el informe de la OMS aquí

Y en Venezuela, con la ausencia por la migración de más de 30.000 médicos y personal sanitario -según datos de la FVM para 2020-, más la muerte de los que se quedaron, la posibilidad pasa a ser una realidad.

La FMV contabiliza 354 muertes hasta ahora pero ha indicado que el subregistro podría ser mayor. Esto sucede porque en Venezuela, si el Estado no realiza las pruebas PCR, las personas son enterradas sin pasar a ser una cifra oficial.

Una comparación con Latinoamérica

El 9 de febrero pasado, la Confederación Médica Latino Iberoamericana (Confemel) publicó las cifras de galenos muertos en otros países de la región. De primero figuraba México con 1.151, le seguía Brasil con 465, Perú con 306 y Bolivia con 241. Aunque Venezuela ocupaba el quinto lugar, el conteo era menor (218) al que registraba la FMV (334).

Si bien la Confemel demuestra que Venezuela no es el país con más decesos médicos cuantitativos hasta ese momento, sí lideraba la tasa de mortalidad por casos de coronavirus en el país con 26,7% de sanitarios fallecidos. En los otros países eran 0,6%, 0,2%, 0,7%, y 2,2% respectivamente.

354 nombres, 12 en febrero 2021 y muchas vidas por salvar

Esta es la lista de médicos fallecidos solo en febrero de 2021, una prueba de que hay batallas que no puedes ganar cuando el Estado no respalda el derecho a la salud.

3 de febrero: Carlos Colmenares, neurocirujano pediatra del estado Táchira.

9 de febrero: José Luna, traumatólogo en el Hospital Victorino Santaella del estado Miranda

11 de febrero: Alfonso Araujo Belloso, urólogo del estado Zulia.

16 de febrero: Henry Ramírez, médico neurocirujano del estado Zulia.

17 de febrero: Alejandro Jaimes Bolívar, médico integral comunitario del estado Táchira.

20 de febrero: Hernán Rugeles, médico del estado Mérida.

21 de febrero: Francisco Ramírez Osío, hematólogo pediatra en Distrito Capital.

21 de febrero: Edgar Partida, médico emergenciologo, y Aurelia Camero de Moya, ambos del estado Bolívar. Moisés Orsini, médico ginecobstetra del Centro de Especialidades Médico Odontológicas (Cemo) de Guarenas.

22 de febrero: Merlis Cisneros, enfermera del ambulatorio La Isabelica del estado Carabobo.

26 de febrero: Simón Vicent, médico gastroenterólogo del estado Cojedes. También fue presidente del Capítulo Central de la Sociedad Venezolana de Gastroenterología entre 2014 y 2016.

 

Tomado de El Estímulo

 

 

 

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