La fiesta terminó; sin petróleo no hay gasolina (Parte I)

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  • 14 julio, 2019
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Los tiempos de la gasolina barata y abundante parecen haber llegado a su fin. El abandono de las refinerías del país y las dificultades para burlar las sanciones estadounidenses constituyen un cuadro crítico para el sector energético venezolano, a pesar de las declaraciones optimistas y huidizas de las autoridades.

Caracas.- Desde inicios del 2019 se vienen presentando reportes de largas colas en estaciones de servicio para adquirir gasolina en casi todas las regiones del país, mientras el Gobierno Nacional confirma un secreto a voces: Venezuela, la nación con las reservas petroleras más grandes del mundo, está importando combustible para intentar cubrir la demanda interna.

El hecho desata polémica. La gasolina es uno de los derivados comerciales del petróleo y somos el tercer país con la mayor capacidad instalada de refinación de América Latina. Las refinerías venezolanas históricamente han podido abastecer el mercando interno sin problemas e incluso han exportado combustible, pero la situación actual de sus instalaciones es escalofriante. Según cálculos de algunos expertos en la materia, Venezuela estaría refinando al 5% de todas sus capacidades.

“¿Cómo es posible que hoy necesitemos traer combustible de afuera?, ¿A quién le van a echar la culpa ahora?”, expresó Ernesto Álvarez, un conductor consultado por eReporte mientras esperaba su turno en una bomba de Los Teques, estado Miranda.

A contrarreloj

El presidente de la República, Nicolás Maduro, denunció recientemente el bloqueo de unos buques cargados de gasolina que pretendían arribar a puertos venezolanos para atender la escasez registrada durante las últimas semanas en 23 estados del país, con la excepción de la Zona Metropolitana de Caracas, donde las autoridades, hasta ahora, sí han podido garantizar el abastecimiento.

No obstante, crece la incertidumbre ante la posibilidad de que la escasez se extienda y Caracas también se vea afectada por la falta de combustible.

Medios internacionales aseguran que el Ejecutivo se encuentra negociando a contrarreloj con compañías españolas, hindúes y rusas, para importar combustible antes de verse obligado a recurrir a unas plantas de reserva que alcanzan para apenas 12 días.

Miraflores atribuye esta situación a las sanciones de Estados Unidos contra Petróleos de Venezuela (Pdvsa), pero los expertos en materia de hidrocarburos Carlos Mendoza Potellá y Rafael Quiroz, en declaraciones para eReporte, coinciden en que las principales causas del desabastecimiento comenzaron, incluso, antes de que Donald Trump llegase a la Casa Blanca.

Potellá y Quiroz aseguran que las medidas de Trump efectivamente agravan la crisis de la industria petrolera, mas no son su principal causante.

A la izquierda, Carlos Mendoza Potellá; a la derecha, Rafael Quiroz (Créditos: El Siglo / Contrapunto)

Jaque mate

Aunque no es primera vez que se reporta escasez de carburantes desde 2015, los especialistas consideran que ahora podría tratarse de una realidad más grave de lo que las autoridades están dispuestas a reconocer, pues hoy las sanciones de la Administración Trump se suman a la caída libre que experimenta la refinación criolla durante los últimos cinco años.

Según datos publicados por Pdvsa en su sitio web, Venezuela tiene capacidad instalada para refinar un total de 1 millón 303 mil barriles diarios de petróleo, una cifra que está muy por encima de la demanda interna de combustible, la cual, de acuerdo con cálculos extraoficiales, rondaría los 320 mil barriles diarios.

Sin embargo, el especialista Rafael Quiroz prevé que la empresa estatal solo puede cubrir hoy el 50% de la gasolina que requiere el parque automotor venezolano, como consecuencia del deterioro de la infraestructura industrial.

Por su parte, Carlos Mendoza Potellá califica como “trágico” el estado de las principales refinerías del país y estima que están produciendo por debajo del 30% de su capacidad instalada. “Las sanciones solo aceleran un proceso negativo que veníamos viviendo desde hace 5 años con el incendio en el Complejo Refinador de Amuay, con la caída de la producción petrolera y los problemas operativos de la industria”, explica.

(Créditos: Milexys Machado)

A partir de 2017, Trump prohibió que empresas estadounidenses realizaran transacciones financieras y, más tarde, comerciales con Venezuela, hecho que ha restringido severamente las operaciones de Pdvsa. La petrolera venezolana no puede ahora recibir pagos ni solicitar préstamos a través de entidades bancarias del país norteamericano, razón por la cual el ingreso por concepto de venta de crudo ha tocado mínimos históricos en los primeros meses de 2019. Quiroz precisó que la compañía ya no puede acudir al mercado de EEUU, su principal fuente de Alquilato, MTBE y otros cuatro aditivos necesarios para producir combustible.

Lo barato sale caro

El precio de los combustibles siempre ha sido un tema delicado en Venezuela. Un aumento sustancial, aunado a otras medidas de ajuste impopulares, provocó en 1989 una revuelta social que estremeció al país. Tres décadas después la cuestión sigue siendo un tabú.

Durante los años del chavismo solo ha habido un incremento: en 2016 pasó de 0,097 a 6 bolívares por litro, una subida significativa (más del 6.000%) pero que pronto quedó rezagada por la devaluación de la moneda nacional, los ajustes salariales y la hiperinflación.

Hoy nos encontramos nuevamente en la situación de hace tres años: el billete de menor denominación del cono monetario vigente supera por miles el precio de llenar el tanque de cualquier vehículo. “La gasolina se regala en las estaciones de servicio”, manifiestan algunos consumidores.

La mayoría de los analistas del área energética concurren en que esta situación es insostenible.

En tiempos de altos precios del petróleo y producción sostenida, esta situación pasó por desapercibida, pues el Estado venezolano se había encargado de prestar la chequera para subsidiar los gastos del sector. Ocurrió durante el primer Gobierno de Carlos Andrés Pérez y la historia se repetiría varios años después con Hugo Chávez en el poder.

Pero en momentos de crisis, el dedo del Estado ya no puede tapar el sol: más temprano que tarde la caída de los ingresos petroleros hace estallar la burbuja de la prosperidad infinita, y el derroche de gasolina, otrora parte del festín, ahora es parte del problema.

“La principal medida para resolver la escasez de gasolina y detener el colapso de la economía venezolana es un aumento de los precios de los combustibles en el mercado interno”, afirma Malfred Gerig, experto en economía política del petróleo.

Gerig manifiesta que el desabastecimiento de gasolina en la actualidad es una manifestación de la crisis que atraviesa toda la estructura económica nacional, la cual se contrajo en 47,7% entre 2013 y 2018, de acuerdo con cifras divulgadas recientemente por el Banco Central.

El investigador asevera que Pdvsa debe diseñar una política urgente para actualizar la estructura de costos de los combustibles y generar ganancias que permitan reimpulsar la empresa estatal. A su juicio, la mayoría de la población no debe seguir sufriendo las consecuencias del subsidio directo a los empresarios del transporte y a la parte minoritaria de la ciudadanía que posee vehículo.

(Créditos: Últimas Noticias)

Purga en La Campiña

Malfred Gerig asegura que existe una “crisis de gerencia” en Petróleos de Venezuela. Alega que esa situación ha impedido frenar el desplome de la producción de crudo y sus derivados. A su juicio, la lucha entre facciones del chavismo llegó a Pdvsa tras la muerte del presidente Chávez, lo que provocó el desplazamiento de los cuadros políticos y técnicos que permitieron en el pasado la recuperación de la industria.

“Pdvsa en este momento está siendo dirigida por personas que no entienden el negocio petrolero ni la geopolítica de la energía”, afirmó Gerig.

Desde 2018, tanto la empresa como el Ministerio de Petróleo están en manos del Mayor General de la Guardia Nacional Bolivariana, Manuel Quevedo, quien antes estuvo a cargo de la cartera de Hábitat y Vivienda.

Quevedo fue designado al frente de la política petrolera tras las detenciones de los exministros Eulogio del Pino y Nelson Martínez, acusados de permitir transacciones con recursos y filiales de Pdvsa sin el consentimiento del presidente Maduro.

Del Pino y Martínez fueron cercanos colaboradores de Rafael Ramírez, aliado principal de Chávez en la materia y hoy uno de los personajes más críticos del Gobierno de Nicolás Maduro.

(Créditos: Descrifrado)

Sobre la mesa

Los expertos consultados por eReporte coinciden en que, si bien el levantamiento de las sanciones estadounidenses no resolvería los problemas estructurales de la industria petrolera, es imposible comenzar a solucionar la crisis a corto plazo mientras la Casa Blanca mantenga su bloqueo financiero y comercial.

De acuerdo con informaciones extraoficiales sobre las negociaciones entre el Gobierno y la oposición en Noruega, los representantes del Ejecutivo han vuelto a poner sobre la mesa la necesidad de solicitar conjuntamente el fin de las sanciones contra la República.

No sería la primera vez que se baraja esta posibilidad. El borrador del acuerdo finalmente no suscrito por la oposición en República Dominicana, incluía la conformación de una comisión bilateral para pedir en Washington, Bruselas y Lima el relajamiento de la presión externa.

Ni Estados Unidos ni la oposición liderada por Juan Guaidó han descartada esta opción.

Pero la cascada de sanciones no ha parado y asfixia cada día más a la industria petrolera, con graves efectos sobre todos los renglones de la economía venezolana.

(Créditos: Yuri CORTEZ / AFP)

“No me interesa cómo ni quiénes van a resolver esta situación, solo quiero que los políticos hablen lo que tengan que hablar y encaminen de una vez este desastre”, expresó Pedro Flores, habitante de la ciudad de Valera, donde ha madrugado en al menos diez ocasiones durante el último mes para tener gasolina en su vehículo.

Flores teme que la escasez de combustible pique y se extienda. “Aquí todos debemos entender que la fiesta terminó”, sentencia, luego de reflexionar acerca de la necesidad de ajustar el precio de la gasolina.

Lo cierto es que esta nueva crisis en el suministro de gasolina y diésel tiene lugar en el contexto de la caída sostenida de los ingresos petroleros, los cuales representan el 97% del presupuesto nacional. La industria luce aletargada luego de un período de precios bajos del crudo y en medio de una mengua de la producción que ya supera los 2 millones de barriles diarios desde 2013, según datos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

Mientras menos crudo se produzca en Venezuela y más deterioradas se encuentren las refinerías, mayor será el desabastecimiento de combustible en el país.

Las causas de las dificultades que atraviesa la industria petrolera y también sus posibles soluciones serán abordadas en la segunda entrega de esta investigación.

Por Juan Manuel Zerpa

División de investigación de El Reporte Global

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